Editorial de diario de noticias

Catalunya seis meses después

Muchas preguntas en torno a los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils siguen sin respuesta y dos de las personas que gestionaron ese difícil momento, Trapero y Forn, sufren los efectos del 155, uno destituido, el otro encarcelado

Domingo, 18 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

El 17 de agosto de 2017, la Rambla, el corazón de Barcelona, se llenaba de miedo y desolación. 13 personas murieron, la mayoría turistas, mientras paseaban por la Rambla al ser atropelladas por la furgoneta que conducía uno de los jóvenes terroristas, un comando liderado por el imán de Ripoll, fallecido un día antes de la matanza en una extraña explosión en una casa en Alcanar que como se supo más tarde era el refugio de los terroristas. Dos personas más perdieron la vida y más de 100 resultaron heridas. Poco después el terror se trasladó a Cambrils donde una mujer fue asesinada por uno de los ocupantes de un vehículo que huía de la policía. Unos hechos que conmocionaron a toda Catalunya y al resto del estado y que pusieron de manifiesto la fuerza y dignidad del pueblo catalán. Unos atentados que pusieron en primer plano a los Mossos D’Esquadra por la operación que acabó con los integrantes del comando fallecidos y que fue coordinada por el hasta entonces casi desconocido major Josep-Lluís Trapero, quien compartió esos duros momentos codo con codo con el conseller de Interior Joaquim Forn. Ambos fueron los encargados no solo de coordinar todo el dispositivo tras el atentado para atender a las víctimas sino también para dar con los terroristas y ofrecer en todo momento información puntual y precisa en un ejercicio de comunicación poco habitual en otros Gobiernos y tragedias similares. Pero el atentado ha quedado estos meses en el olvido ante la vorágine informativa de la situación política catalana, una realidad que se resume en un Gobierno intervenido desde Madrid por el artículo 155, exdirigentes políticos encarcelados y el candidato a presidente en el exilio. Antes, Trapero fue también destituido de su cargo en la aplicación del 155 y quien fuera el consejero de interior en agosto, sigue preso en Estremera desde hace más de 100 días acusado, al igual que Oriol Junqueras, exvicepresidente de la Generalitat también preso, de delitos de rebelión, sedición, conspiración y malversación tras el referéndum del 1-0. Ayer, Carles Puigdemont pidió a los servicios secretos españoles, el CNI, que no dediquen “tantos esfuerzos a mirar que yo no entre por la frontera en el maletero de un coche de un particular”, sino que dediquen “más esfuerzos a compartir información que puede salvar vidas”. Según precisó, el Estado no compartió con la Policía autonómica “información sensible” sobre el imán de Ripoll. Pese a todo, Catalunya como sociedad y sus instituciones dieron en aquel momento también una gran lección de madurez y serenidad al mundo.

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