Café bebido

Gracias por venir

Por Reyes Ilintxeta - Jueves, 1 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

el martes por la mañana fui al Casco Viejo de Pamplona a hacer unas cuantos recados y me costó llegar lo mismo de siempre, unos veinticinco minutillos desde la Txantrea. Intenté recordar cuándo fue la última vez que entré con coche a esas calles. Hará unos 20 años. Creo que todavía tenía el R6 verde o el Pandica de segunda mano que le compré a mi hermano. Me acuerdo que aparcaba en Santo Domingo, en Navarrería, en Jarauta y hasta en la Plaza del Castillo. Ahora ni se me pasaría por la imaginación entrar por ahí con el coche. Ni me hace falta. Voy andando, en villavesa y últimamente también alguna vez en bici. Lo que compro me lo llevo en bolsas y, si es necesario, en el carro de la compra. En Navidad un amigo tuvo que entrar a recoger un paquete de peso hasta el Zentral con su coche y tramitar el permiso fue tan complicado como mandar un mensaje con la matrícula.

El martes tenía intención de entrar en mi droguería de toda la vida, pero vi el dichoso cartel fosforito en la puerta y me fui. Quería comprar un poco de carne, pero también tenían el cartel y preferí marcharme. Fui a tomar un café y dejé de entrar en dos sitios que me gustan por la misma razón. Se me quitaron las ganas de mirar ropa y zapatos.

Ya sé que a todos estos sitios volveré un día y compraré, como siempre, porque me gustan, porque ofrecen un servicio inmejorable, porque son buena gente y porque quiero un Casco Antiguo vivo. Algún día volveré, pero cuando se me pase el cabreo porque realmente no entiendo cómo se han dejado liar por una campaña tan politizada y contraproducente.

El único cartel que me gustó fue uno que habían recortado y que sólo decía “Gracias por venir” (aunque, ya puestos, me habría gustado más si hubiese sido bilingüe).