El sitio de mi recreo

Esperando al presidenciable

Por Víctor Goñi - Miércoles, 28 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

difícilmente Javier Esparza reconquistará para UPN la Diputación a lomos de tres ismos, el victimismo, el catastrofismo y el radicalismo. Un dislate primero argumental, pues dos años y medio después suena pueril el lamento por la unión de cuatro siglas para desalojar a UPN del poder como si le asistiera un derecho divino para ejercerlo, cuestionando alianzas multipartitas que el mismo Esparza tendría que tejer para alcanzar la presidencia. Además de que las calamidades descritas casan fatal con la favorable evolución de la economía -lo último es que Hacienda adelanta la devolución a las empresas del IVA y del Impuesto de Sociedades- y en particular del empleo, cuando por el desagüe de la exageración en la legítima crítica se pierde credibilidad a espuertas. El mal se extiende a la estrategia, en el sentido de que en una hipótesis de empate técnico entre dos bloques se debe buscar la transferencia del sufragio del otro al propio y tal beneficio sólo puede procurarse desde la centralidad y la moderación. El partido más votado de Navarra debiera acentuar su vocación de referente principal en lugar de competir en el exabrupto con el PP y Ciudadanos para mantener prietas las filas, actitud acomplejada que le impide exhibir una capacidad de propuesta ignota para demasiados ciudadanos de los que decantan comicios. Precisamente esa actualización del ideario, junto con la cualificación de cuadros y la revitalización de estructuras, resultaban los retos de UPN para hacer virtud de la necesidad tras el extravío del Gobierno. Y ahí es donde todavía tiene que afanarse Esparza para no fiar su legado en el regionalismo al hecho aleatorio de que la aritmética electoral primero y en su caso el PSOE después le invistan presidente. Porque los gobiernos no se ganan sino que se pierden, como le sucedió a la narcisista Barcina. Este Podemos en convulsión debiera tenerlo tan presente como Esparza, demasiado difuminado en un registro impropio de un presidenciable como único y genuino contraperfil del solvente reclamo en las urnas que encarna Barkos, aun con el desgaste inherente a la acción gubernamental.

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