Donald Trump abre una crisis al desclasificar el informe que acusa al FBI de manipular la trama rusa

El presidente de EEUU Donald Trump durante su discurso este martes sobre el Estado de la Unión ante el Congreso, en Washington. (Foto: Efe)

Busca desacreditar la investigación de los supuestos nexos de su campaña electoral con
Moscú

Sábado, 3 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

WASHINGTON - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó ayer que se desclasifique un polémico informe de los congresistas republicanos que cuestiona la labor del FBI y el Departamento de Justicia por su supuesto sesgo en contra del mandatario.

La mayoría de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes votó este mismo lunes a favor de la difusión y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debía tomar una decisión antes del fin de semana.

A pesar de los temores expresados en público por el FBI, el presidente confirmó ayer que autoriza que el documento se haga público.

“El informe ha sido enviado al Congreso. Harán lo que tengan que hacer, pero es una vergüenza lo que le está ocurriendo a nuestro país”, señaló Donald Trump en la Casa Blanca, después de confirmar la desclasificación del texto, que podría ver la luz en cuestión de horas si la Cámara de Representantes así lo autoriza.

Trump, que habló brevemente con los periodistas durante un acto en el Despacho Oval, subrayó que “muchas personas deberían sentir vergüenza y mucho más que eso”.

El FBI, uno de los teóricos damnificados, esgrimió este miércoles en un insólito comunicado que “tuvo una oportunidad limitada de revisar este informe el día antes de que la Comisión votase a favor de su publicación”.

“Como expresamos durante nuestra revisión inicial, tenemos graves dudas sobre omisiones que afectan fundamentalmente a la exactitud”, alegó la agencia.

investigaciones sobre rusia Como telón de fondo de esta polémica, figuran las acusaciones vertidas contra Trump y el Gobierno ruso por su supuesta connivencia en la campaña previa a las elecciones de 2017, algo que ambas partes se esforzaron en negar.

Se investiga la posible injerencia de Moscú en dichos comicios en favor del magnate neoyorquino.

Los demócratas, que intentaron en vano publicar un informe alternativo al que ahora divulgarán los republicanos, aseguraron que en el texto que se podría hacer público se han incluido materiales clasificados de forma selectiva, en un intento por desacreditar al fiscal especial Robert Mueller, designado para investigar los lazos entre Donald Trump y Moscú, y al número dos del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein.

Con respecto al número dos del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein (que supuestamente será acusado de negligencia en un informe republicano que el presidente, Donald Trump, ha autorizado publicar), el mandatario no descartó ayer que pueda despedirle.

“Deduzcan ustedes lo que va a pasar”, se limitó a responder Trump cuando los periodistas le preguntaron si la publicación del informe republicano hará más probable que él despida a Rosenstein, y si todavía tiene confianza en ese funcionario, que tiene poder sobre la investigación rusa del fiscal especial Robert Mueller.

El senador John McCain, una de las voces republicanas más críticas contra el presidente de Estados Unidos, Donal Trump, en el Congreso, también difundió ayer en un comunicado en el que advierte de que “los últimos ataques contra el FBI y el Departamento de Justicia no sirven a los intereses de Estados Unidos, a ningún partido, a ningún presidente, sólo a Vladimir Putin”.

McCain reiteró que “el régimen de Vladimir Putin” urdió un “plan elaborado” para interferir en las elecciones de 2016 y, si bien por el momento considera que no hay pruebas de que dicha injerencia afectase al resultado electoral, sí quiso expresar su temor por los efectos colaterales que está acarreando para la “división” política en Estados Unidos.

“Subvertir nuestra democracia” “El pueblo estadounidense se merece saber todos los hechos que rodean a los actuales esfuerzos de Rusia para subvertir nuestra democracia, por lo que la investigación del fiscal especial Mueller debe avanzar sin obstáculos”, añadió el senador John McCain.

McCain ha emplazado a todos los cargos electos, “incluido el presidente”, a dejar de analizar dichas pesquisas con las “torcidas lentes de la política” y esperar a las conclusiones de Mueller.

“Si seguimos torpedeando nuestro propio Estado de Derecho, vamos a hacer el trabajo de Putin por él”, apostilló en la nota el senador John McCain. - Efe/E.P.

puntos clave

Solicitud de permiso. En octubre de 2016, el FBI y el Departamento de Justicia solicitaron permiso a un tribunal confidencial para espiar las comunicaciones electrónicas de Carter Page, que hasta septiembre de 2016 había asesorado en política exterior a la campaña electoral de Trump, por sospechar que había actuado como agente ruso.

El dossier. La solicitud se hizo, según el informe, en base a información proporcionada por Christopher Steele, un exespía británico que escribió un dossier lleno de detalles sórdidos sobre Trump

Renovar cada 90 días. Bajo la ley estadounidense de Vigilancia de Inteligencia Exterior (FISA), las solicitudes de vigilancia electrónica deben renovarse cada 90 días y en cada caso debe darse una justificación separada.

Cuatro solicitudes. Entre octubre de 2016 y una fecha no especificada en 2017, hubo cuatro solicitudes judiciales para vigilar a Carter Page. Tres de ellas las aprobó el entonces director del FBI, James Comey, y una la firmó el que fuera director en funciones tras su despido en mayo de 2017, Andrew McCabe. Además, dieron su beneplácito tres dirigentes del Departamento de Justicia: Sally Yates, Dana Boente y Rosenstein.

Información relevante. El memorando alega que, en sus solicitudes al tribunal, el FBI y el Departamento de Justicia omitieron “información material y relevante” sobre su fuente.

160.000 dólares. El famoso dossier elaborado por Steele fue una parte esencial en la solicitud de vigilancia a Page. Steele había recibido “más de 160.000 dólares del DNC y la campaña de Clinton” para “obtener información denigrante sobre los lazos de Trump con Rusia”.

Las solicitudes. Ninguna de las solicitudes de vigilancia “divulgó o hizo referencia al papel del DNC, la campaña de Clinton o ningún otro partido o campaña en la financiación de los esfuerzos de Steele”.

El FBI. El FBI acabó rompiendo su relación con Steele por haber revelado que ejercía como fuente de esa agencia.

Confesiones. Steele mantuvo su contacto con un alto funcionario del Departamento de Justicia, Bruce Ohr. Steele supuestamente confesó a Ohr en 2016 que estaba “desesperado” por evitar que Trump ganara las elecciones.

El sesgo de Steele. La prueba del “sesgo de Steele” no se reflejó “en ninguna de las solicitudes” en cortes competentes ley estadounidense de Vigilancia de Inteligencia Exterior (FISA). En cambio, esas solicitudes “ignoraron u ocultaron las motivaciones financieras e ideológicas de Steele en contra de Trump”, según el documento.

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