mujeres de la cultura navarra

Ellas llevan la batuta

La cultura navarra está en manos de las mujeres en un momento en el que ocupan varios de los puestos de máximo nivel;llegar no ha sido fácil y reclaman la importancia de su papel

Un reportaje de Paula Etxeberria Cayuela/Fernando F. Garayoa/Ana Oliveira Lizarribar. Fotografía J. B. Mendive - Jueves, 8 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Aunque el 8 de marzo debería ser todos los días, hoy es una fecha especialmente propicia para reflexionar sobre qué tipo de sociedad queremos construir entre todas y todos, mujeres y hombres. La cultura lo tiene claro: quiere un mundo en el que no haga falta hablar de igualdad, en el que ésta ya sea un hecho. Y lograrlo pasa precisamente por cultivar muchas de las virtudes que desde el ámbito cultural se intentan hacer día a día visibles y extensibles a la sociedad: conocimiento, diálogo, creatividad, educación, apertura de mente, empatía..., por citar solo algunas.

Pero mientras eso llega, la reivindicación es necesaria. El mundo de la cultura lo sabe y últimamente se mueve llevando a la esfera pública esa reclamación -se ha podido ver en la celebración de las últimas ediciones de los Premios Goya y de la feria de Arco-. Más mujeres en puestos de responsabilidad, el fin de la violencia y de la brecha salarial por cuestiones de género, respeto y ni un abuso más a mujeres son exigencias que socialmente ya nadie discute, aunque lamentablemente quede todavía mucho por hacer.

Lo positivo de la cultura es que es terreno especialmente femenino, y eso se está traduciendo en una cada vez mayor presencia de mujeres profesionales. Otra cosa son las condiciones laborales del trabajo creativo, que en la mayoría de los casos deberían dignificarse. Pero se puede celebrar que no hay techo de cristal en el ámbito cultural navarro -y si lo hay, cada vez es menor-, donde son muchas las mujeres que ocupan puestos de responsabilidad. A diez de ellas hemos invitado a reflexionar en este 8 de marzo sobre la huelga y las concentraciones convocadas para hoy, la discriminación femenina, la responsabilidad de la cultura en el camino hacia la igualdad y el papel de los hombres en esta lucha.

Ana Herrera, consejera de Cultura, Deporte y Juventud del Gobierno de Navarra;Teresa Catalán, catedrática del Conservatorio Superior de Madrid, Premio Nacional de Música y miembro del Consejo Navarro de Cultura;Grego Navarro, directora gerente del Teatro Gayarre;Asun Maestro, directora del Servicio de Bibliotecas del Gobierno de Navarra;Mercedes Jover, directora del Museo de Navarra;el equipo de directoras del Centro de Arte Contemporáneo Huarte, integrado por Elisa Arteta, Nerea de Diego, Oskia Ugarte y Betisa San Millán;Camino Paredes, directora del Museo Gustavo de Maeztu en Estella/Lizarra;Cristina Álvarez, directora de la Escuela de Danza del Gobierno de Navarra;Isabel Ferreira, directora artística del Festival de Danza Contemporánea de Navarra DNA;y Garbiñe Ortega, directora del Festival Internacional de Cine Documental de Navarra Punto de Vista participan en este reportaje con sus testimonios y experiencias vivas tanto en terreno profesional como personal. Nombres a los que, por fortuna, podrían unirse otros tantos.

acciones del 8-m

Huelga y concentraciones

Actos simbólicos pero necesarios

Que la huelga, los paros y las concentraciones convocadas para hoy, 8 de marzo, son actos simbólicos pero muy necesarios y con un gran poder de visibilización, es algo en lo que coincide la gran mayoría de las profesionales de la cultura navarra preguntadas por esta cuestión.

Aunque luego, cada una, decida vivir el día a su manera, secundando las acciones o apostando por luchar desde el trabajo diario.

Las cuatro directoras del Centro Huarte participarán en la convocatoria, “cada una de distinta manera”, pero como institución el espacio cierra hoy “ya que todas las trabajadoras hemos anunciado que hacemos huelga, y el único trabajador ha pedido fiesta ese día por motivos acordes a esta reivindicación”, cuentan Oskia Ugarte, Elisa Arteta, Nerea de Diego y Betisa San Millán. La consejera de Cultura, Deporte y Juventud del Gobierno de Navarra, Ana Herrera (Pamplona, 1966), ve muy positiva la visibilización que logra la huelga. “La huelga me parece bien como llamada de atención global sobre el papel de la mujer en todos los ámbitos. Entiendo que la huelga busca visibilizar el valor del trabajo de la mujer y los retos que todavía tenemos como sociedad;sociedad que está lejos de ser igualitaria. No tendré agenda pública hoy a partir de las 11h, y participaré en alguna de las acciones convocadas”, como ya participó el pasado martes en el acto del Parlamento de Navarra.

Desde el Servicio de Bibliotecas, Asun Maestro (Falces, 1960) comparte la convocatoria de esta huelga y las acciones convocadas, “por las razones que se esgrimen y porque es una convocatoria distinta, es una huelga integral y global, quizá la primera que yo he conocido. Además, no es una convocatoria de huelga pasiva, sino que quiere elevar y sumar voces en pro de una sociedad más igualitaria”, opina Maestro quien se suma a la huelga de hoy. “Sí, me voy a sumar a la huelga de veinticuatro horas que propone el movimiento feminista. Y creo que hacerlo desde el puesto de trabajo que ahora ocupo es importante, porque quiere poner de manifiesto, sin tibiezas, que también desde la gestión y dirección, que en todo nuestro derecho clamamos por ocupar, podemos tener un compromiso que debe ser coherente” . También lo hará Isabel Ferreira (Pamplona, 1970), quien ve la huelga de hoy como “un momento histórico que dará visibilidad a la unión de las mujeres y a nuestra exigencia de que el debate social se traduzca en acciones concretas”.

A Garbiñe Ortega (Vitoria-Gasteiz, 1981), este año el Día de la Mujer le pilla en plena celebración de Punto de Vista. “La forma con la que hemos querido apoyar la convocatoria es con las armas que tenemos: el arte, el conocimiento y las ideas”, dice en referencia a una programación específica que tienen para hoy “con feministas tan reconocidas en su ámbito como Trihn Minh-ha o Marta Selva”.

También trabajando vivirá el día de hoy Cristina Álvarez, quien no secunda la huelga porque “como directora de un centro -dice- debo cumplir servicios mínimos”. La directora de la Escuela de Danza de Navarra comparte las luchas que llevan a estas acciones “para modificar muchos patrones y actitudes que están fuera de lugar”, y algunos de ellos, recalca, “sencillos de corregir, como la desigualdad salarial. No entiendo cómo todavía existe en algunas empresas”. Pero ella no cree que se solucione mucho “con este tipo de huelgas en las que hay un trasfondo ideológico marcado. El tema debería ser ampliamente social e incluyente para todos”, afirma.

Por su parte, Camino Paredes (Pamplona, 1959) ve positivo “dar visibilidad” al problema, pero reconoce que no es “muy dada a creer en los gestos puntuales, me interesa mucho más la labor constante y el trabajo continuo”, dice. Grego Navarro (Lodosa, 1961) cree que “hoy es un día importante, con reivindicaciones todas relevantes, aunque el 8 de marzo debería ser todos los días”. Y Mercedes Jover destaca que el hecho de “manifestar el problema y poner voz a la demanda de manera colectiva y cívica visibiliza la situación con más fuerza”.

También coincide en la necesidad de estas acciones Teresa Catalán (Pamplona, 1951), quien cree que “hacen falta estos impulsos, pero también la paciencia necesaria para mantener alertas y trabajo activo en esa dirección, sin cejar en el empeño”. Ella, por razones de programación docente, no tiene clases hoy en Madrid, y tiene pensado participar en la convocatoria, aunque “lo más esencial -añade-, mi mejor aportación en cualquier caso, es trabajo del día a día”.

la discriminación

Un trato injusto y denunciable...

...socialmente asimilado

Aunque algunas, como Mercedes Jover, Cristina Álvarez o Asun Maestro, aseguran no haber padecido ninguna discriminación a lo largo de su carrera profesional, la mayoría cree que es muy difícil escapar a esta lacra social, un trato asimilado y en ocasiones ya normalizado.

“El patriarcado y el capitalismo en el que vivimos sujetan las discriminaciones porque sujetan los privilegios de los de siempre. Nadie puede escapar de este contexto;tampoco el mundo de la cultura, que arrastra dinámicas de trabajo jerárquicas y elitistas”, denuncia el equipo directivo del Centro de Arte Contemporáneo Huarte, cuyas cuatro integrantes afirman haber “vivido diferentes experiencias discriminatorias, como cualquier mujer”. Coinciden con ellas Garbiñe Ortega e Isabel Ferreira, quienes no creen que ninguna mujer pueda decir que no ha padecido cierta discriminación alguna vez, sea cual sea el grado. “Está en el ADN de la sociedad”, opina la directora del Festival Punto de Vista. “Otra cosa es la capacidad que desarrollamos de poder poner nombre y contexto a esas experiencias de discriminación”, apunta la directora artística del Festival DNA, quien cree que “en el ámbito laboral persiste la dificultad de ser asertivas y adoptar roles de liderazgo”.

Desde la dirección del Teatro Gayarre, Grego Navarro comparte una experiencia al respecto: “En el año 1985 me negaron un puesto de trabajo como gerente de compañía, por ser mujer. La persona al frente de la decisión era un productor de edad avanzada algo tradicional, por decirlo de alguna manera. En cuanto a mi trabajo actual, agradezco públicamente que la Junta del Patronato de la Fundación Municipal Teatro Gayarre decidiera en su día igualar mi salario al de los hombres en puestas de gerencia de las empresas públicas municipales”.

Teresa Catalán, por su parte, reconoce que ha padecido la discriminación “y la sigo padeciendo -dice-, como el resto de mujeres creadoras, y además de distintas formas, algunas muy sutiles y otras verdaderamente groseras”. Su reacción ha sido siempre la misma: “Seguir el camino del trabajo bien hecho y, con él, exigir mi lugar, sin perder mucho tiempo con las quejas. Es agotador, pero no hay un plan alternativo”, cree.

A la pregunta de si ha padecido alguna vez discriminación en su vida profesional, Ana Herrera reconoce que “hace unos años habría contestado que no, pero con el tiempo -matiza la consejera- he ido desarrollando mecanismos para ser consciente de los micromachismos que vives en el día a día, y sí he sentido, por ejemplo, que tienes que demostrar más y esforzarte más en general por el hecho de ser mujer”.

Camino Paredes y Cristina Álvarez dicen no haber sentido discriminación explícita en su trabajo, aunque la primera sí señala haber detectado “el ridículo aguijón del comportamiento machista en ámbitos supuestamente elevados profesionalmente”, al que ha respondido siempre con “todo mi desprecio y decisiones contundentes como no volver a trabajar con esas personas”;y la segunda pone en duda su propia opinión: “Yo no he sentido discriminación en mi trabajo, pero puede ser que al tener tan asimilados ciertos comportamientos, en muchas ocasiones no me haya dado ni cuenta”.

Y Asun Maestro, quien asegura que tampoco ha sufrido esa discriminación ni la ha visto en su entorno más cercano, se lamenta de un problema que sí ha detectado muchas veces, y que coincide también en señalar la consejera Ana Herrera: la autodiscriminación de la mujer en la carrera profesional. “Yo he visto, muy de cerca, cómo hasta cuatro mujeres rechazaban un puesto de dirección que, al final, ocupó un hombre. Y no creo que fuese solo por razones familiares o domésticas, sino por creencia y convencimiento en la propia capacidad. Por fortuna, esto ha cambiado”, opina Maestro. Sobre esta realidad, Herrera añade que “si una no es consciente de los micromachismos que vive en el día a día, si no los visibilizas, generas una suerte de autodiscriminación y tienes que enfrentarte a una sensación de culpa que te va inoculando la sociedad si no respondes a los roles tradicionales de la mujer, y eso te lleva a desarrollar una autoexigencia extrema y una cierta inercia de colocarte en un segundo plano”.

desde la cultura

Qué hacer

Luchar por el cambio a través de la educación

Que la cultura tiene valiosas armas para luchar en el camino hacia la igualdad es algo compartido por todas las profesionales de este ámbito que ocupan puestos de responsabilidad en Navarra. Y muchas de ellas señalan, además, que en esa empresa, hay que ir de la mano de la educación.

“Cultura y educación interactúan entre sí, es un binomio inseparable. Y partir de la educación es esencial”, opina Teresa Catalán. Pero, se lamenta, “algo estamos haciendo mal. Cuesta creer la escalada de violencia de género entre los más jóvenes, que nos obliga a preguntarnos: ¿cómo vamos a hablar de cultura con los jóvenes si ignoramos los mínimos esenciales de respeto y convivencia?”. La catedrática del Conservatorio Superior de Madrid y Premio Nacional de Música tiene claro que, frente a este problema, la solución es “educación, educación, educación...”. Para luchar contra la ausencia de las mujeres en los puestos de responsabilidad, conseguir igualdad salarial y resolver otros problemas como “las bajísimas pensiones de la mujer”, ella propone dos ideas: “Selección ciega para todos los puestos de trabajo y obligatoriedad de permisos por tener hijos. Que los padres tengan los mismos días de baja laboral que las madres, porque la responsabilidad con los hijos es igual para los dos, y así las mujeres tendrán las mismas oportunidades laborales”, defiende.

También para la directora de la Escuela de Danza de Navarra “todo pasa por la educación”. En su mundo, la danza, Cristina Álvarez lamenta que “los padres, en su gran mayoría, siguen sin traer a aprender a bailar a sus hijos varones... y esto es una discriminación hacia ellos. Por lo visto la presión social es muy grande y sigue habiendo mucha gente que cree que los chicos se pueden afeminar por bailar...”, comenta, al tiempo que reflexiona sobre la necesidad de que la cultura cuente en esta lucha con apoyo institucional y político: “El mundo de la cultura está muy dejado de la mano de los centros de educación y formación. Se da solamente prioridad al mundo de la ciencia y de cierto deporte, que está muy bien”, pero si se limita a eso, advierte, “el ser humano se empobrece”.

Mercedes Jover apuesta también por la lucha conjunta entre cultura y educación, y en su ámbito profesional, el museístico, cree que es valiosa “la preeminencia de la mujer, que es un hecho desde hace décadas: historiadoras del arte, arqueólogas, museólogas, profesoras... Desde esta posición podemos y debemos visibilizar y apoyar a las profesionales de otros ámbitos” que lo tienen más difícil, como “artistas, comisarias o críticas de arte”, dice. Y las directoras del Centro Huarte añaden: “Educadores/as artísticos/as, gestores/as culturales... sobreviven de milagro;hay que dignificar su trabajo con sueldos dignos”. Asimismo, apuestan por visibilizar a “nuestros referentes artísticos femeninos, porque las mujeres artistas son muchas, cada vez más, y sin embargo no aparecen”. Retos que se antojan complicados porque, como dicen las cuatro jóvenes directoras, “la cultura es una herramienta poderosa, por eso es peligrosa para el sistema patriarcal y capitalista, y es perseguida, menospreciada o silenciada”.

Isabel Ferreira también lamenta que “la cultura es un sector precarizado y, por tanto feminizado, con un alto índice de trabajo no remunerado”, y cree que “se debería comenzar por ahí, por valorar y profesionalizar el trabajo creativo”.

Ana Herrera resume su propuesta en una frase: “Al mundo de la cultura le corresponde el papel de recordar, visibilizar y sensibilizar a través de cualquier modo de expresión artística”.

Desde el ámbito cultural en el que se mueve, la biblioteca -“un espacio educativo”, resalta-, Asun Maestro apuesta por que “ésta procure que sus colecciones, sus servicios, sus actividades y sus mensajes transcurran por el camino de la igualdad, el respeto a todas las diversidades y la denuncia de todas las desigualdades”. Y aprovecha la ocasión para recomendar una lectura apta desde los 4 años: Cuando las niñas vuelan alto, de Raquel Díez Reguera.

La directora del Teatro Gayarre, Grego Navarro, valora muy positivamente “que el teatro, y las artes en general, son una valiosa plataforma de diálogo y aprendizaje, para exponer y explorar este desequilibrio” por razón de género. “Cada vez más profesionales de la escena están trabajando con textos y propuestas que contribuyen a eliminar barreras que, lamentablemente, siguen existiendo”, comenta.

Desde el Museo Gustavo de Maeztu, su directora Camino Paredes valora la “doble responsabilidad de la cultura de abrirnos las esferas de nuestro conocimiento y nuestra capacidad de comprensión, raciocinio y empatía”. “Desde la creatividad -apunta-, debemos verter la convicción de igualdad irrenunciable a esta sociedad confusa y parcial”.

Por su parte, Garbiñe Ortega cree que la cultura debe responder “con creatividad y con conocimiento, con espacios para el diálogo” inclusivos, así como “no tolerando ningún tipo de discriminación, desde la más evidente hasta la más sutil que puede darse en una conversación de café, algo que sucede aún con colegas que se denominan feministas...”, detecta.

la ‘otra parte’

Los hombres

¿Qué deben hacer?

Aunque desde el capitalismo patriarcal, seguramente por propio interés, se nos ha hecho creer durante mucho tiempo que los hombres son los enemigos de las feministas, sus contrarios, ya nadie duda de que el cambio pasa por la compañía y la empatía entre hombres y mujeres en esta lucha.

¿Qué deben hacer ellos ante la desigualdad? “Lo mismo que las mujeres. Y a la vez. Esto no es una competición y los más listos, los que quieren una sociedad mejor, ya lo hacen”, afirma Teresa Catalán. Coinciden con ella Cristina Álvarez, Asun Maestro, para quien “cambiar todo lo que esta huelga denuncia no puede hacerse solo desde el género, sino desde el genérico..., las personas”;y Garbiñe Ortega, quien cree que los hombres deben “escuchar, empatizar, implicarse, sentirse parte de este problema, actuar, reivindicarlo igualmente”.

En opinión de Mercedes Jover, “la revolución pendiente es la de los hombres. Son ellos los que tienen que evolucionar, dar el paso, aceptar y asumir con naturalidad no solo la igualdad de facto, sino que desde ese plano muchas mujeres pueden superarles”.

Para Camino Paredes, es clave que los hombres “se impliquen sin reservas” junto con las mujeres, porque “los logros humanos se consiguen desde la colaboración, el respeto, la igualdad y la generosidad”. Y en el camino hacia este objetivo, cree que “los hombres son parte esencial;el machismo es debilidad y desprecio, denigra al hombre y le hace más pequeño”.

Las cuatro directoras del Centro Huarte defienden que los hombres “deben tomar conciencia del daño que nos hace a todos y a todas el patriarcado, sus privilegios, y reconstruirse, hacer un trabajo personal y colectivo fuerte y profundo como el que nosotras llevamos haciendo durante siglos”. “Les queda mucho que des-aprender. Nos queda mucho que des-aprender”, concluyen Betisa San Millán, Oskia Ugarte, Nerea de Diego y Elisa Arteta.

Y esa transformación, según la directora del Festival de Danza Contemporánea de Navarra, pasa por el conocimiento a través de la lectura: “Lo primero que deben hacer los hombres es leerse el libro Feminismo para principiantes de Nuria Varela. Lo segundo, leerse el libro Teoría King Kongde Virginie Despentes. El feminismo es una aventura colectiva que ha ido creando todo un andamiaje de experiencias y conocimientos al que nos podemos subir para ver el mundo desde otra perspectiva. Nosotras y ellos”, señala Isabel Ferreira.

Que los hombres feministas se expresen sin temor es lo que propone Grego Navarro. “Cada vez son más hombres los que entienden perfectamente que la sociedad va cambiando para bien en este sentido y se implican en la lucha por la igualdad. Saben también que la liberación de la mujer trae consigo la liberación del hombre. Así que, tanto hombres como mujeres juntos, tenemos mucho trabajo por delante para convencer a los sectores sexistas de las ventajas que proporciona el respeto. Simplemente con poner en práctica el concepto de respeto a todas las personas ya estaríamos avanzando”, afirma la directora del Teatro Gayarre.

De respeto habla también la consejera de Cultura, para quien los hombres “tienen una revolución por hacer”. Añade Ana Herrera que “sería estupendo que ellos también se rebelaran contra los moldes sociales que les reprimen y les encasillan en un rol que no les permite desarrollar su inteligencia emocional y su sensibilidad. Mientras tanto, deben respetar nuestra lucha y los espacios en los que, por una vez, ellos no sean protagonistas”.

“Ante la discriminación, siempre sigo el camino del trabajo bien hecho y exijo con él mi lugar” “Son los hombres los que tienen que evolucionar, asumir con naturalidad la igualdad de facto” “El machismo es debilidad y desprecio, denigra al hombre y le hace más pequeño” “Con el tiempo he ido siendo consciente de los ‘micromachismos’ que vivo en el día a día” “Me negaron un puesto de trabajo en el año 1985, como gerente de compañía por ser mujer” “Ninguna mujer puede escapar a la discriminación, está en el ADN de la sociedad” “La de hoy es la primera huelga integral y global que yo he conocido, quiere sumar voces” “El patriarcado y el capitalismo en el que vivimos sujetan las discriminaciones porque sujetan los privilegios de los de siempre” “La desigualdad salarial sería sencilla de corregir;no entiendo cómo existe en algunas empresas” “En la cultura se debería comenzar por valorar y profesionalizar el trabajo creativo, tan precario”