datos de Contabilidad Trimestral de Navarra

La economía navarra crece un 3,2% en el cuarto trimestre, una décima más que la estatal

Vista panorámica del polígono de Landaben. (JAVIER BERGASA)

EP - Jueves, 1 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 10:53h.

PAMPLONA. Los datos de la Contabilidad Trimestral de Navarra reflejan para el cuarto trimestre de 2017 un crecimiento tendencial interanual del Producto Interior Bruto (PIB) generado por la economía navarra del 3,2%, la misma tasa que la registrada el periodo anterior.

España ha registrado una tasa interanual del 3,1%, según se desprende de la Contabilidad Nacional Trimestral, repitiendo el registro del periodo anterior.

En términos intertrimestrales, según los datos del Instituto de Estadística de Navarra, la tasa de variación del PIB de la Comunidad foral se sitúa en un 0,7%, una décima más que la tasa estimada el trimestre precedente. La variación intertrimestral en España se cifra en 0,7%, la misma tasa que el periodo anterior.

Durante el cuarto trimestre de 2017, pese a la evolución positiva del mercado laboral se modera ligeramente el gasto en consumo de los hogares y, junto a la estabilidad estimada en el consumo de las Administraciones Públicas y la aceleración observada en la formación bruta de capital fijo, logran mantener la contribución de la demanda interna.

Asimismo, las exportaciones reflejan un menor descenso que inciden en señales de ligera recuperación en la actividad industrial.

ESTIMACIONES ANUALES Como resultado de la agregación de las estimaciones de los cuatro trimestres del año, el PIB generado por la economía navarra registra un crecimiento del 3,2%, tres décimas más que la tasa alcanzada en 2016.

En este mismo periodo de tiempo, y según la Contabilidad Nacional Trimestral de España, la economía española sitúa su tasa de variación en el 3,1%, tras el 3,3% registrado el pasado año, mostrando un perfil de moderación no observado en Navarra.

Este mayor dinamismo de la economía navarra se debe, desde la óptica de la oferta, al dinamismo reflejado en las ramas de servicios y construcción, que compensa la moderación observada en el ritmo de crecimiento de la actividad industrial.

La actividad industrial se ralentiza al 2,1%, tras el 2,3% alcanzado en 2016. Este menor dinamismo, registrado a partir del segundo trimestre del año deriva del cambio de modelo en la planta de producción de automóviles.

Las ramas primarias, registran un crecimiento del 2,1%, una décima menos que el año anterior. Las ramas constructoras acentúan las señales de ligera recuperación y cifra la tasa de variación en 1,1% tras el 0,6% registrado en 2016, mostrando la tercera tasa positiva desde 2009.

Finalmente, las ramas de servicios aceleran el ritmo de avance y sitúan el crecimiento en 4,1%, tras el 3,6% estimado en 2016. Este repunte, proviene del mayor dinamismo observado tanto en los servicios de mercado, que incrementa un 4,3% respecto al 3,9% estimado en 2016, como de las actividades de no mercado, que pasa del 2,3% al 3,2%.

Desde la óptica de la demanda, la demanda interna consolida el crecimiento con una aportación de 2,6 puntos porcentuales, una décima menos que el año anterior, evolución que proviene del dinamismo estimado en el gasto final como de la desaceleración observada en la formación bruta de capital.

Por su parte, la demanda externa acentúa su contribución positiva al crecimiento agregado que cifra en 0,6 puntos porcentuales. El gasto en consumo final acelera el ritmo de avance al 3,3%, una décima más que en 2016, derivado tanto de la reactivación estimada en el gasto en consumo de los hogares, al pasar del 3,3% al 3,4%, como del perfil de estabilidad mostrado en el gasto de las administraciones públicas, que cifra el crecimiento en 3,1%, repitiendo la tasa alcanzada el año anterior.

La formación bruta de capital fijo modera el ritmo de avance al 0,3%, debido fundamentalmente al descenso estimado el primer semestre, si bien mantiene la tercera tasa positiva tras seis años negativos consecutivos.

Los bienes de equipo descienden el -0,1%, tras el 0,7% estimado el año anterior, evolución compensada en parte por el dinamismo estimado en la inversión en construcción, que sitúa la tasa de variación en 0,9%, tras el 0,4% de 2016.

Por su parte, las exportaciones ralentizan su ritmo de avance al pasar de 1,5% a 0,3%, al mismo tiempo que las importaciones descienden al -0,6%, tras el 1,0% estimado en 2016, generando como resultado una aportación de la demanda externa de 0,6 puntos, tres décimas más que la tasa alcanzada el año anterior.

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