Y tiro porque me toca

Bocas abiertas y cerradas

Por Miguel Sánchez-Ostiz - Domingo, 25 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Esta ha sido la semana de la libertad de expresión. Empezó con la desproporcionada condena a un rapero mallorquí, Valtonyc, y se cerró con una traca ruidosa de veras: la censura de una obra de Santiago Sierra en ARCO, algo que desautoriza a esa feria, que lo es, en su peor sentido, y el secuestro de un libro, Fariña, del periodista nacho carretero, sobre narcotráfico en Galicia.

El Tribunal Supremo ratificó la condena de tres años y medio de cárcel que la Audiencia Nacional había impuesto al rapero Valtonyc, acusado de enaltecimiento del terrorismo, calumnias e injurias graves a la Corona, y amenazas al presidente del Círculo Balear que fue quien echó a rodar la denuncia originaria. El TS desestimó todos los alegatos de Valtonyc basados en la libertad de expresión y en el propio género practicado, el rap.

El asunto de la censura de la obra de Sierra en ARCO es político porque, si intención de denuncia política tenía la galería de retratos pixelados, las respuestas lo han sido: tanto la de los medios de comunicación afines al régimen de M. Rajoy como la del público que disfruta cebándose en sus enemigos políticos, como la de algunos políticos: Margarita Robles, portavoz del PSOE, de la que luego se desdijo, cuando se dio cuenta de su disparate. ¿No crispar el ambiente? ¿Acaso el clima de convivencia pacífica se basa en la represión continuada?

¿Hay o no hay presos políticos en España? Esa es una trinchera, depende de a qué lado estés. Yo creo que los hay en la medida en que las medidas tomadas son más que dudosamente jurídicas, por mucho que utilicen instrumentos jurídicos, y sí muy políticas. La añagaza de la ley quebrantada está por ver. No todos los juristas niegan ni mucho menos esa calificación que hasta ahora es mediática y política.

La furia es tal que un vecino provocó con una delación una intervención policial para detener a un falso Puigdemont. Como se ha dicho, lo grave no es la actuación policial, sino la delación, el espíritu que la anima.

¿Libertad de expresión? Sí, la hay, pero más para unos que para otros. Todo lo que está cayendo sobre Anna Gabriel en forma de injurias que revelan no ya tosquedad o machismos revenidos, sino una mala leche constitutiva, serían intolerables en sentido contrario. La prueba lo sucedido entre la Cifuentes y Ada Colau. La acusación de apoyo a ETA era grave, porque este lo es y mucho, pero en su caso y por pertenecer a la elite política del sistema, la del rajoyato, no era sino libertad de expresión. Cuídese usted de hacer lo mismo. A esto se le llama inseguridad jurídica y esta concuerda mal con un sistema plenamente democrático

Censuras, delaciones dementes, condenas desproporcionadas e inexplicables en su comparación con otros delitos, prohibiciones, vigilancia extrema en las redes (para unos, no para otros) y fuera de ellas, autocensuras evidentes, multas… No es la mejor imagen de un país en el que de la libertad de expresión se está haciendo confetis, sino de un país a la deriva, autoritaria, como ya venimos advirtiendo desde hace años. Cuando es noticia que una familia no tiene dinero para las exequias de su hijo algo falla de manera estrepitosa en la recuperación económica que cacarea M. Rajoy;lo mismo con los pensionistas en la calle ante la amenaza nada imaginaria del descalabro del sistema de pensiones.

El secuestro cautelar de Fariña lo ha sido a instancias del exalcalde de O Grove condenado por narcotráfico y absuelto por defecto de forma, que busca de ese modo proteger su honor e intimidad, lo que ya es de traca. El exalcalde aparece citado en el libro en dos ocasiones. Eso es todo. El narcotráfico no es un asunto privado, sino uno del máximo interés público que tiene suficientes lazos con personajes públicos e instituciones, nunca del todo aclarados, como para ser un objetivo prioritario de la justicia. El resultado: las librerías se han plantado, el libro se vende como pan bendito y tiene un eco mucho mayor que el que hubiese tenido sin la intervención del exalcalde de O Grove. Victoria pírrica en todo caso, porque la prohibición es una amenaza cierta de futuro.