Mesa de Redacción

Un tiempo que se agota

Por Joseba Santamaria - Miércoles, 7 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Transcurra como transcurra la jornada de huelga convocada para mañana 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la propuesta lanzada por colectivos feministas y sindicatos ya ha sido un éxito. Nunca en los últimos años se ha había hablado tanto del 8-M ni se había debatido tanto sobre la situación real de desigualdad de las mujeres. Esa visualización general previa marca ya el éxito de una cita que ha ocupado la agenda política -dejando en Navarra en evidencia el discurso de PP y Ciudadanos y la mal calculada ambigüedad de UPN-, lidera el espacio en los medios de comunicación y ocupa buena parte de la atención pública. La brecha salarial, la necesidad de seguir luchando por la igualdad real de oportunidades, la violencia machista, el acoso laboral o las trabas profesionales por parte de unos hombres temerosos de su capacidad y creciente influencia social y laboral están marcando el intercambio de ideas y propuestas las últimas semanas con un impulso creciente entre las mujeres más jóvenes. Seguramente, las mujeres disfrutan en nuestro entorno de la mejor situación de su historia, pero esa realidad no oculta que aún tienen importantes motivos para sentirse insatisfechas, porque la cultura de la desigualdad está todavía aposentada en lo más profundo de nuestra idiosincrasia patriarcal. La reivindicación de derechos, la denuncia de las desigualdades, tienen un profundo sentido democrático, porque la igualdad social no avanza al ritmo necesario. Se abre paso una nueva era, la Era de la Mujer, y algunos parecen no haberse dado cuenta o si lo han hecho se resisten a entrar en este nuevo tiempo. Prefieren aferrarse a los dogmas de los tiempos oscuros y señalar a la mujer como poseída por todo los males -incluso por el demonio dice el obispo Munilla en pleno siglo XXI, manda huevos-, reflejo de lo negativo e inferior y sujeto de persecución. La visión reaccionaria y conservadora de siempre. Pero sus días cada vez son menos. Ese tiempo se agota irremediablemente.