Mesa de Redacción

Pamplona-Iruña del siglo XXI, dialogar y debatir

Por Joseba Santamaria - Domingo, 4 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Desconozco las intenciones últimas de los impulsores de la campaña en comercios del Casco Viejo y del 2º Ensanche contra el plan de amabilización del Ayuntamiento de Pamplona-Iruña -que siguen refugiados en el anonimato-, pero fuesen cuales fuesen ha sido un error y un evidente fracaso. Un error comunicativo porque el lema “cuesta llegar” es antes que nada tirarse piedras al tejado de sus propios intereses comerciales. También se basa en falsedades, si se tiene en cuenta que el cierre al tráfico de un par de calles ahora, el control del acceso de los vehículos al Casco Viejo -aún mal gestionado para los vecinos y vecinas desde el Ayuntamiento-, y la eliminación de plazas de estacionamiento han sido medidas infinitamente menores a los procesos de peatonalización, el impulso de superficies comerciales, la instalación de las grandes marcas en las mejores bajeras de ambas zonas o la zonificación de aparcamientos que se han ido adoptando año tras año mucho tiempo antes de que llegara este gobierno municipal. En realidad, quienes vivimos o acudimos al Casco Viejo o al Ensanche de compras al pequeño comercio local o de ocio hace tiempo que lo hacemos sin problema alguno. La vieja Iruña ya lleva años cambiando su modelo de convivencia, negocio, habitabilidad, tráfico y sostenibilidad ambiental y no sin polémicas. Esto es solo un pequeño paso más en una dinámica que afecta y obliga al conjunto de Europa. La reacción, en este sentido, ha sido desmedida en comparación, aunque no dudo de la legitimidad ni las buenas intenciones de la mayor parte de los comerciantes que han colocado los carteles, y menos aún de aquellos a quienes conozco desde hace muchos años. Además, ha sido un fracaso porque ha sido seguida de forma minoritaria en los comercios del Casco Viejo y residual en el 2ª Ensanche, lo que indica que generaba dudas en una gran mayoría. Como siempre, habrá ahora también comercios a los que les vaya mejor y otros a los que sus ventas les vayan peor, pero esta campaña parece tan exagerada como la encuesta del pasado otoño que sin aportar datos concretos aseguraba que en un mes de amabilización -el palabro es horroroso- se habían perdido 10 millones de euros. O tan fuera de lugar como interpretar como amenazas las críticas a esta campaña de vecinos y clientes. Tan legítima y respetable es la queja de los comerciantes como la crítica de vecinos y clientes. Y si ha habido carteles igualmente anónimos señalando a un comercio, que se investigue. Con el número de cámaras instaladas en las calles del Casco Viejo no será difícil. Por último, el intento obsceno de uso político de UPN y PP -tras la pésima política que ambos perpetraron durante años contra el pequeño comercio local-, y Ciudadanos de esta campaña para atacar al Ayuntamiento y al Gobierno es la guinda. Por supuesto, los comerciantes tienen derecho a exponer sus demandas y a criticar las actuaciones del Ayuntamiento que consideren y el Ayuntamiento tiene la obligación política de adoptar soluciones a esas demandas, si son razonables, con las correcciones que haga falta. Como es bueno y necesario el debate ciudadano sobre la convivencia en Iruña y sus barrios, la movilidad y el futuro del comercio. Pero para nada de todo ello ha servido. Sólo para que intereses ocultos hayan intentado azuzar la confrontación en Pamplona-Iruña.

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