Bruselas advierte a Londres de que impondrá barreras al comercio tras el ‘brexit’

La división entre los conservadores británicos se hace cada vez más profunda

Guillermo Ximenis - Martes, 6 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

londres - Las restricciones al intercambio de bienes y servicios entre ambos lados del Canal de la Mancha serán “inevitables” si el Reino Unido opta por abandonar el mercado único y la unión aduanera cuando rompa sus lazos con la Unión Europea, alertó ayer el negociador jefe de la UE, Michel Barnier. El exministro francés de Exteriores se reunió en Londres con la primera ministra británica, la conservadora Theresa May, y el ministro británico para el brexit, David Davis, a fin de preparar el diálogo sobre la fase de transición que se abrirá tras la salida oficial del Reino Unido de la UE, el 29 de marzo de 2019.

Esta semana comenzarán los contactos para tratar de acordar los términos de ese periodo, de unos dos años, en el que Londres espera mantener los beneficios de las estructuras comunitarias. El diálogo para diseñar la futura relación comercial, sin embargo, no se iniciará al menos hasta después de marzo, según avanzó Barnier, que consideró que Londres debe dedicar las próximas semanas a “clarificar su posición” en ese terreno.

“Ha llegado el momento de tomar decisiones”, dijo el negociador comunitario en una comparecencia ante los medios en el número 10 de Downing Street, despacho oficial de la primera ministra británica.

Barnier enfatizó que “sin unión aduanera y fuera del mercado único, las barreras al comercio y a los servicios son inevitables”.

Advirtió asimismo de que existen “algunas divergencias” entre ambos lados del Canal sobre los detalles de la futura etapa de transición y de que todavía queda “trabajo por hacer” para garantizar una “salida ordenada” del Reino Unido de la UE.

Junto a él intervino Davis, que resaltó que su Gobierno ha publicado “una enorme cantidad” de información sobre sus planes de futuro.

Tras varios días de polémica en las filas del Partido Conservador sobre la profundidad de la ruptura con la UE que quiere ejecutar el Gobierno, Davis recalcó que su intención es abandonar la unión aduanera. Ese acuerdo permite a sus miembros beneficiarse de los acuerdos comerciales firmados con terceros países por la UE, un bloque de unos 500 millones de consumidores, pero les impide firmar sus propios pactos internacionales.

abandono de la unión aduanera “Queremos un amplio acuerdo de libre comercio y un acuerdo aduanero con la UE y que el comercio se produzca con las menores restricciones posibles, siempre que mantengamos la capacidad de firmar acuerdos de libre comercio con el resto del mundo”, señaló el ministro británico. “Vamos a abandonar la unión aduanera, pero queremos el mejor futuro para el Reino Unido”, sostuvo.

La polémica interna entre los conservadores arreció cuando el ministro de Economía, Philip Hammon, dijo en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) que el Reino Unido debe separarse de la UE de forma “muy modesta”, unas declaraciones que provocaron el enfado del sector más euroescéptico de la formación de Gobierno.

La diputada conservadora Anna Soubry volvió a evidenciar las discrepancias en el seno de la formación al criticar los planes de abandonar la unión aduanera para “perseguir unos acuerdos comerciales” que comparó con “unicornios”. Soubry pidió al Gobierno que “haga las cuentas” y escuche a los empresarios que se han mostrado contrarios a la salida británica de la unión aduanera.

La secretaria general de la confederación sindical británica TUC, Frances O’Grady, lamentó por su parte que “al descartar la unión aduanera, el Gobierno ha elegido poner barreras al comercio en Europa”. “Eso será negativo para los puestos de trabajo, para las inversiones y para las empresas”, afirmó O’Grady, que pidió a la primera ministra “que se deshaga de los extremistas del brexit que hay en su partido”. En las negociaciones sobre su futura relación con la UE, el Reino Unido espera negociar un acuerdo de comercio de bienes con las menores restricciones posibles, así como un pacto que permita a los bancos de la City de Londres continuar ofreciendo servicios financieros en los países comunitarios.

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