De Italia a Alemania, Europa en gris

Por José Luis Úriz Iglesias - Martes, 6 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

corren raros vientos por la vieja Europa. Los esquemas clásicos en la política de derecha e izquierda se rompen en mil pedazos, se supone que como consecuencia de los cambios sociales que se están produciendo, ante las que los segundos ni están ni se les espera. En las últimas elecciones el bipartidismo desaparece, emergiendo nuevas fuerzas políticas difíciles de clasificar utilizando los cánones antiguos.

Los analistas incapaces de definirlos y analizarlos con claridad los definen de manera genérica como “populistas”, errando su diagnóstico al confundir apoyos populares con otros elementos inclasificables. Así a los fracasos de las encuestas se le añade el de los autodenominados politólogos y los ideólogos de izquierda.

Esa nueva realidad ha empujado a los partidos de izquierda clásicos a cambiar su norma básica de trabajar, y así de intentar transformar la sociedad han pasado a solamente interpretarla, o sea, ir por donde le marcan sus preferencias.

Ese cambio, ha eliminado de un plumazo las líneas que separaban derecha e izquierda, confundiéndolas hasta el punto de parecer las mismas, provocando un proceso de decepción grupal que ha llevado a la aparición de nuevas formaciones y movimientos, que pretenden ocupar su lugar y lo están consiguiendo a lo largo y ancho del viejo continente.

Se ha visto recientemente en Francia con la aparición sorprendente de Emmanuel Macron y su movimiento ¡En marcha!, que les ha llevado a dominar la política francesa.

Alemania mantiene a duras penas esa diferencia derecha e izquierda, representada por la CDU de Ángela Merkel y el SPD de Martin Schulz, pero después de la experiencia de la denominada “Gran coalición” de la legislatura pasada, cada vez con diferencias más difusas.

La noticia de estos días es que los resultados de las últimas elecciones legislativas, más la presión de la extrema derecha neonazi, ha obligado a repetir de nuevo esa coalición, aunque no sin desgarros profundos en el SPD que han obligado a dimitir al impulsor de la misma, Martin Schulz.

La sublevación de los jóvenes socialdemócratas, los denominados “jusos”, han estado a punto de echarla abajo y auguran un futuro de bronca interna y probablemente ruptura en el futuro.

Pero donde más se ha comprobado la quiebra del clásico bipartidismo ha sido en los países del sur, España e Italia especialmente.

En nuestro país los tradicionales PP y PSOE que se repartían sucesivamente el pastel del poder estatal, autonómico o municipal, han dejado paso a cuatro con la llegada de Ciudadanos y Podemos. El futuro se augura novedoso, especialmente con la irrupción fulgurante de un Ciudadanos y su líder Rivera favorecido por la corrupción del PP, la inanición de la izquierda y las tensiones con Catalunya.

Por último, en Italia una vez celebradas las elecciones del pasado domingo, el panorama parece igualmente endiablado, debido en parte a su complejo sistema electoral, que permite la atomización de sus cámaras.

La quiebra de la derecha con los neofascistas de Forza Italia adelantando a Forza Italia del incombustible Berlusconi, más la derrota del Partido Democrático del anterior mandatario Mateo Renzi y la irrupción del Movimiento 5 estrellas del esperpéntico Grillo hacen prever una legislatura compleja y tensa.

Vienen malos tiempos para esta parte del mundo y la izquierda europea debe reaccionar antes de que se la condene al ostracismo o a desaparecer. Entender que para evitarlo necesita obligatoriamente tomar decisiones audaces y novedosas, probablemente volviendo a los viejos esquemas clásicos y especialmente eliminar las batallas partidistas en su seno, dentro de los partidos y entre ellos.

Quizás viendo lo que ocurre fuera puedan encontrar las claves de su futuro. Por un lado la experiencia de Portugal de colaboración entre socialistas, comunistas y las nuevas izquierdas ecologistas están consiguiendo un notable éxito. Por el contrario, la confrontación de esas mismas izquierdas en Alemania, Francia o Italia las llevan al desastre.

En nuestro país el fenómeno de la lucha de los pensionistas que se están echando a la calle en defensa de sus derechos debería llevar a un entendimiento definitivo entre PSOE y Podemos que pudiera hacerles liderar conjuntamente esa batalla. Al igual que diseñar conjuntamente una estrategia a corto y largo plazo en el espinoso problema de Catalunya y en su lucha contra la corrupción del PP.

Solo ese entendimiento puede abrir una vía de esperanza y de luz ante el gris que domina el panorama actual.

Veremos.

El autor es exparlamentario y concejal del PSN-PSOE