Carta de la decana del Colegio de Abogados

Blanca Ramos Aranaz - Jueves, 8 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 14:14h.

Los pasados días 30 y 31 de enero saltó a los medios de comunicación la noticia sobre el cambio de uso que se prevé acometer en algunas dependencias del Palacio de Justicia de Navarra, entre otras, la Sala de Togas del Colegio de Abogados. La publicación de la noticia nos sorprendía pues esperábamos una comunicación oficial, en respuesta a las diversas conversaciones y reuniones mantenidas con la Dirección General de Justicia desde el mes de noviembre del año 2017. Dicha comunicación oficial llegó con posterioridad y, en resumen, señalaba la decisión de acometer las actuaciones correspondientes en la Sala de Togas a partir del 20 de febrero para “proceder a los cambios del Colegio y del Juzgado de Violencia”, pues se entendía que la misma “responde a mejorar y dignificar el Juzgado de Violencia, que tiene una sobrecarga de asuntos ineludible”. El cambio supone la pérdida de la actual zona de reuniones, compensada por el uso de la sala de informática y dos pequeñas salas al otro lado del pasillo. En total, según las mediciones que se trasladaban, se dispondría de 108,32 metros cuadrados frente a los 127,54 actuales. La información sobre los cambios impuestos por la Dirección General de Justicia se circuló por quien suscribe exclusivamente a los abogados. Hemos comprobado que prensa escrita y digital se ha hecho eco de la misma. El Colegio de Abogados de Pamplona no ha hecho pública su opinión a través de comunicado alguno, pues trata de resolver la cuestión de la forma en que estamos acostumbrados a hacerlo, esto es, dialogando y convenciendo. Tampoco es responsable el Colegio de los carteles críticos hacia la decisión que aparecieron en el exterior de la Sala de Togas y cuya fotografía ha sido publicada. Dichos carteles fueron retirados, pues nuestra forma de expresión, de opinión o de queja suele emplear otros cauces.Disponer de un espacio digno en el Palacio de Justicia es una necesidad para la ciudadanía y para la abogacía independiente, como lo es que dispongan de ese espacio los Juzgados o la Fiscalía. Somos parte imprescindible en la administración de Justicia. Se necesita un lugar para guardar las togas, para resolver cuestiones de urgencia que requieren la utilización de los equipos informáticos, para reunirse con los ciudadanos antes de las vistas, de las comparecencias o de las diligencias judiciales a practicar ( con independencia de la preparación anterior en los despachos ), para reunirse los abogados entre sí o con otros profesionales. Además, la Sala de Togas ha sido y es el lugar donde los abogados de guardia esperan a ser requeridos por los Juzgados, para prestar asistencia con la mayor diligencia posible. También es lugar de reunión con los alumnos en prácticas del máster de acceso a la profesión que el Colegio imparte conjuntamente con la Universidad.La Sala de Togas es una dependencia visitada y accesible a la ciudadanía, a la que prestamos servicio y que da sentido a nuestro trabajo. La Abogacía es el cauce para ejercitar el derecho de defensa y para trasladar las solicitudes de los ciudadanos a la Justicia. Las personas que necesitan acudir al Juzgado por las cuestiones más diversas lo saben bien. Siempre estaremos de acuerdo en la dignificación de las dependencias en las que se ofrecen servicios y nada oponemos a que se mejoren las que actualmente se encuentran a disposición de los Juzgados de cualquier clase, pero esa dignificación debe ser acorde, también, con el respeto que merece el trabajo y la posición de la Abogacía en la defensa de los derechos de la ciudadanía. Quizá sea momento de plantear las necesidades reales de espacio para la administración de Justicia y la creación de nuevas ubicaciones para satisfacerlas.En 2018 el Colegio de Abogados de Pamplona celebra su bicentenario. Queremos seguir prestando, en condiciones adecuadas, el mejor servicio posible a la ciudadanía.

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