Ikusi makusi

Tiendas, que lugares

Por Alicia Ezker - Viernes, 2 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

el pequeño comercio de Pamplona está en el centro de la atención informativa estos días por las distintas campañas que unos y otros han emprendido a favor o en contra del proceso de amabilización llevado a cabo por el actual Ayuntamiento de Pamplona en el centro de la ciudad, un proceso seguramente necesario para sacar gran parte del tráfico de las calles del Casco Antiguo y convertir el corazón de esta ciudad en una ciudad más habitable y amable para todos y todas. Esta amabilización, que tiene mucho margen de mejora sobre todo por el efecto rebote negativo hacia otras zonas de la ciudad saturadas ahora del tráfico que ya no transita por el centro, sin embargo no creo que sea ni de lejos el principal problema para el comercio, por mucho que algunos hayan asegurado que les ha quitado clientes mientras otros tantos detectan justo lo contrario. El problema creo es un problema de concienciación sobre qué modelo de ciudad queremos construir y que papel juega en ella el comercio, además de una cuestión de compromiso con el producto local, de consumo kilómetro cero y no es algo particular del Casco Antiguo de Iruña, donde yo creo que la gran mayoría, compradores o no, disfrutamos paseando y callejeando sin presencia de coches, sino de cada barrio, cada pueblo, cada zona, cada persona en definitiva. Y la responsabilidad de lo que es un acto individual no se puede achacar a quienes gestionan la ciudad sino a quienes libremente decidimos dónde y cómo compramos. ¿Qué nos mueve a la hora de elegir un comercio?, ¿de qué manera queremos mantener vivas nuestras tiendas como una red esencial de socialización? Si solo primamos el precio la mayoría cerrarán. Nos quejamos cada vez que un negocio cierra sus puertas, lamentamos que se vayan perdiendo los oficios de siempre porque ya no sacan en ellos ni para mantener un sueldo. Pero mientras tanto seguimos haciendo viajes desde la periferia o el centro a los centros comerciales, a donde por otro lado no siempre es fácil llegar por los atascos que toda esa masificación produce. Y lo que es una realidad cada vez más evidente: el consumo por Internet se ha colado en nuestras vidas, como la prensa on line o las descargas de música. ¿Para qué salir de tu casa, andando o en coche, para comprar si con unas cuantas horas de sofá y tablet tarjeta en mano te lo traen a casa gratis, a un precio más barato y solo con un clic? Esa es la verdadera movilización que entre todos, comercios, Ayuntamientos y ciudadanos deberíamos conseguir.

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