El farolito

Un brindis

Por F.L. Chivite - Miércoles, 31 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

algunos comerciantes del casco viejo han puesto carteles con la frase: “Gracias por venir, sabemos lo que te cuesta llegar”. ¿A quién se dirigen? ¿A la gente de los barrios? ¿A la gente de los pueblos de la comarca? Es una frase escrita con una evidente intencionalidad insidiosa y basada en presupuestos falsos. Y a mí, por ejemplo, me molesta. Para empezar, llegar a Pamplona no me cuesta nada. Ir andando desde Villava hasta la calle Fuente del Hierro, en Iturrama, cuesta una hora: yo lo hago a diario. Si alguien lo duda, admito apuestas que merezcan la pena. Decir que cuesta llegar al casco viejo es tan falso como decir que el casco viejo se está desertificando. Probablemente, los pequeños comerciantes que se quejan del nuevo plan urbanístico (que tampoco son tantos, creo) lo que lamentan en realidad es no vender más. Muchos negocios fracasan, claro: por lo que sea. Y es verdad que resulta un poco triste ver las bajeras vacías. Pero los hábitos de consumo han cambiado muchísimo: ¿a quién echarle la culpa de eso? El sábado pasado fui a Itaroa a ver la película de Frances McDormand (por cierto: muy recomendable). Hacía unos diez años que no entraba en un centro comercial de estos de la periferia. Por poco me da un mal punto serio, se me alteró el pulso. No tenía ni idea de lo que era eso: una realidad paralela: la gente va a esos sitios a pasar el día entero. Por no hablar de El Corte Inglés. ¿También cuesta mucho llegar a El Corte Inglés? ¿No son esas superficies el verdadero enemigo del pequeño comercio? Este debate se ha hecho ya en todas las ciudades de Europa y no tiene vuelta atrás. Es absurdo pretender añorar el modelo de ciudad de hace treinta años cuando se aparcaba en la Plaza del Castillo en doble fila. Por otro lado, me suena que últimamente se ha declarado a Pamplona como la mejor ciudad de España para vivir. Brindo por eso.