Sección Tercera de la Audiencia de Navarra

Un banco pagará 6.000 euros a una empresa navarra a la que calificó por error como morosa

Fachada del Palacio de Justicia de Navarra. (Oskar Montero)

La Audiencia Provincial entiende que hubo una intromisión ilegítima en el honor

Enrique Conde - Jueves, 8 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Navarra ha condenado al Banco Santander a pagar 6.000 euros a una empresa de reformas de la Ribera por haberla incluido por error durante cinco meses en un registro de morosos, el fichero RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas). La demanda de la mercantil, representada por el despacho de abogados Ferrer-Bonsoms&Sanjurjo Abogados, ya fue estimada por el Juzgado de Primera Instancia número 3 de Tudela, que consideraba que la entidad bancaria había vulnerado el derecho fundamental al honor pero absolvió al Santander de las reclamaciones económicas que se le efectuaban.

La empresa de reformas recurrió dicha resolución y la Audiencia ha atendido su recurso, considerando que hubo una intromisión ilegítima y que procede la estimación de 6.000 euros de indemnización por daños morales frente a los 30.000 que se reclamaban también por los perjuicios y los daños patrimoniales puesto que entendía que le había afectado en el balance negativo que había obtenido en 2012.

La Audiencia no comparte la postura del juez de instancia ya que la prueba documental que aportó la empresa “acredita la existencia de una consecuencia negativa para el actor derivada de la actuación del banco, y que si no es la pérdida de financiación si es al menos la paralización de las operaciones en marcha, motivo éste que consideramos suficiente para reconocerle el derecho a una indemnización”. Aquí se hace referencia a sendos correos electrónicos que aportó la mercantil navarra remitidos por dos bancos distintos y en los que se dejaba constancia de que paralizaban la formalización de las operaciones solicitadas mientras se solucionen las anotaciones que aparecen en el fichero RAI. El Banco Santander consideraba que dichos emails lo único que acreditaban era que se frenaban las operaciones, pero que la empresa ya pasaba por problemas económicos anteriores.

El tribunal entiende que se ha constatado la denegación de financiación bancaria a la empresa por su aparición en el fichero de morosos y que incluso una empresa proveedora, al tener conocimiento de que se había incluido a la demandante en el registro, se puso en contacto para pedir explicaciones y exigió que se le comprara material efectuando pagos en metálico. El despacho que ha encabezado la demanda entiende que esta sentencia abre la vía para que “otras empresas que estén incursas en un registro de morosos puedan reclamar una indemnización por daños y perjuicios”.

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