Una final de miedo

Fotografía facilitada por RTVE de Amaia Romero (c), tras vencer en el concurso.

La última gala de Operación Triunfo fue un cúmulo de nervios, ilusión y emociones en plató, donde se vivieron momentos de incertidumbre al explotar de repente la mesa de sonido que dificultó la escucha al público

Clara Ayabar - Martes, 6 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 23:10h.

Pocas horas de sueño, emociones, nervios y buena compañía. Dos días intensos donde se ha cumplido todo. La ganadora deseada y merecida, la foto pensada hecha realidad, recuerdos en forma de bolsa de tela y confetis, y conocer a las personas que han acompañado tantos desayunos y ratos muertos en casa. El plan soñado por muchos seguidores de Operación Triunfo, dos acreditaciones y mucha ilusión. La gran final de Operación Triunfo en primera persona. La envidia de los grupos de WhatsApp, y feliz.

A las 20.00 horas el autobús que trasladaba a todos los periodistas y fotógrafos acreditados a Terrassa, al plató de Operación Triunfo, salió de Plaza Catalunya. La lluvia acompañaba una noche, ¿una premonición? “No sé, en Pamplona llueve mucho, igual quiere decir algo”. Faltan dos horas para la gala;que la organización ha dejado tiempo de sobra para llegar a la gala está claro, pero no creo que contasen con que el conductor se iba a perder en dos ocasiones. Pero llegó. Un bocadillo de jamón serrano para los afortunados, salchichón para los menos. Agua para todos y una pulsera blanca de luces de distinto color. “Pon el rojo, que Amaia va de rojo”. Sentados en las asientos reservados en las gradas para la prensa, las directrices de Mateo –el animador del público fan de Amaia por su camiseta– marcan el tiempo de espera hasta las 22.40 horas, el comienzo de la gran final.

Noemí Galera y Manu Guix aparecieron en el plató para inaugurar la final como cada semana han hecho con el pase de micros. Una claqueta y comenzó todo. El móvil echaba humo y la única petición no se podía cumplir. “No saquéis fotos, por favor”, gritaba Mateo con cara de saber que iba a conseguir poco. Algunos cumplían, la mayoría no. El espectador no podía disfrutarlo en pantalla, pero en el plató se vivía ambiente de final. Nervios, carreras de un lado a otro, los fotógrafos preparados. ¿Y los familiares? Sentados frente a la grada al lado del jurado, cerca del escenario. Están todos. Está Alfredo con su cámara inmortalizando el momento. Javiera y Ángel atentos a cada detalle, sonrientes y pegados al móvil. Un grito. Los gritos eran la banda sonora de la prefinal. Rosa López, Joe, Manuel Martos y la diva del jurado, Mónica Naranjo, fueron recibidos por los presentes con grandes ovaciones. Al final, el jurado ha conquistado. Pero menos que el alma de las 14 galas de OT, el presentador Roberto Leal, de quien la mayoría desconfió al iniciar el concurso. No convencía, pero lo hizo. “Nos vamos a emocionar, a reír y a disfrutar, van a pasar muchas cosas”, dijo. Y tantas. Algunas ni se las imaginaba.

Locura fue cuando los profesores entraron a plató. Capde. Manu Guix. Los Javis. Mamen. Noemí. Tan cerca, tan familia, tan divertidos. Y el momento clave, el emotivo, ese en el que aparecen algunas personas que parecen de tu familia pero no lo son. No te conocen, pero tu a ellos sí. Roi, Ricky, Cepeda, Nerea. 22.25 horas y los nervios aumentan. ¿Puede ser? Sí, sobre todo de la mano de Mateo que no pierde el salero a pesar de gritar cada vez más: “Las botellas abajo, que no pagan publicidad”. “Cinco minutos”. Los bailarines se colocan en el escenario y, de repente, ellos. Amaia aparece en el escenario sonriente, de rojo y saludando al público que responde con un gran aplausos. “Prevenidos”. Empezamos, y a lo grande. Mi gran noche, Raphael. Los grandes éxitos no pasan de moda y se nota en la gente, que canta cada palabra de la letra. Las cerca de tres horas que dura la gala el público asistente varía en sus ganadores, otros no. Todo apunta a Aitana. No, cada vez más la victoria se dirige a Amaia por los comentarios que se dejan oír tras las cámaras. Canta Alfred y su trombón;Ana y su puesta en escena;y Aitana su tema preferido. Los gritos se vuelcan con ellos, y con sus videos. “La botella”, susurra Mateo a una persona de la grada que vuelve a bailar al foso. Organización previa que se relaja durante la gala. Bueno no, maquillaje y peluquería trabajan en cada descanso. La puesta en escena es televisión. Muy acostumbrados a esos retoques se les ve a los concursantes, que siguen hablando o bebiendo agua mientras les peinan las ondas o quitan los brillos de la cara. Los operarios que trabajan sin descanso cambian el escenario. El piano. Amaia. Y publicidad. Todo en orden por ahora. No canta última, pero sí después de los anuncios de TVE. Miedo, de M-Clan, un tema que le enseñó su hermano, al que todo el mundo va a agradecer cuatro minutos y medio después haberlo hecho. Otro Amaiazo, el público en pie, con lágrimas en los ojos. Un mundo paralelo que creó Amaia en plató y traspasó la pantalla, en el que ella probablemente no estuviese. Un juego al que juega Amaia con cada interpretación. Y tras este momento mágico, Miriam. Una buena actuación digna de una final que cierra la primera fase de la gala. Han pasado las 00.00 horas y la grada ya ha votado a su ganador. Sí, la mayoría Amaia. Para sorpresa de todos, Alfred no está entre los tres finalistas. Miriam ocupa la tercera plaza. Los pronósticos se cumplen, todo apunta a Amaia o Aitana. Y sí, la mayoría se decanta por Amaia antes si quiera que muestren su evolución con su canción de la gala 0. Y menuda evolución. Aitana bailó, clavó el rap y puso en pie a compañeros, profesores y público –el de las gradas, los del foso no tenían otra opción–. Miriam controló su vibrato. Y Amaia mostró seguridad, potencia y delicadeza. Sí, todo en uno. Versatilidad y tres meses de trabajo intenso.

Roberto Leal prometió que iban a pasar cosas. Y pasaron. En el plató se dejó de escuchar, en casa parece que no. Y de repente. PUM. Un golpe seco, una especie de explosión que hizo saltar a más de uno del susto, entre otros Javier Ambrossi. La mesa de sonido había explotado. El presentador capeó como pudo el problema, que indignó a los presentes que aplaudían sin saber el motivo. No se escuchaba nada. Problemas de sonido hubo en la gala 0 y parece que, para cerrar el ciclo, en la gala final tenía que haber. David Bisbal no cantó a pesar de estar todo preparado. Llegó el momento de anunciar el ganador. Miriam, tercera. Pronósticos, cumplidos. Amaia o Aitana. El sonido en plato, entrecortado. Los nervios a flor de piel. “Amaia ganadora”, “Aitana ganadora”. ¿Tan dividido estaba? 46%-42%. “Puede ser cualquiera”, se escuchó. Silencio. “AMAIA”, grita Roberto Leal. El plató se cae, Operación Triunfo tiene a su justa ganadora. Ha ganado la música, el directo, la cultura, ha ganado Amaia, el de la tercera fila, la del foso, Javiera, Ángel. Rosa le entrega el premio con todo el público de pie. La gente ha saltado de su asiento tras escuchar el nombre de la pamplonesa, que llora de emoción. Los problemas de sonido no han aguado la fiesta. No ha cantado Bisbal, bueno sí, a capela. Los concursantes se animan con el Camina. Ahora sí, el plató es una autentica fiesta, y en familia. Todos cantan juntos el himno de Operación Triunfo 2017, mientras el sonido de los micrófonos en plató va y viene, pero no importa. “¿Se habrá escuchado bien en casa?”.

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