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La humanidad, a juicio

Por Joseba Santamaria - Jueves, 1 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Aunque pueda parecer mentira en este absurdo mundo de postverdades, manipulaciones e informaciones falsas, ayer se juzgó por segunda vez a Helena Maleno en Marruecos por su trabajo en la ONG Caminando Fronteras llamando a las lanchas de Salvamento Marítimo para avisar de la migrantes varados en alta mar camino de Europa. También fue una de las impulsoras de las denuncias por la muerte de 15 migrantes en Tarajal tras ser atacados con pelotas de goma y gases lacrimógenos por la Guardia Civil cuando trataban de llegar a nado a Ceuta. A Maleno le juzga Marruecos por una denuncia de la Policía Nacional española con el aval del Gobierno del PP y se le acusa de presuntos delitos graves como asociación de malhechores o incitación a la inmigración ilegal, que en ese democrático reino pueden suponer cadena perpetua. Ese juicio, visto para sentencia, se celebró después de que la Audiencia Nacional archivase esa misma causa en el Estado español, de que la Policía Nacional insistiese en su persecución llevando el caso a Marruecos y de que ni los ministros Zoido y Dastis hayan tenido a bien ocupar un minuto de su tiempo en remitir al juzgado marroquí la información sobre el archivo de su causa en España, incumpliendo así su obligación. Según la Comisión Español de Ayuda al Refugiado, más de 3.000 personas murieron en el Mediterráneo escapando de la miseria, la persecución o la guerra. Y por tratar de evitar en la medida de sus posibilidades esas muertes, por defender el derecho a la vida de todas las personas, se juzga a Helena Malero. Un juicio injusto con la complicidad de las autoridades españolas a la humanidad de miles de personas como ella. La histórica fuerza de la solidaridad no sólo parece importar ya cada vez menos, sino que directamente se criminaliza. Viaje a oscuros pasados.

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