Editorial de diario de noticias

Luto en Osasuna

El fallecimiento de Fermín Ezcurra cierra un capítulo trascendental de la historia de un club que se encamina hacia su centenario y también, con sus luces y sus sombras, de un protagonista clave del deporte navarro en el pasado siglo XX

Miércoles, 7 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

el fallecimiento del expresidente de Osasuna Fermín Ezcurra Esáin (Oricáin, 1922) cierra uno de los capítulos más trascendentales de la historia reciente del club. Y no sólo en la historia de Osasuna -cerca ya de cumplir su centenario-, sino que posiblemente Ezcurra también fue protagonista, junto a Miguel Induráin, como referente destacado de la historia del deporte navarro en el siglo XX. Es evidente que a una buena parte de las últimas generaciones de aficionados, los más jóvenes, la figura de Ezcurra -aún ostentaba el cargo de Presidente de Honor- les resulta desconocida o al menos lejana en todo lo que fue su trabajo durante 23 años al frente de Osasuna, pero la herencia de su labor resultó en momentos críticos para el club fundamental para asentar con el paso del tiempo la realidad institucional, social y deportiva que aún sigue vigente en este histórico club de la vieja Iruña. Ezcurra llegó a la presidencia de Osasuna por la vía de su trabajo en la entonces Caja de Ahorros Municipal de Pamplona para salvaguardar los intereses del préstamo concedido al club para afrontar la construcción del nuevo estadio de El Sadar y desde ese punto de partida supo defender los intereses de la entidad financiera para la que trabajaba y al mismo tiempo salvaguardar la viabilidad económica de Osasuna en unos tiempos difíciles cuando deambulaba por las categorías inferiores del fútbol. De hecho, Ezcurra dejó como legado durante sus 23 años de mandato a Osasuna el patrimonio del club -El Sadar y las instalaciones de Tajonar- y posibilitó la permanencia en la entonces Primera División durante 14 años, un tiempo en el que la apuesta por la cantera permitió al fútbol navarro situarse entre los niveles más altos del Estado. Por supuesto, no todo en su largo tiempo al frente de Osasuna fueron luces, también hubo sombras y no en pocas ocasiones su labor al frente del club recibió las críticas de la afición y de los medios. En mayor medida aún en el tramo final de su mandato antes de su retirada en 1994, cuando el fútbol moderno y la creciente influencia de los intereses económicos estaba ya modificando los entresijos de este deporte tal y como él lo había conocido. Tras su salida de Osasuna, el club siguió ofreciendo a Pamplona y a Navarra buenos momentos y otros no tanto, ha disfrutado de los éxitos y también de las miserias que rodean el mundo del fútbol profesional de alto nivel, pero es seguro que una buena parte de todo ello tiene su origen en el paso, la gestión y el modo de actuar de Fermín Ezcurra Esáin.

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