Puigdemont advierte que obstaculizar la investidura de Jordi Sànchez puede ser delito

El expresident renuncia “provisionalmente” a ser candidato en favor de su número dos, en prisión, para desbloquear la investidura
Anuncia su decisión después del que el Parlament reconociera su legitimidad

Viernes, 2 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

bruselas -El hasta este jueves candidato de JxCat a la Generalitat, Carles Puigdemont, ha asegurado este viernes que "efectivamente" quiere volver a ejercer como presidente de la Generalitat en el futuro, después de renunciar a repetir en el cargo y proponer al exlíder de la ANC, Jordi Sànchez, como candidato."El Parlament de Cataluña ha constatado que tiene la voluntad y la mayoría para hacerme presidente", ha argumentado en una entrevista de Rac1 recogida por Europa Press en la que ha defendido que su investidura sería legal, pero que la inexistencia de separación de poderes que ve en España ha impedido consumarla.Según Puigdemont, las elecciones del 21 de diciembre --que dieron la mayoría en escaños a JxCat, ERC y la CUP-- constataron "que hay una mayoría de gente que quiere el presidente escogido desautorice el cese ilegal" que cree que se aplicó con el artículo 155 de la Constitución.

El president cesado de la Generalitat, que permanece en Bruselas desde hace cuatro meses, arroja la toalla. Carles Puigdemont presentó ayer su renuncia “provisional” a la investidura para dar paso a la candidatura de Jordi Sànchez, el números de JxCat encarcelado en Estremera pero que aceptó la nominación pese a ser “una enorme responsabilidad”. En un mensaje institucional emitido desde la capital belga, Puigdemont aseguró haber contactado con el presidente del Parlament, Roger Torrent, para instarle a abrir una ronda de contactos con los partidos. Pocos minutos después, Torrent confirmó que iniciará el proceso negociador la semana próxima.

Puigdemont, que se queda en Bruselas como cabeza visible del Govern en el exterior, se echa a un lado para que Sànchez encabece “un Govern autonómico” que ejerca el poder efectivo en Catalunya como contrapeso al artículo 155 de la Constitución. De paso, busca facilitar una investidura bloqueada por las zancadillas judiciales. El expresidente de la ANC, que cosecha el consenso entre JxCat y ERC, “es un hombre de paz, es un hombre injustamente encerrado en la prisión española”, tal y como el ex máximo mandatario de la Generalitat le calificó. El movimiento de ficha se fundamenta en “una única razón. En las actuales condiciones, esta es la manera que se pueda acordar un nuevo Govern. Un Govern lo más rápido posible, que respete la voluntad del pueblo de Catalunya de que nuestras instituciones deben continuar gobernadas por el independentismo y no por el autoritarismo de 155”.

“Ahora Madrid no tendrá ninguna excusa para continuar la política de ocupación de nuestras instituciones, no habrá ninguna excusa para que ignore nuestra voz, no acepte nuestras decisiones o imponga una visión colonialista sobre nuestro futuro”, prosiguió el presidente cesado, que valoró que su renuncia provisional “nos dará la libertad de poder emprender la próxima fase del camino hacia la independencia y el despliegue de la república catalana desde espacios más libres y democráticos”. Sànchez sería clave en esa hoja de ruta que los catalanes han “legitimado” en la consulta del 1-O y, con posterioridad, en las elecciones autonómicas del 21-D.

“Es un gran honor y una enorme responsabilidad poder representar al pueblo de Catalunya” fue la respuesta lanzada vía Twitter por Sànchez, cuya figura se había posicionado como alternativa óptima a Puigdemon. El propio candidato había dado un paso adelante recientemente, postulándose para el cargo aunque estuviera encarcelado. Era uno de los nombres que sonaban como plan B de Junts per Catalunya, pero afloró en el momento decisivo de las negociaciones con ERC. Ayer fue bautizado oficialmente por Puigdemont como candidato, si bien el camino que se abre a la investidura sigue rodeado de espinas. El magistrado del Supremo Pablo Llarena ha denegado permisos para abandonar la cárcel y acudir a la sesión de constitución del Parlament al líder de ERC Oriol Junqueras y al propio Sànchez. Investigados por rebelión y sedición, encarcelados de forma preventiva e “incapacitados legalmente”, solo pueden delegar su voto. Por lo tanto, no podría acudir a defender su investidura.

bloqueo a la vista De la misma forma, sobre el candidato Jordi Sànchez recae la posibilidad de la inhabilitación cuando concluya el proceso judicial del procés, lo que de facto le prohibiría ser president. Resulta inverosímil que el Constitucional dé un giro de 180 grados a sus propias resoluciones y abra la puerta a que el Supremo acceda a permitir que sea nombrado. Asimismo, el ministro de Justicia del Gobierno español, Rafael Catalá, rechazó esta semana la posibilidad de que Sànchez sea propuesto como candidato por no disponer de “posibilidad jurídica y material de ejercer” el cargo. Además de enclavar la decisión de Puigdemont “la tenacidad y firmeza del Gobierno de Mariano Rajoy con la aplicación del artículo 155” ante los que consideran una “burla a la legalidad vigente”, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría advirtió que cortarán el paso a Sànchez. El PNV, por su parte, aplaudió la “generosidad y altura de miras” de Puigdemont al poner “los intereses de Catalunya por encima de las legítimas pretensiones personales” para recuperar “cuanto antes las instituciones catalanas para sus auténticos representantes y acabar con el 155”.

Si el plan B de Sànchez se viera abortado, JxCat podría aplicar una tercera vía alternativa, que apunta a las candidatura de la portavoz parlamentaria Elsa Artadi o del conseller cesado Jordi Turull. Pero lo cierto es que el soberanismo, ya sin Puigdemont como escollo para la investidura, quedaría tocado otra vez al cosechar una nueva derrota frente al Estado.