Zamarroak y mucho más en Olazti

tuvieron como invitados a anhauzeko basaldunak, llegados de baja navarra

Un reportaje de Nerea Mazkiaran - Martes, 13 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Al caer la noche zamarraundiak y zamartxikiak, junto con neskak y muchos más personajes ligados a un pasado rural, se hicieron con las calles de Olazti este pasado sábado. Además, les acompañaron Anhauzeko Basaldunak, asombrosos seres del carnaval de esta pequeña localidad de Baja Navarra que aportaron nuevos y vistosos elementos a un espectáculo de música y fuego lleno de simbolismo. Precisamente, en su hoz de fuego llegó Mari Arroka desde Urbasa par unirse a esta fiesta transgresora.

Si bien encabezaban la comitiva las autoridades locales, Zamarraundi era el gran protagonista de este carnaval recuperado hace 26 años, un fiero personaje que cubría su rostro con un cesto y un ipuruko o frontil, tal y como recordaban los mayores de Olazti. Por delante y por detrás llevaban sendos narrus o pieles de oveja de los que asomaba una falda. En su atuendo no faltaban los cencerros, que ahuyentan a los malos espíritus, al tiempo que llaman a la naturaleza a despertar del invierno. También había zamartxikiak, con un solo narru y la cara pintada de negro. El contrapunto femenino era la neska, ataviada con una colcha y el rostro oculto con un trapo blanco y un cestillo de velas de misa al revés, con cintas de colores, como sombrero. Zamarroak y neskak lanzaban tierra a todas aquellas personas que se cruzaban en su camino. Antes era estiércol, que los zamarros escondían en las manos para untarles las caras a las chicas.

La animada kalejira tuvo dos paradas. La primera fue en la ermita de San Sebastián y la segunda en la plaza de San Miguel, donde se bailó el zortziko de la localidad, encabezado por los quintos.

Los carnavales de Olazti se dejaron de celebrar en 1937. Entonces eran tres días. Comenzaban el jueves de Lardero, día en el que cabreros, vaqueros y guardas del bosque salían a recoger el cereal que debían entregar las familias al Ayuntamiento para pagarles a ellos y al médico. Acompañado de un ttunttunero, en las casas les obsequiaban con alimentos que luego comían todos juntos. Continuaban el domingo, Domeka zamar txiki, y finalizaban el martes, Zamar haundi eguna.

Víspera del miércoles de ceniza, hoy continúan las celebraciones con merendola y baile a la tarde y por la noche quema de la sardina y torrijas. Ya durante la Cuaresma, el carnaval de Olazti finalizará el sábado con la cara urbana de esta fiesta con un concurso de disfraces y desfile de carrozas al mediodía.