8 de marzo

Anabelle Martinez - Miércoles, 7 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 19:38h.

Con motivo de la jornada del 8 de marzo este año se ha convocado una jornada de huelga para las mujeres trabajadoras. ¿Por qué y para qué se pueden preguntar aquellas personas a las que en realidad no les importa en absoluto la condición de la mujer en esta sociedad?

Para responder a esta pregunta habría que hacer en realidad otras preguntas.

¿Por qué nosotras tenemos que llevar el estigma de tener que demostrar a lo largo de nuestra existencia que por haber nacido mujeres debemos ser mejores en todo: buenas hijas, hermanas, madres, esposas, compañeras, amigas, trabajadoras, etc.?

¿Cuánto tenemos que aguantar antes de estallar y desahogarnos como lo hacen ellos? Ya se sabe: queda feo que una mujer diga palabrotas. ¡Con lo bien que sienta desfogarse jurando! Mucho mejor desde luego que insultar, maltratar y humillar.

¿Hasta cuándo la mitad de la población mundial va a estar bajo la férula de la otra mitad?

¿Quién dijo que no valemos lo mismo que un hombre?

¿Cómo podemos hacerles entender que no queremos SER HOMBRES, queremos tener los mismos derechos que ellos? ¿Para qué van a intentarlo? Siempre lo he dicho: no nos oyen, no nos escuchan, no nos entienden y no nos comprenden.

¿A quién se le ocurrió utilizar un lenguaje tan sexista? Coñazo no es tan guay como cojonudo;ser un zorro, muy perro es mucho mejor que ser una zorra y una perra. Y así hasta el infinito…

¿En qué momento en la ecuación de la vida la X pasar a ser menos importante que la Y? Está claro que, en los tiempos que corren, tener genes XY es mejor que XX.

¿Qué demonios pasa cuando una mujer que ha sido víctima de malos tratos, de violencia sexista, de violación, de bullying tiene que demostrar ELLA que no es culpable ni responsable de estas situaciones en las que se ve involucrada muy a su pesar?

¿Por qué somos las mujeres las que trabajamos mayoritariamente a tiempo parcial en pos de la supuesta conciliación, cobrando por ello un salario mísero y muchas veces haciendo en la mitad de tiempo el doble de trabajo que muchos hombres que tienen jornadas completas? ¡Si hasta nos vemos agradecidas de poder trabajar y cuidar de nuestra prole! Lo que nadie cuenta es que aún trabajando de lunes a viernes y con horarios flexibles (para el empresario), con disponibilidad absoluta (esta la cosa como para pretender tener vida propia, ja) sólo cotizamos por horas.

Resultado: toda una vida trabajando y jamás vamos a cotizar el tiempo necesario para poder jubilarnos. No oigo a ningún político hablar de ello. ¡NO INTERESA!

¿Por qué habiendo mayoría de mujeres en las universidades (y con mejores expedientes académicos) no nos encontramos con mujeres en puestos directivos? Ni rastro tampoco en el mundo de la investigación…

¿Quién dijo que una mujer solo se ve realizada cuando es madre? ¿Y qué si una mujer considera que prefiere dedicarse a su crecimiento personal en el ámbito laboral?

Podría seguir y seguir durante mucho tiempo haciendo preguntas.

Y ya para rematar, el colmo de los colmos, ¿qué pasa con la desigualdad salarial? A una mujer se le exige siempre más: cumplir, entrega total, demostrar más, trabajar sin descanso y sin rechistar, etc. a cambio de un sueldo inferior.

No nos podemos olvidar de que en los tiempos difíciles siempre son las mujeres las que pagan el pato. Así es, según la ley de la señora Murphy: si algo va a salir mal, saldrá peor y la culpa de todo será de una mujer.

¿Qué pasaría si decidiéramos dejar de hacer todo lo que hacemos sin recibir salario alguno a cambio? Somos multifuncionales, multitareas, multidisciplinarias, etc.: cocineras, limpiadoras, fontaneras, costureras, contables, psicólogas, enfermeras, administrativas, peluqueras, educadoras, y un sinfín de cosas más.

¡Esto sólo puede ser el principio, no debemos callar ni permitir que nos digan cómo debemos vivir nuestra vida ni cómo debemos ser!