La cantera de Lantz celebra su carnaval

los más pequeños se meten en la piel de ziripot, zaldiko, los arotzak y los txatxos e imitan el festejo de los mayores

Un reportaje de Laura Garde. Fotografía Unai Beroiz - Lunes, 12 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Adrenalina. Los más pequeños de Lantz no podían sentir ayer otra cosa. En el último piso de La Posada, muchos ya vestidos de Txatxos, observaban la escena sin parpadear para no perder detalle: Iker de la Torre se estaba transformando en Ziripot, el personaje legendario que una vez ayudó a los vecinos y vecinas del pueblo a atrapar a un malvado bandido que arrasaba sus calles. Iker tiene 14 años y es la primera vez que se enfunda los sacos rellenos de helechos y heno que le protegen de los impactos contra el suelo;Ibai Musquiz, que llevaba haciéndolo desde 2013 le ha pasado el testigo. “Cuando me lo propusieron, no dudé en aceptar”, confesó nervioso el vecino de Lantz. “Ahora estoy agobiado, pero creo que es la forma más bonita de vivir una de las tradiciones de mi pueblo”, añadió. Seguro de que repetirá, su amigo Imanol Pérez le acompañó en su metamorfósis mientras disfrutaba del ambiente “mágico”.

Es una tradición que pasa de padres a hijos y, por eso, Lantz se vuelca por que los txikis crezcan con ella. Óscar Ziganda tiene dos hijos, Saioa e Ibai, de 6 y 3 años, y orgulloso, les ayuda cada año a vestirse: “Vivimos el carnaval txiki desde que nacieron. Para ellos esto es pura emoción, y para nosotros también”. Saioa Zabalza y Raúl Berdonces llegaron al municipio hace diez años, y desde el primer momento, los vecinos y vecinas hicieron que se contagiasen de la fiesta: “Enseguida nos prestaron trajes para que pudiésemos participar. Nuestros hijos, Izaro y Eñaut, nacieron ya aquí, esto lo llevan en la sangre”, sentenció. Muy cerca, Ane Erice, de 10 años y que pasa los fines de semana y el verano en Lantz, esperaba excitada la hora de salir a la carrera con su escoba dispuesta a asustar a todos los presentes en las calles y a proteger a Ziripot de Zaldiko, el caballo de Miel Otxin.

tradición Así, los Txatxos recorrieron Lantz junto a Ziripot, Zaldiko, los Arotzak y Miel Otxin, para terminar bailando un Zortzikoa su alrededor. Por la tarde, imitando también a pequeña escala el festejo de los mayores, representaron el apresamiento, juicio y muerte en la hoguera del bandido.