La otra crónica

Al son de Kike y de la exigencia

Por Javi Gómez - Sábado, 3 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Osasuna sacó ayer un empate ante el Rayo. Y sí, lo sacó Osasuna y no los madrileños ya que los rojillos volvieron a salir mal en la primera parte y tuvieron que arreglarlo en una segunda en la que estuvieron mejor en gran parte porque el chaval de 20 años, Kike Barja, se echó al equipo a la espalda para desbordar una y otra vez.

El canterano está jugando en una posición que no es la suya, pero las ganas y el descaro que demuestra día tras día lo han elevado a ser una pieza fundamental en este equipo. Barja se ha pegado media temporada en el Promesas. Habrá quién diga que los tiempos han sido perfectos para que ahora esté rompiendo, habrá quién piense que el primer equipo ha perdido media temporada de un gran jugador. Que cada uno juzgue como vea oportuno, pero el que bajase habitualmente tanto la temporada pasada como esta no estará muy sorprendido por el nivel del de Noáin.

De un centro suyo llegó el gol del empate. Un remate de Oier que es una metáfora del de Estella. El balón era favorable para el defensa visitante, pero al navarro no se le pone nada por delante, ni un defensa ni nadie. Cuando quiere algo, va a por ello con todo.

Volviendo a Barja. El canterano es de los pocos que se salen de un guión preestablecido y previsible que hace que los rivales salgan con la medida tomada desde el minuto 1 y solamente en las segundas partes es cuando el equipo logra coger el timón del partido, últimamente siempre con un marcador adverso con todo lo que eso significa.

Es muy preocupante esa tendencia que está cogiendo el equipo. Algo tiene que cambiar en la mentalidad del equipo cuando salta al campo. La exigencia autoimpuesta desde la entidad obliga a que el equipo esté entre las seis primeras plazas al final de la temporada y tal vez eso está siendo una mochila demasiado pesada de llevar. El centro del campo no atraviesa su mejor momento y parece que hace falta músculo que libere a Torró y a Mérida, pero Arzura no termina de aportarlo y Fausto apunta a titular... en Cádiz.

Ahora mismo al equipo se le ven maneras pero no hechos, algo que para la jornada cinco de liga no es preocupante, pero a las alturas que estamos es más que insuficiente. El Rayo o el Huesca, por irse a los dos últimos rivales, tienen una idea identificable, pero a Osasuna pocos partidos se le ha visto un estilo claro y definido.