Mesa de Redacción

También es en nuestro nombre

Por Joseba Santamaria - Miércoles, 7 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Llega estos días a los hogares de los mayores una carta remitida por la ministra Fátima Báñez en la que comunica el aumento de las pensiones a la vez que loa la gestión de su Gobierno, que ha consistido un año más en incrementar la cuantía en media docena de euros al año o así a percibir por jubilados y pensionistas. Un inaceptable 0,25. La carta es un ejercicio de complacencia indigno por la asunción de la miseria como un hecho irrevocable. Como respuesta, asociaciones de jubilados y pensionistas y convocatorias anónimas están convocando concentraciones de protesta ante los ayuntamientos, también en Iruña y otras localidades navarras. Denuncian una vez más que el desarrollo de sus pensiones de jubilación ha quedado muy lejos de las expectativas que generaron durante sus largos años de vida laboral. Miles de personas han secundado estas citas para denunciar esa mezquina subida del 0,25 -cuando el IPC ha subido el 1,1-, que no es una excepción de este año, sino que el PP viene aplicando año tras año desde la llegada de Rajoy al poder. No es una cuestión menor. El alargamiento de la esperanza de vida no está acompañado siempre de calidad en ese final de la vida: enfermedades, abandono, escasez de recursos, soledad..., con el consiguiente coste personal, físico, anímico y económico. Es otra de las realidades dramáticas del sistema actual: la incapacidad de garantizar una atención mínima digna a las personas mayores, muchas de ellas además dependientes, describe cada día, en muchas personas con nombres y apellidos, en muchas familias, el fracaso de nuestro sistema, la perversión de un modelo excluyente que te expulsa a la nada si no tienes recursos. Se trata de recordar que no resignarse es el primer paso imprescindible para invertir el recorrido del camino erróneo. El mantenimiento del poder adquisitivo real de las pensiones -Navarra acaba de aprobar la equiparación de las pensiones más bajas al SMI, un paso más en ese objetivo- y la garantía del sistema público son reivindicaciones justas que también se hacen en el nombre de quienes aún estamos lejos de alcanzar esa otra orilla donde habita la jubilación. Conviene no olvidarlo.

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