Podemos expulsa a Laura Pérez y también pide el acta a los otros tres parlamentarios críticos

Los cuatro parlamentarios críticos con la dirección: Laura Pérez, Carlos Couso, Fanny Carrillo y Rubén Velasco, durante una comparecencia anterior en el Parlamento. (Javier Bergasa)

Considera que la ex secretaria general ha cometido “faltas muy graves”, por lo que la dejan al margen de la formación Couso adelanta que solo renunciarán en caso de que se lo pidan las bases

J. Encinas/E. Urabayen - Javier Bergasa - Martes, 20 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - La tremenda crisis interna de Podemos de Navarra se agudizó ayer un poco más si cabe al conocerse la expulsión definitiva de Laura Pérez de la formación morada. Justamente un mes después de que se anunciara su suspensión cautelar por un expediente en el que le acusaban de haber infringido de “forma grave el código ético”, la Comisión de Garantías decidió ayer cerrar este asunto con el peor de los escenarios para Pérez, que en menos de un año ha pasado de ser la secretaria general del partido a estar directamente fuera de ella. La expulsión de Pérez conlleva, según la presidenta de la Comisión de Garantías, Estíbaliz Martínez, que firma la resolución, la obligatoriedad de “entregar el acta de parlamentaria y de cesar en sus intervenciones parlamentarias y extraparlamentarias en nombre del partido”. La resolución adoptada por este órgano es ejecutiva desde ayer, día a partir del cual se abre un plazo de un mes para que las partes puedan interponer recurso ante la misma Comisión y advierten de que en un proceso como este, se deberán agotar las vías internas antes de ejercitar las acciones judiciales que pudieran corresponder. Un mensaje claro a la propia Pérez que, a pesar de que siempre se había mostrado escéptica sobre que pudiera darse este desenlace, ya había apuntado con anterioridad a la posibilidad de acudir a la justicia ordinaria en caso de que finalmente este fuera el veredicto.

Las razones que esgrime el órgano interno de la formación para llegar a esta conclusión son variadas y pueden leerse con más detalle en la página anexa pero se resumen básicamente en que Pérez no habría aceptado que le relevaran en la portavocía, lo que ha hecho que haya actuado por libre y haya faltado a sus obligaciones sin justificación. Por su parte, Pérez se defiende de las acusaciones enmarcándolas dentro de una campaña contra su persona y en una voluntad de la dirección de anular sus postulados dentro del partido.

La resolución de la Comisión de Garantías coincidió ayer con la petición que previamente había hecho por la mañana el Consejo Ciudadano a los cuatro parlamentarios críticos de que entregasen el acta. Según destacó este órgano de dirección del partido, los díscolos “han actuado de forma antidemocrática” al “atribuirse” la dirección y representación pública del partido, por lo que reclamaron que “devuelvan el acta” y dejen paso a otros compañeros para “conseguir rebajar la tensión interna”. Según esto, subrayan que el órgano encargado de debatir, decidir y ejecutar la dirección política de Podemos Ahal Dugu es el Consejo Ciudadano, que además tiene la “responsabilidad de tomar una decisión ante los graves hechos” que vive el partido en Navarra por la “irresponsable actuación” de los cuatro parlamentarios. Una petición sobre la que el actual portavoz, Carlos Couso, no quiso posicionarse ayer ya que, afirmó, van a utilizar los “cauces internos” para mantener la comunicación con el partido. No obstante, sí que matizó que tanto él como sus tres compañeros críticos con la dirección, solo atenderán el mandato que les llegue desde las bases del partido y que en todo caso rechazarían al acta de parlamentarios solo en caso de que estas se lo pidieran.

inflexión Con todos estos ingredientes, el día de ayer supuso un drástico punto de inflexión que ha venido precedido de toda una seria de desencuentros entre la actual dirección y los afines a Laura Pérez desde que estos últimos perdieran las primarias la pasada primavera por un ajustado resultado. Fue el inicio de la ruptura en Podemos, que durante los últimos meses ni se ha intentado disimular en el Parlamento, donde la guerra de bandos ha sido evidente y en la que todavía ahora, con Pérez expulsada, quedan batallas por librar. Primero porque la potestad de renunciar al acta está en última instancia en los propios parlamentarios, que de momento no han mostrado atisbos de sumisión a la dirección y públicamente han declarado que seguirán trabajando para que “resurja el espíritu de participación bajo el que se fundó Podemos”. Con mayoría en dicho grupo, los cuatro parlamentarios críticos podrían seguir trabajando en el Parlamento a pesar de la postura de la dirección e incluso podrían cambiar de nombre al grupo. Quedaría por ver qué pasa con los otros tres aforados, ya que en caso de que la convivencia dentro de una misma sigla fuera inasumible y el grupo se rompiera (por ejemplo pasando estos tres al grupo de no adscritos), Podemos perdería todas las funciones que actualmente tiene asignadas dentro de la Cámara, cuyo máximo exponente es la presidencia ostentada por Ainhoa Aznárez.

futuro del cambio Esta sería una de las consecuencias inmediatas en caso de romperse el grupo pero también podría tenerlas para la estabilidad del Gobierno en lo que queda de legislatura. A pesar de que todas las partes implicadas en este conflicto han mostrado en todo momento su compromiso inequívoco con la senda emprendida por el Gobierno, lo ajustado de la aritmética parlamentaria (26-24) podría hacer peligrar algunas de las votaciones si el grupo se fragmenta. Algo que el resto de los grupos del cuatripartito ve con cierta preocupación pero confiados en que su apuesta por el cambio esté por encima de las cuitas internas de partido y que se pueda llegar a marzo de 2019 manteniendo de forma decidida al Gobierno.

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