‘Ikigai’, más importante que el currículum

Por Iñaki Goldaraz Valencia - Miércoles, 7 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Los educadores (maestros, familias, educadores de calle...), todos los que trabajamos con chicos y chicas que están forjando su futuro, edificando su proyecto de vida, y que en un periodo breve de tiempo se convertirán en los gestores y administradores de este loco mundo, debemos saber que nos estamos equivocando. Estamos equivocados cuando sustentamos todos nuestros esfuerzos en hacer que nuestros chicos engorden únicamente su currículum olvidándonos que su verdadero y más importante reto es que alcancen la felicidad y sean buena gente y correctos ciudadanos.

Por ello propongo escuchar más a los chavales. Los que estamos en las aulas debemos ser capaces de dejar a un lado tanto currículum y programaciones y escuchar las emociones de nuestros alumnos sabiendo educar a nuestros chic@s en la alegría, la felicidad y el optimismo, en la generosidad, en el afecto y el cariño, en la justicia y la libertad, en el agradecimiento, en el acompañamiento, en la bondad, en la aceptación de sí mismos y del otro, en la bondad, en ser amable, en la empatía, en la honestidad, en la humildad, en la tolerancia y solidaridad, en la motivación y en la capacidad de ser autónomos. Debemos de ser capaces y dedicar nuestros esfuerzos en que los chavales estén satisfechos con ellos mismos y que sean respetuosos y solidarios con los demás. Así mismo, que sean chavales con ilusiones e intereses que sean capaces de dar sentido a todo lo que hacen y tienen. En otro orden de cosas, debemos provocar la curiosidad y despertar el interés de nuestros alumnos. Los japoneses, el país más longevo del mundo, hablan del ikigai, que viene a ser algo así como tener ganas y una razón por la que vivir.

Descubrir el ikigai de nuestros chavales es lo que debe dar sentido a nuestra tarea de educar. Descubrir cuáles son sus intereses, sus motivaciones, sus pasiones... Hacerles ver que son importantes y que tienen una misión. Nuestros chicos deben de descubrir el ikigai sabiendo o descubriendo aquello que les apasiona, aquello en lo que son buenos, aquello que les realiza como individuos y aquello en lo que probablemente son requeridos y se les necesita a ellos porque tienen en ese campo destrezas y habilidades que otros no tienen. Si conseguimos que nuestros alumnos descubran su ikigai, conseguiremos alumnos más felices, con más autoestima y con un mejor concepto de sí mismos. Nuestra tarea como educadores no debe estar obsesionada en el currículum, sino en descubrir y potenciar los talentos de nuestros chic@s haciendo que éstos se sientan útiles, capaces, importantes y con metas e ilusiones.

El autor es maestro