Burlada presenta un presupuesto consolidado de 21 millones de euros

Edurne Ayesta, Berta Arizkun y Txema Noval, ayer durante la asamblea ciudadana.

El equipo de Gobierno detalló a la ciudadanía las cuentas que se someterán a votación el jueves

Mikel Bernués Patxi Cascante - Martes, 27 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

burlada - Por tercer año consecutivo, el equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Burlada presentó en asamblea abierta a la ciudadanía las cuentas para 2018, a la espera de su ratificación en el pleno que se celebra este jueves.

Ante una treintena de vecinos, la interventora Edurne Ayesta, la edil Berta Arizkun y el alcalde Txema Noval ofrecieron una radiografía económica del municipio, con un presupuesto consolidado para este ejercicio (incluyendo los patronatos de Cultura y Deportes), de 20.996.451 euros. Cinco provienen del Fondo de las Haciendas Locales que reparte el Gobierno foral, 1,7 de otras subvenciones, 8,7 de ingresos propios y el resto de recursos afectos, que deben emplearse para inversiones.

Ayesta comentó que el Consistorio cumple de sobra con el principio de estabilidad presupuestaria -su deuda financiera es del 0,04%- pero citó como “uno de los problemas” el posible incumplimiento de la regla de gasto, que según la norma no puede aumentar por encima del 2,4% respecto al anterior ejercicio. También hizo referencia a un problema enquistado en las dos últimas décadas;el empleo de recursos afectos para financiar el gasto corriente. De los 7,8 millones de remanente de tesorería a 31 de diciembre de 2016, 4 se habían utilizado para financiar gasto corriente. “Es difícil volver a una situación de equilibrio”, aseguró sobre ese déficit.

También se refirió a la dependencia del Ayuntamiento tanto del Gobierno de Navarra como de los impuestos sobre construcciones, 1,2 millones previstos para este ejercicio y “un punto negro a tener en cuenta”, ya que se obtienen principalmente de la urbanización en Erripagaña, con fecha de caducidad a medio plazo.

Por su parte, Txema Noval recalcó la apuesta municipal “por políticas de índole social”, constatada en el mantenimiento de las partidas en todas las áreas (Juventud, Educación, Euskera...) con “pequeños retoques al alza”. También habló de la búsqueda de la progresividad en tasas, vinculadas a la capacidad económica de las unidades familiares. “Si queremos tener servicios de calidad, no podemos olvidarnos de que nuestra recaudación tiene que incrementarse como mínimo para cubrir el incremento de los suministros y subidas salariales”, concretó.

Noval puso el foco en la gestión directa de la escuela infantil, que se refleja por primera vez en las cuentas, la recuperación de la Oficina de Información a Consumidores prevista para antes del verano o incrementos en partidas como las ayudas de emergencia social o la cooperación internacional. “Durante la crisis no las hemos reducido e incluso hemos apostado por incrementarlas”.

2 millones para elizgibela Berta Arizkun centró su intervención en las inversiones a financiar con ingresos corrientes, con una previsión para 2018 de 6.170.000 euros. Un tercio irán destinados a la rehabilitación de Elizgibela (2 millones de euros) en una apuesta por mejorar su eficiencia energética y ampliar las instalaciones con un nuevo edificio.

300.000 euros para solucionar los problemas de climatización de la biblioteca, 500.000 euros para “seguir adquiriendo propiedades en la manzana Termitas para actuar en ella y rehabilitarla en un futuro” (partida que incluye el derribo de los edificios actuales), 50.000 euros para rehabilitar un inmueble municipal para el programa de acogida de personas refugiadas, 150.000 euros para actuaciones relativas a la seguridad vial y otros 150.000 para la remodelación de la calle Asunción y el pavimento de la plaza Ezkabazabal figuran entre las inversiones, en las que por segundo año consecutivo se apuesta por los presupuestos participativos con una partida de 75.000 euros.

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