Cuando no se siente el espíritu de la Javierada

Carlos Elizalde Urriza - Martes, 6 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

A los peregrinos se nos ha recomendado con buen criterio que circulemos por la izquierda sin invadir la vía y quienes caminamos de noche o con escasa luz debemos llevar prendas reflectantes.

Esta recomendación habitual nos fue transmitida esta primera Javierada sobre las 20 horas por un agente de la Guardia Civil que conducía su vehículo por la temida cuesta de Liédena a Yesa y que estaba cortada al tráfico.

Hasta ahí todo correcto, si no fuera por el tono amenazante del agente, por la velocidad excesiva a la que conducía su vehículo en una carretera por donde todavía caminábamos seis peregrinos y, porque al sorprendernos la noche y la lluvia, carecíamos no solo de elementos reflectantes sino de linternas que guiaran nuestro camino.

Leo en su periódico que “la Guardia Civil desplegó un dispositivo especial de seguridad vial y vigilancia en las Javieradas de 2018 persiguiendo preservar la integridad física y la seguridad, realizando controles de velocidad, alcoholemia y regulación del tráfico, atendiendo y auxiliando cualquier necesidad de los peregrinos”.

Llegamos a Javier tarde. Mucho más tarde de lo previsto, pero lejos de sentirnos atendidos y auxiliados, nos sentimos inseguros y recriminados. Después de tantos años disfrutando de este día, no sabíamos que la Javierada tuviera horarios.

Al menos tuvimos el privilegio de llegar los últimos a visitar al santo. Toda una experiencia.