Ellas rompen barreras

De izquierda a derecha, Maite Ruiz de Larramendi, Maitane Melero, Erika Vázquez, Maitane Salinas y Nerea Pena. (D.N.)

Siete deportistas navarras hablan de sus carreras, de la igualdad o no en sus disciplinas y de sus reivindicaciones

M.J. Armendáriz Zabalza/Beatriz Equísoain Iraizoz - Patxi Cascante Echandi/Oskar Llanos/Archivo - Jueves, 8 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - El camino para alcanzar la elite en un deporte siempre es complejo. Detrás hay muchas horas de esfuerzo, de entrenamientos, de viajes y de sacrificios. No es nada fácil. Pero este camino se complica, a veces, con un obstáculo añadido: ser mujer. Algunas de las protagonistas de este reportaje reconocen que a lo largo de sus carreras han tenido que lidiar con actitudes o situaciones machistas. Otras, no las han sufrido directamente. Pero todas, las siete, alzan la voz en favor de una igualdad real entre hombres y mujeres. Estos son los testimonios de las navarras Erika Vázquez (fútbol), Nerea Pena (balonmano), Maite Ruiz de Larramendi (pelota), María Asurmendi (baloncesto), Maitane Melero (atletismo), Jaione Ekisoain (judo) y Maitane Salinas (rugby).

Erika Vázquez

“Ahora se van dando pasos. La pena es no haber nacido más tarde”

Erika Vázquez acaba de estrenar los 35 (16-2-1983). Lleva 15 temporadas en Primera División de fútbol, doce de ellas con el Athletic, donde ha jugado 344 partidos de Liga y ha marcado 247 goles. Ha ganado tres Ligas (2004-05, 2006-07 y 2015-16), ha jugado competición europea (donde marcó 18 goles en 13 partidos) y ha sido internacional absoluta. Jugó el Mundial de Canadá en 2015.

El camino a la elite del fútbol no es cuestión de género para Erika Vázquez. “Llegar a Primera División siempre es difícil, tanto para chicos como para chicas. Sí que cuando yo empezaba a jugar a fútbol no tenía como objetivo ser futbolista, como pueden tener los niños, simplemente porque no había chicas futbolistas. Jugaba a fútbol porque me gustaba. Nunca piensas en ser profesional. Lo que sí he tenido es la suerte de que tanto mi familia, como mis amigos siempre me han apoyado cuando he dicho que quería jugar a fútbol”.

El camino no ha sido el mismo. “Las diferencias con respecto a los chicos eran a la hora de entrenar, porque en el fútbol femenino se han invertido menos recursos. Éramos las últimas para todo: para los horarios de entrenamiento, para los vestuarios, para los campos donde nos tocaba entrenar… Primero se distribuía a los chicos y las chicas encajábamos donde había hueco. Y el entrenador solía ser siempre el padre de alguna jugadora. En el fútbol femenino se entiende que las chicas juegan por diversión, mientras que los chicos pueden llegar a ser profesionales. En Estados Unidos, por ejemplo, es al revés. El fútbol es el deporte de las chicas, son las profesionales, y el de los chicos tiene menos tirón”.

Aunque el fútbol masculino sigue a años luz del femenino, las cosas van cambiando: “Se van dando pasos. La situación era peor cuando yo empezaba, y para entonces ya estábamos mejor de lo que habían estado las pioneras. Cada vez hay más referentes femeninos. Antes los referentes eran chicos”.

Huye de las comparaciones. “En los pasos que se van dando, creo que no es positivo compararlo con el fútbol masculino. Jugamos al mismo deporte, pero son dos mundos diferentes. Y eso que ahora tenemos la suerte de que, desde que ha entrado Iberdrola al fútbol femenino, se ha impulsado la competición, ya televisan partidos y eso está ayudando mucho. Además, tanto la Federación como la Liga están dando pasos de la mano y eso hace que el fútbol femenino esté creciendo. Son pasos firmes y lo importante es que en los avances que se están viendo no haya vuelta atrás. Que en unos años no se hable de lo que fue el boom del fútbol femenino. Dentro de unos años la situación será mejor. La pena que me da es no haber nacido más tarde”.

En su caso particular, apostó fuerte por el fútbol. “Tuve la suerte de recalar en el Athletic, que fue pionero en apoyar el fútbol femenino. Después otros clubes se sumaron a esta tendencia. El Athletic siempre ha tratado muy bien al fútbol femenino, pero también es verdad que el equipo femenino también le ha dado muchos éxitos y eso ha hecho que haya tenido mucha fuerza. Ahora se puede decir que nosotras somos profesionales, aunque yo tengo mi trabajo en el club en tareas de tecnificación y captación. Soy licenciada en Actividades Físicas y Deportivas”.

El 8 de marzo es “para todas las mujeres un día especial. Intentamos reivindicar que dando pasos se puede conseguir la igualdad. A mí me cuesta entender que en el siglo XXI siga habiendo mujeres que cobren menos que los hombres en un mismo puesto de trabajo”.

La maternidad está, a día de hoy, reñida con el fútbol de elite. “Ser madre y ser futbolista de Primera División es complicado. Son nueve meses de embarazo y después hay que ponerse en forma. Y no ganas un sueldo como para mantener una familia. En Estados Unidos las futbolistas tienen uno, dos y tres hijos y siguen jugando en la máxima categoría. Aquí, creo que no hay ninguna jugadora de primer nivel que sea madre y, si alguna ha tenido hijos, ha pasado a jugar en Segunda o en otra categoría. Si aquí te planteas que te gustaría ser madre, que es una opción que te puedes plantear o no, te ves en la obligación de acabar tu carrera deportiva. Se están dando pasos, pero paso todavía está muy lejos”.

Mira al futuro con optimismo. “Creo que se deben seguir dando pasos. Desde luego que nunca llegaremos al sueldo del fútbol masculino, pero al menos te sirve para ganarte la vida mientras juegas. En cuanto a sueldos no nos podemos comparar, pero poco a poco sí en cuanto a derechos. Por ejemplo, en la actualidad las chicas de Primera cotizan en la Seguridad Social, cuando hasta ahora si te rompías el ligamento cruzado de la rodilla tenías que estar siete meses de baja en tu trabajo y no había ningún contrato que lo cubriera. Son pequeños pasos”.

Nerea Pena

“Las mujeres hemos cogido la voz y somos más reivindicativas”

Hablar de Nerea de Pena es hablar de balonmano con mayúsculas. La pamplonesa (13/12/1989) es pura garra, fuerza y calidad sobre la pista, como lo demuestra día a día en su club, el FTC Rail Cargo húngaro, o cada vez que se enfunda la camiseta de la selección española, donde es una de las referencias incuestionables. Su paso por la época dorada del desaparecido Itxako le hizo ganar títulos como la Liga, la Copa de la Reina o la Supercopa de España;y con las Guerreras, además de vivir los Juegos Olímpicos de Río, se colgó la medalla de plata en el Europeo de Hungría y Croacia en 2014. Gracias a méritos como el de hace cuatro años, precisamente, fue reconocida como la Mejor Deportista navarra por el Gobierno foral.

Una de las virtudes de Nerea Pena es su claridad al hablar. Tajante. Por eso, a la hora de opinar sobre un día como el de hoy, no se corta en absoluto. “La igualdad ya debería ser un tema más que resuelto en la sociedad, por lo que este tipo de días no deberían celebrarse. Pero las diferencias todavía existen, es lo triste, así que aún es necesario”, constata.

La carrera de Nerea Pena en el mundo del balonmano está siendo de lo más exitosa. Su esfuerzo le ha costado. Ahora bien, reconoce que, en su caso, “no he tenido obstáculos por ser mujer”. “En Hungría, donde juego, el balonmano femenino tiene mucho apoyo, muchos seguidores. Estoy en una posición privilegiada, porque en este país es el deporte rey”, explica.

No obstante, no pasa por alto que “las diferencias entre el deporte masculino y el femenino, a nivel de condiciones o de salario, son grandes”. “Muchas veces el deporte femenino ha obtenido mejores resultados que el masculino. Esto ocurre también en algunas empresas, donde la efectividad de las mujeres es mayor que la de los hombres. Estamos demostrando que podemos ejercer los trabajos de igual manera, por eso no entiendo que haya una brecha salarial cuando hablamos del mismo puesto, el mismo trabajo y las mismas horas”, afirma.

Compañeras suyas como Marta Mangué o Silvia Navarro están demostrando que se puede ser madre y seguir jugando en la elite del balonmano de igual forma. Es cuestión de conciliación, algo que para Nerea Pena “se tiene que vivir con una completa normalidad”. “La pareja deberá tener un papel muy importante en la crianza del hijo. Se trata de adaptar la situación al ritmo de vida que se lleve. En muchos países, no en todos, la maternidad está apoyada por los clubes”, asegura.

La primera línea pamplonesa es consciente de que las cosas están cambiando. Que hay situaciones que a día de hoy son inexplicables y que se está reaccionando para solventarlas. “Lo importante es que las mujeres hemos cogido la voz, estamos siendo cada vez más reivindicativas. Estamos pisando fuerte, queremos tener un papel importante en la sociedad y no vamos a dejar que se nos pase por encima”, manifiesta.

Maite Ruiz de Larramendi

“En la pelota los hombres pueden ser profesionales;las mujeres, no”

Maite Ruiz de Larramendi lleva la pelota en la sangre. Nacida en Beasain (Gipuzkoa) hace 44 años, aunque con sólo 3 se trasladó a Eulate (Navarra), su vida ha transcurrido entre las paredes de un frontón. Con mucho éxito, además. Se colgó el bronce en el Mundial de Pelota de San Juan de Luz (Francia), en 1994;fue campeona del Mundo de paleta goma en trinquete en los campeonatos de México (1998) y de Pau (2010), donde además fue elegida, entre todos los hombres y todas las mujeres, la mejor pelotari del torneo;luce también medallas de plata obtenidas en Pamplona (2002) y México (2006 y 2014);sin olvidar que, en trinquete, ha ganado tres Copas del Mundo, varios Open de España y el GRAVN, entre otros títulos. Un palmarés para enmarcar.

Sin embargo, a pesar de esta envidiable trayectoria, de la pasión que ha demostrado por este deporte y de la satisfacción personal por todos los éxitos obtenidos, Maite Ruiz de Larramendi tiene una espina clavada: nunca se ha podido dedicar, en exclusiva, a la pelota. Ella misma desvela la razón: “En mi campo, los hombres pueden ser profesionales. Las mujeres, directamente no”.

La pelotari de Eulate comenzó a golpear en los frontones con sólo 8 años en el Club San Miguel de Estella, donde permaneció hasta los 15. Por aquel entonces, su dedicación era la pelota mano. Un mundo exclusivamente masculino. “Con 14 o 15 años, a mi padre ya le decían otros hombres que no podía jugar a pelota por el hecho de ser mujer. Era 1987, más o menos, y por entonces podía ser comprensible, por la época, aunque para nada yo lo compartía. Me dolió tener que dejarlo por ser mujer. Hoy en día ha pasado mucho tiempo, pero esto no ha avanzado casi nada”, critica.

Su amor por la pelota le llevó poco después, con 18 años, a pisar de nuevo los frontones. Comenzó a jugar a pala, de nuevo en el Club San Miguel, y posteriormente probó también con la paleta goma en trinquete. La pelotari, ahora en Oberena, se vio obligada a especializarse en otras disciplinas. “Sólo puedo jugar a pala o a frontenis, únicas modalidades que tienen salida para las mujeres”, asegura.

Maite Ruiz de Larramendi compagina su faceta deportiva con su labor como técnica de rayos en el Complejo Hospitalario de Navarra. Es su trabajo, el que le sustenta, ya que “de la pelota nunca he podido vivir”. “Este deporte me ha dado muchas satisfacciones. He conseguido muchos títulos, sí, pero no me he podido dedicar a él. En el hospital me he vuelto loca para cambiar turnos e ir a los partidos. Incluso he gastado mis vacaciones, las de todo un año, para ir a jugar a pelota. Lo he hecho porque me encanta y lo volvería a hacer. Pero me hubiese gustado vivir sólo de la pelota, por supuesto que sí”.

Por todo ello, y aunque no le gusta la idea de dedicar un día concreto a celebrar nada, Maite Ruiz de Larramendi cree que aún es necesario un 8 de marzo para “reivindicar la igualdad de oportunidades”, sobre todo “a nivel laboral, de salarios, de puestos”. “Creo que se tendría que tener respeto y conciencia todos los días del año y acordarnos siempre. Pero, desgraciadamente, todavía tenemos que salir a reclamar nuestros derechos”, concluye.

María Asurmendi

“Con la llegada de la crisis, las jugadoras nacionales se tuvieron que marchar fuera”

María va a cumplir 32 años (4-4-1986). Juega en el mejor equipo de baloncesto de Primera División femenina. Desde que debutó en la elite en la temporada 2006-2007, tiene una Copa de la Reina (2015-16) con el CB Conquero y una Liga (2015-16) con el CB Avenida en una misma temporada. Ha sido internacional con la selección española absoluta. Con la sub-21 jugó un Mundial en Moscú en 2007.

El baloncesto también esconde diferencias entre hombres y mujeres. “A la hora de acceder al baloncesto de elite, las mujeres tenemos en España dos Ligas profesionales, la Liga Femenina, y la Liga femenina 2, con dos grupos. En el caso de los hombres, además de la ACB, existe la LEB, la Liga EBA, más equipos y más categorías en los que pueden ser profesionales o semiprofesionales. La Liga Femenina en España, si ya hay diferencias entre hombres y mujeres en el tema de las nóminas y las condiciones, con la crisis se notó mucho y afectó a la Liga Femenina 2, que pasó a ser ya semiprofesional. A la hora de acceder, hay pocas categorías para llegar a la elite. En hombres hay más y significa más oferta para jugar a baloncesto”.

Con la llegada de la crisis, el baloncesto femenino también se vio afectado en mayor medida. “Con la huelga del 8 de marzo se ve las diferencias que existen no sólo en el ámbito deportivo, sino en la vida en general, con la brecha salarial, el acceso a cargos deportivos... En el deporte es más de lo mismo y en el baloncesto, también. Con la crisis, muchas jugadoras nacionales tuvieron que salir a jugar fuera porque los salarios bajaron mucho. Poco a poco se va recuperando, pero las diferencias son abismales”.

La comparación con el baloncesto profesional masculino es inevitable. “La Liga femenina en comparación con la ACB tiene diferencias, además de los sueldos, por supuesto, en condiciones de los viajes, de esponsorización, visibilidad, seguimiento... Es una mezcla de todo. La semana pasada nos tocó un viaje para jugar contra un equipo ruso y nuestros viajes han durado 24 horas entre la salida y la llegada. Y no me veo a jugadores del Real Madrid o del Barcelona haciendo escalas de ocho o diez horas y con viajes tan largos, cogiendo tropecientos aviones, autobuses... Es lo que hay”.

Se invierte menos en deporte femenino. El baloncesto no es una excepción. “Es la pescadilla que se muerde la cola. Si no hay visibilidad, a la hora de tener patrocinios es más complicado, y cuesta más invertir y que todo fluya. El que pone dinero en baloncesto femenino quiere que luego tenga repercusión, pero es evidente que el baloncesto de hombres tiene más visibilidad que el femenino. La Liga femenina se llama Liga Día esta temporada y ha ayudado mucho en cuanto visibilidad y se retransmiten partidos por Twitter. En los últimos años se están dando pasos para que el baloncesto femenino evolucione”.

Entre las cosas que le gustaría cambiar, señala que “yo no me puedo quejar porque estoy en un club y en un momento en el que los contratos están mejorando. Pero la reivindicación sería que el baloncesto femenino se profesionalice y se tengan las condiciones laborales justas. Es nuestro trabajo. Hay gente joven que tiene que compatibilizar los estudios con el baloncesto porque no da para tener una carrera deportiva y hay que luchar por que la mujer tenga esos derechos. Ahora tenemos una asociación de jugadoras de baloncesto y estoy metida ahí. Ha cambiado la presidencia y se quieren dar pasos para luchar por condiciones justas y favorables para la mujer en nuestro deporte. Con convenios con la Federación y con actos como la huelga del 8 de marzo se van dando pasos para esa igualdad que reclamamos”.

Echa la vista atrás. “Con 18 años tuve una oportunidad de salir a jugar fuera. Esos contratos dan para los gastos, no te da para vivir. Mi evolución deportiva ha marcado mi crecimiento. Ha faltado regularización, se han sufrido situaciones de impagos y ves que no te ampara la ley porque falta regularización. He pasado situaciones difíciles. En Europa hay jugadoras con muy buenos contratos, pero en un alto porcentaje tienes que seguir con una formación a la vez que juegas, porque es lo que te va a dar de comer el día de mañana”.

El 8 de marzo lo tiene señalado en rojo: “Es marcar en el calendario un día que tiene que ser reivindicativo y se va viendo esa lucha que existe. La gente se va rebelando contra esa falta de igualdad y valorar el papel de la mujer. Que sea un paso para seguir creciendo”.

Maitane Melero

“Si no tuviera un trabajo y esta familia, hubiera dejado el deporte”

Maitane Melero acaba de cumplir 35 años (20-3-1983). Es madre y es campeona de España de 3.000 metros en pista cubierta. Ha batido tres veces el récord navarro de esta prueba en el último mes. Además, ostenta el récord navarro absoluto al aire libre en 1.500 m y el de 5.000 m, además del de 10 km ruta. También es suyo el mejor registro en 1.500 m en pista cubierta. “A día de hoy se han equiparado bastante la modalidad masculina y femenina. El atletismo es uno de los deportes en los que más igualdad puede haber, pero todavía quedan pasos por dar. Por ejemplo, en algunas carreras populares, los premios son diferentes para el primer hombre o para la primera mujer, siendo la misma prueba y la misma distancia”, comenta. “En los últimos años se han ido incluyendo en el programa femenino pruebas que antes eran sólo masculinas, como por ejemplo la maratón en Los Ángeles 84, la pértiga y lanzamiento de martillo en Sidney 2000, el 3.000 obstáculos en 2008 y recientemente los 50 km marcha”.

La principal dificultad llegó en el momento de ser madre. “He estado nueve meses embarazada, después viene la lactancia, la recuperación... Me ha costado mucho esfuerzo volver a competir. Tienes que parar tu carrera deportiva para ser madre y a día de hoy soy yo la que me reduzco una hora mi jornada de trabajo para sacar tiempo para entrenar. Después de ser madre me adapté mejor de lo que pensaba a los entrenamientos y a la competición y la verdad es que la maternidad me ha afectado a mi vida deportiva a la hora de enfocar el deporte. Mi prioridad ahora mismo es la familia y eso hace que disfrute mucho más con las carreras. Saco chispas a mi hora de entrenamiento al día. Y parte de los resultados han llegado por esto. La maternidad ha sido mi punto de inflexión”.

La fecha del 8 de marzo no está marcada en su calendario. “No soy amiga de los días especiales. Si queremos igualdad, tener un día para las mujeres es una desigualdad, aunque sea una desigualdad positiva. Las mujeres tenemos que hacernos un hueco en muchos ámbitos de la sociedad todavía y está bien hacer un llamamiento a la sociedad todos los días”.

Siempre quedan reivindicaciones para la mujer en el deporte. Maitane Melero propone “más programas o ayudas para conciliar deporte y maternidad. Yo he podido seguir haciendo deporte gracias a que tengo un trabajo, que me da estabilidad económica, y a que tengo mi familia cerca, en concreto a mi pareja y a veces también a mis padres. Si no hubiera tenido trabajo o este entorno, no podría haber seguido haciendo deporte. Servicio de guardería o algo así. A día de hoy estoy viendo a varias compañeras con los carritos de bebés en los gimnasios. Y me gustaría que, en el futuro, las federaciones trabajasen para poder realizar carreras mixtas en pista. A día de hoy se pueden correr carreras mixtas en ruta. Sin embargo, en pista no. Sería algo muy positivo poder realizar pruebas a la vez que los hombres, por ejemplo, pruebas de fondo y medio-fondo con ellos”.

Jaione Ekisoain

“Creo que en el deporte se siguen dando conductas machistas”

Sobre el tatami es una de las mejores. Así lo atestiguan sus cuatro oros en los Campeonatos de España en categoría -57 kg;la medalla de plata en el Grand Prix de Amaty, a nivel internacional;o el bronce en el European Open de Bucarest el pasado verano. Jaione Ekisoain (14/12/1993) comenzó en el judo con apenas 7 años, en el Club Natación, y ahora su objetivo más ambicioso pasa por disputar los Juegos Olímpicos de Tokio en el año 2020.

La navarra sabe qué es competir, entrenar duro para alcanzar la cima. Su deporte, reconoce “es de los minoritarios”, así que “tampoco he notado mucho el tema del machismo”. “A la hora de obtener becas o resultados no he tenido ningún problema. Incluso, muchas veces sí que me he beneficiado de que hubiese chicos entrenando conmigo para poder avanzar”, señala.

Ella ha tenido “suerte”, admite. Pero conoce muy bien el tema del deporte. De hecho, se considera una “friki” de cualquier disciplina deportiva. Por eso no entiende, por ejemplo, “que se siga teniendo más en cuenta el deporte masculino, cuando el femenino, en España, es mejor a nivel de resultados”. “La mayoría de las medallas en los Juegos Olímpicos”, sin ir más lejos, “son femeninas”. Sin embargo, cree que “en el deporte se siguen dando conductas machistas”. “Nos sigue sorprendiendo y se ve como algo excepcional que un árbitro sea mujer, cuando debería ser lo más normal del mundo”, asegura. Por no hablar de la “repercusión” del deporte practicado por hombres. “No hay más que ver que Iniesta es un futbolista muy conocido, mientras que Vero Boquete, jugando en el PSG o en Múnich, no la conoce ni la mitad de las personas. Y eso que están al mismo nivel, pero no sabemos apreciarlo”, dice.

Jaione Ekisoain ve necesario una mayor “visibilidad” del deporte femenino y, sobre todo, reivindica para un día como hoy “la igualdad en todos los ámbitos de la vida”. “Estamos concienciados y se han dado pasos, sí. Pero aún queda mucho por hacer respecto a los derechos de las mujeres. Hasta que se llegue a esa igualdad total, seguirá siendo necesario salir a la calle a reivindicar este día”, concluye.

Maitane Salinas

“En La Única siempre nos han tratado con total igualdad”

Maitane Salinas (31-5-1994) juega en la Primera División francesa en el AS Bayonnaise y en febrero debutó con la selección absoluta femenina en el Campeonato de Europa de Rugby a XV. Hasta esta temporada, esta educadora infantil siempre había jugado en La Única. “Si eres chica y te quieres dedicar al rugby, no se puede decir de forma profesional, pero te quieres tomar el rugby un poco más en serio, yo creo que en mi equipo, en La Única, por ser chica tienes las mismas opciones que si eres un chico de cara a irte a un equipo de más nivel. Yo por ser chica, nunca he tenido ningún tipo de problema. Siempre todo han sido facilidades. Siempre ha habido gente, me da igual hombre o mujer, dispuesta a ayudarme. Nunca he sentido que haya tenido más dificultades que los chicos de mi equipo. De hecho, siempre he jugado con chicos y se nos trataba siempre con total igualdad. Tenemos la misma responsabilidad que ellos dentro y fuera del campo y éramos uno más o una más”. Y añade: “Yo diría que en este deporte la igualdad existe y más en nuestro club, La Única, donde eso se impulsa muchísimo y tanto los aitas como las amas están igual de comprometidos en todo tipo de actividades tanto dentro como fuera del campo: me refiero a llevar material, a la comida de los terceros tiempos, o llevar a los chicos o a las chicas a entrenar...”.

Salinas ve clave el trabajo en la base para la igualdad: “Hasta los 16 años jugamos chicos y chicas juntos y eso es fundamental para la igualdad, porque no importa que tengas al lado un chico o una chica. Es tu compañero o compañera de equipo y lo vas a dar todo por él o por ella”.

Desde que empezó a jugar, hace diez años, se han dado pasos importantes: “Se ha mejorado muchísimo. La División de Honor en España está patrocinada por Iberdrola y eso le ha dado un impulso y una ayuda brutal: televisan los partidos y hay mucho apoyo económico. Va cogiendo visibilidad y nivel. Además, ha crecido una barbaridad el número de fichas. Creo que el 22% del club somos chicas, y en La Única tenemos dos equipos femeninos. También ha ayudado mucho el hecho de que el rugby sea olímpico para animar a más chicas a practicar este deporte. Cuando empecé hace diez años éramos tres en categorías inferiores y ahora son 15 o 20. En un corto periodo de tiempo ha habido mucho crecimiento”.

Si tuviera que reivindicar algo, da un tirón de orejas a los medios de comunicación: “Que los medios dieran la misma importancia al deporte masculino o femenino. Por ejemplo, en unos Juegos Olímpicos, si gana Rafael Nadal, se le llama Nadal. Y si gana Mireia Belmonte, se le llama Mireia. Al hombre por el apellido y a la mujer por el nombre. Son detalles que van calando. Y que si se gana una medalla tenga la misma repercusión si la gana un chico o una chica”. No celebra el 8 de marzo. “Para mí todos los días son de la mujer y del hombre. En mi trabajo trato de fomentar la igualdad a la hora de hablar y a la hora de actuar. No hay el día del hombre, porque las mujeres siempre hemos estado y estamos por debajo. Me gustaría que no tuviera que haber un día de la mujer, que todos los días fueran de la mujer y del hombre, que no hubiera diferencias”.

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