París-Niza de difícil pronóstico

POR DAVID HERMOSO DE MENDOZA - Viernes, 2 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 14:38h.

PAMPLONA. Comienza una nueva edición de la París-Niza, también conocida como la Carrera del Sol, aunque ese nombre no suele hacer justicia ya que el frío, el aire y el agua suelen ser frecuentes cada año en la prueba. Vuelta por etapas que se disputa a lo largo de la geografía francesa, de norte a sur.

Ahora sí que podemos decir que se empiezan a cocer los garbanzos, arranca una carrera sin saber muy bien quién va a dominar una cita de tanta alcurnia. Este año la organización ha suprimido la contrarreloj inicial, así que la carrera se dividirá en dos fases como siempre, una primera muy rápida con etapas para los sprinters y para equipos que quieran dar la sorpresa tratando de crear abanicos e intentar colocar corredores en la general.

Los equipos que quieran ganar la general tendrán que estar muy atentos los tres primeros días si quieren tener a sus líderes bien colocados.

La cuarta etapa es una crono de 20 kilómetros con el asfalto rugoso que en principio no debería ser ninguna losa para los corredores que quieran disputar la victoria final. A partir de la cuarta etapa es donde empezarán las hostilidades entre los equipos más potentes para conquistar una de las generales con más repercusión del año junto a Dauphiné Libéré.

Esta será la antesala de tres etapas con numerosas dificultades tras la quinta con final en Sisteron.

La primera etapa de las tres decisivas será la sexta jornada camino de Vence, donde los ciclistas tendrán que hacer frente a seis puertos de segunda y la Colle-sur-Loup de primera categoría, a tan solo 10 kilómetros de meta, una etapa que dejará ver quiénes estarán para disputarse la etapa reina y quizás decisiva.

La séptima será digna de seguirla por televisión, ya que es la típica etapa de Tour de Francia donde los gallos salen del corral para pelear, cita para los escaladores que subirán tres puertos de segunda más la cota de Sainte-Baume de 16 km al 4% antes de afrontar la subida final a Valdeblore-La Colmiane, de primera categoría con 16 kilómetros al 6% de pendiente media.

Si tras esta etapa la general queda muy ajustada, el último día puede ser muy peligroso, etapa corta de 110 kilómetros con dos puertos de segunda muy rápidos y dos puertos de primera, cota de Peille de 6.5 kilómetros al 7% y el col d´Eze de 1.7 kilómetros al 8%, que pueden hacer mucho daño.

La París-Niza es junto a la Dauphiné Libéré la carrera que determina qué corredores van a estar disputando el Tour de Francia con garantías. En este tipo de carreras es donde se ve qué equipos están bien armados para disputar una grande, por lo tanto aquí es donde se le verá el cascabel al gato.

Quizás se ha reducido un poco la dureza de la prueba y la falta de corredores con ganas de juerga puede que dejen la carrera para momentos puntuales y se decida por poco.

La cita gala tendrá este domingo en la línea de salida corredores como Robert Gesink, Van Garderen, Rui Costa, Alaphilippe, Marc Soler, Esteban Chaves, Zakarin, Jakob Fuglsang, Pierre Rolland, Bauke Mollema o Wout Poels, así que la batalla esta mas que servida.