El público, testigo de otro ‘Amaiazo’ y de una gala alejada de las quinielas

Amaia Romero, con su trofeo entre sus compañeros de concurso. (OT)

La familia de Amaia asiste emocionada a su victoria en una gala cuajada de nervios y compañerismo

Martes, 6 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

pamplona/barcelona - Durante los últimos tres meses, el plató de Operación Triunfo se convertía cada lunes en una olla a presión de sentimientos, talento y, sobre todo, de música pura. La gala de ayer, sin embargo, fue especial, y los nervios terminaron por explotar ya que el público, los profesores y, por supuesto, los propios concursantes eran conscientes de que esta aventura llegaba a su fin. La tensión y la emoción reinaron en el plató desde que Roberto Leal, el carismático presentador, dio comienzo al show. Amaia y Aitana, amigas y rivales, no dejaron de intercambiar comentarios y miradas cómplices durante toda la noche. La navarra, además, compartió muchas risas con Roi, su compañero incondicional dentro de la academia, y con Ricky, otro de sus grandes amigos.

El público, fiel a sus ídolos, se hizo notar en cada instante de la gala, aplaudiendo efusivamente cada actuación y lanzando mensajes de apoyo a los cinco fantásticos. Una vez más, los seguidores de la pamplonesa fueron los que más se hicieron notar y aprovecharon varios momentos para alentarla con frases como “¡Aúpa, Amaia!” y “¡Amaia de España”, que ya se han convertido en un clásico del programa. Alfred, un fan más, mantenía los ojos cerrados mientras su compañera interpretaba el tema Miedo, y se ponía de pie junto al resto de concursantes y del jurado para aplaudir una actuación perfecta. Hasta Mateo, el animador del público de la gala estaba con Amaia y lo dejaba claro con una camiseta con el rostro de la pamplonesa.

El primer momento clave de la noche llegó con la elección de los tres concursantes más votados. Para desgracia de la pamplonesa, Alfred, su pareja dentro de la academia, contra los pronósticos, no pudo pasar el corte y lo hizo Miriam, pero eso no impidió que la pamplonesa expresara con su mirada su cariño y admiración por el catalán.

Pese a que todo el público vibró con cada canción de los cinco finalistas, algunos vivieron las actuaciones de los jóvenes artistas de un modo especial: sus familiares, quienes, con gran orgullo, no perdieron detalle de las interpretaciones de sus hijos. Pegados a los móviles, en el caso del padre de Alfred, a su cámara de vídeo, las caras de los padres de Amaia, Javiera y Ángel, hablaban por sí mismas mientras el público enmudecía hechizado por la magia de la pamplonesa, que volvió a protagonizar uno de sus ya tradicionales Amaiazos. - B.C/C.A

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