En fin

Miremos el lado amable de la nieve

por javier arizaleta - Sábado, 3 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Los efectos de una nevada anunciada siempre son menores que los producidos por aquellas que se forman de manera espontánea o inesperada. Para hacer un balance de los daños ocurridos habrá que esperar todavía un tiempo porque es difícil con tanta precipitación caída pensar que no hubo daños importantes que todavía están por detectar. Al margen de los daños colaterales que producen, las nevadas tienen un aspecto lúdico y romántico que se nos queda en el recuerdo. Los niños que vivieron la experiencia de la nieve el miércoles y jueves, atesorarán esta experiencia como antes lo hicimos los mayores. Y es que algo tiene de especial la nieve cuando todavía recordamos jornadas de hace muchas décadas que nos dejaron marcados. La vivencia del frío extremo se mezcla con la aventura que propone el manto blanco que ha cambiado por completo el escenario de nuestra vidas. Y qué les voy a decir del efecto de estas precipitaciones tras un año en el que la sequía había mostrado el lado más duro dejando los cauces del Urederra, el Ega y el Ebro en mínimos. Caudales ínfimos que ponían en peligro la vida natural. La filtración de la humedad de la nieve hacia los acuíferos y fuentes es una de sus grandes virtudes porque logra su mayor aprovechamiento hasta conseguir una regulación que no se alcanza con otro tipo de precipitaciones. El invierno avanza hacia su final y lo hace al menos dejando la riqueza del agua que se traducirá en vida esplendorosa en apenas unas semanas. También nos ha dejado buenos recuerdos a todos los que pudimos disfrutar sin mayores traumas de la sensación que uno siente al pisarla. Con el cambio climático ya instalado entre nosotros al menos los pequeños ya podrán repetir la frase: “antes nevaba más”.

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