Artajona recupera parte de la muralla del Cerco y dos bestorres

El Consistorio habilitará un paseo para que los restos arqueológicos, del siglo XIII, puedan ser visitados

Ainara Izko - Jueves, 8 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

artajona - El Ayuntamiento de Artajona, asesorado por arqueólogos de la empresa Trama y con ayuda de voluntarios del pueblo, está recuperando parte de la muralla sur del Cerco (situada entre el portal de Remagua y el Donjón) así como dos bestorres del siglo XIII. Concluido el trabajo, el Consistorio realizará un espacio ecoambiental, creando varios senderos, uno de los cuales discurrirá, precisamente, por las inmediaciones de los restos arqueológicos hallados, para que “la gente pueda apreciarlos”, anuncia el concejal Nacho Valencia.

La idea es, por un lado, dividir la ladera sur (ahora con pinos de repoblación) en diferentes zonas en las que estarán presentes los ocho ecotipos existentes en el pueblo, en los que se plantarán coscojas o tamarices. En concreto se habilitarán unos 600 metros de paseo, a partir de sendas distribuidas en zigzag, entre las que se colocarán bancos, una fuente y varios puntos de luz. Con esta iniciativa, surgida a raíz del incendio de 2016, que arrasó prácticamente la totalidad del bosque de Artajona (más de 500 hectáreas), el Ayuntamiento quiere “que los chavales puedan subir y ver los diferentes ecotipos del término municipal”. Asimismo, servirá para “unir la trama urbanística y que el Cerco no esté tan alejado del pueblo”, favoreciendo así que los turistas que visitan el monumento puedan desplazarse al casco urbano de forma sencilla y amena.

Fue a la hora de plantear este proyecto de “envergadura”, subvencionado por el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media con 80.000 euros (el Consistorio aportará más de la mitad), cuando desde Príncipe de Viana se planteó la necesidad de realizar unas catas, fruto de las cuales se ha podido recuperar parte de la muralla del Cerco. “La gente sabía que algo había, pero nadie sabía dónde”, reconoce Valencia.

En este sentido el arqueólogo Carlos Zuza explica que la zona en la que se han encontrado los restos del siglo XIII estaba abandonada y se utilizaba de vertedero (siglos atrás había sido la cantera del pueblo). Tras retirar toda la suciedad y parte de la tierra que cubría el monumento, con la que se ha creado la plataforma por la que transcurrirá el camino, vieron que se conservaban “50 metros lineales de muralla”, en algunas zonas de 1,30 metros de anchura y casi 1,60 metros de alzada, además de dos bestorres.

“Ahora se está limpiando a mano la estructura, lo que nos va a permitir estudiar más a fondo su evolución, porque se sabe que en el siglo XI esto ya era un Cerco, una zona amurallada. Las bestorres, por su tipología, sabemos que son del siglo XIII, así que se aprecia cierta evolución. En su día fueron cambiando las murallas conforme avanzaban las técnicas militares. Además se fueron añadiendo otros elementos de defensa, como en la zona norte que hay una segunda línea de muralla, y estas excavaciones arqueológicas permitirán hacer una cronología”, señala Zuza.

Entre los voluntarios que colaboraron el fin de semana pasado en las tareas de recuperación de la muralla, se encontraba Marisa Iturbide, de la asociación local Itineris Coma, quien anima a los vecinos a participar en estas labores, al tratarse de “una ocasión única. No creo que haya muchos sitos en los que la gente del pueblo pueda desenterrar su propio pasado. Esto forma parte de nuestras familias, de nuestra historia” concluye.