El acuerdo entre JxCat y ERC allana la candidatura de Jordi Sànchez

Torrent y el diputado de la CUP, Carles Riera, tras su reunión. (Foto: Efe)

“¿Están dispuestos a desobedecer al TC y asumir este pequeño acto de soberanía?” “Apoyamos a Sànchez para que haya un Govern que nos permita superar el artículo 155”

Javier Núñez - Martes, 6 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - El presidente del Parlament de Catalunya, Roger Torrent, propuso anoche a Jordi Sànchez como candidato para ser investido por la Cámara catalana como próximo president de la Generalitat. La decisión de presentarlo para la investidura se produjo después del preacuerdo entre Junts per Catalunya (JxCat) y ERC, formación que inicialmente se había opuesto a presentar al número 2 de la candidatura de Puigdemont debido a que se encuentra preso y su recorrido como president está en manos de los tribunales. Pero antes de lo que decida la Justicia, los independentistas necesitan convencer a la CUP para que cambien de opinión y avalen a Sànchez. Sus cuatro parlamentarios son decisivos para que prospere su investidura.

Torrent tomó esta decisión tras haberse reunido con representantes de todos los grupos parlamentarios. Sin embargo, el presidente del legislativo catalán evita por el momento convocar un pleno de investidura para una fecha concreta, algo que deberá aclarar en una próxima resolución. Precisamente, JxCat le pidió a que dé algo de tiempo a los grupos para poder cerrar un acuerdo con la CUP. Cuando en enero propuso a Carles Puigdemont como candidato a la investidura, pasaron tres días hasta que precisó la fecha del plenario.

Torrent propuso a Puigdemont el 22 de enero y, el día 25, convocó el pleno para el 30 del mismo mes, un pleno que finalmente aplazaría ante las advertencias del Tribunal Constitucional de que la investidura debía cumplir unos requisitos que el presidente cesado no cumplía. En la resolución firmada por Torrent para proponer a Sànchez, se especifica que la investidura de Puigdemont quedó “sin efecto” porque él mismo anunció la semana pasada que renunciaba a la reelección.

Si con Puigdemont el gran obstáculo para ser investido fue que reside en Bélgica y no tiene intención de volver -por la orden de detención que pesa contra él en España-, la dificultad que presenta Sànchez es que actualmente está en prisión preventiva. El abogado de Sànchez, Jordi Pina, anunció que solicitaría permiso al juez para que pudiera ser investido, por lo que su asistencia a la Cámara está a expensas de lo que dictamine el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena.

En el caso de que se le denegara salir de la prisión madrileña de Estremera para la investidura, los independentistas se toparían con el mismo obstáculo que con Puigdemont: el Tribunal Constitucional y los letrados del Parlament han advertido de que cualquier investidura debe pasar por que los candidatos acudan presencialmente a la Cámara. La situación aboca a rescatar un precedente parecido en Euskadi cuando el parlamentario de HB Juan Carlos Ioldi, preso por su vinculación con ETA, fue conducido por la Guardia Civil hasta el Parlamento Vasco para que pudiera pronunciar su discurso de candidato a lehendakari en 1987. El Juzgado de Iruñea autorizó su salida puntual de la cárcel hasta que terminara el pleno, en el que finalmente fue elegido José Antonio Ardanza. En este caso, las decisiones anteriores adoptadas por el juez Llarena con el líder de ERC, Oriol Junqueras, también en prisión preventiva, apuntan a que no permitirá la salida de Sànchez para el pleno de investidura.

Para investir a Sànchez, JxCat y ERC deberán superar otro obstáculo: la CUP. El diputado de esta formación Carles Riera reconoció que su formación mantiene un “desacuerdo radical” con esta posibilidad y retó a Torrent a “desobedecer” al Constitucional y permitir el voto delegado de Puigdemont y Toni Comín para la investidura de Sánchez, al tiempo que negó que hubieran vetado la candidatura del expresidente de la Asamblea Nacional Catalana, porque “nosotros no vetamos ningún nombre”.

Riera señaló que una abstención de la CUP permitiría que JxCat y ERC invistieran al candidato en segunda vuelta, si así quieren. Para hacer efectiva la designación de Sànchez, Puigdemont y Comín deberían pedir la delegación de voto o renunciar a su escaño, opción esta que la formación cupera consideraría “una deslealtad a sus electores”.

La última en reunirse con Torrent, tras una intensa jornada de consultas, fue la líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas, que tildó a Torrent de “emisario de Puigdemont”, ya que ejecuta sus órdenes, y le pidió “realismo” y que “abandone la farsa” de proponer a Sànchez.

El líder del PSC, Miquel Iceta, consideró “inviable” la investidura de Sànchez, ya que “no podrá desarrollar con plenitud sus funciones”, y señaló que a Catalunya “no le conviene nombrar un presidente en prisión preventiva”.

El presidente del grupo parlamentario de Catalunya en Comú-Podem, Xavier Domènech, reiteró ante Torrent su no a la investidura de Sànchez y apreció en JxCat y ERC una “falta de voluntad de gobierno”.

El líder del PPC, Xavier García Albiol, exigió a Torrent que “no tense más la cuerda” y no acepte candidaturas con “hipotecas con la justicia”.

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