El farolito

Límites

Por F.L. Chivite - Miércoles, 21 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Otra vez se habla de censura. Hay un debate latente. Y puede que vaya a más. Este mes se han censurado en Inglaterra y Alemania algunos dibujos de cuerpos desnudos del pintor Egon Schiele. Hace poco, un colectivo de ideología religiosa denunció a un museo de Nueva York porque exponía un cuadro de Balthus en el que se muestra una figura femenina en una postura indecorosa. Junto a esto, un joven se hace una foto disfrazado de Jesucristo con la corona de espinas y le denuncian por lo que se denomina ofensa a los sentimientos religiosos. ¿Qué? Aquí hay desproporción, arbitrariedad. Aquí hay una evidente falta de criterios firmes y claros. Me pregunto, ¿por qué censuran a Shiele y no a Picasso, por ejemplo? Esa es siempre la gran cuestión de la justicia. ¿Por qué a uno sí y a los demás no? ¿Por que no censurar a todos? La historia de la humanidad, nuestras bibliotecas, pinacotecas y museos están llenos de cuerpos desnudos representados en todo tipo de soportes, cuadros, mosaicos, libros, esculturas, fotos, películas. De hecho, Internet está lleno, plagado, de imágenes y vídeos no solo de pornografía brutal sino también de violencia extrema a los que puede acceder cualquier persona de cualquier edad con solo saber teclear la palabra adecuada. ¿Y condenan a Schiele y a un joven disfrazado de Ecce homo? Es absurdo. Nadie niega que tenga que haber límites. Legislar es poner límites. Pero tienen que ser racionales y estar un poco claros. Por lo demás, los límites ejercen siempre una innegable atracción. Casi todo lo interesante (culturalmente hablando) ocurre en la proximidad de los límites: el humor, la literatura, el arte y en definitiva todo tipo de creatividad tiende a alejarse de lo convencional: a cuestionar los límites y a intentar traspasarlos. Cada época busca sus transgresiones y es estimulante que sea así. Como dijo Kandinski “La obra de arte es hija de su tiempo y madre de nuestros sentimientos”.