Café bebido

8-M

Por Reyes Ilintxeta - Jueves, 8 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Me gusta el estilo con el que se ha convocado la huelga de hoy. Se invita y anima a las mujeres a que participen como quieran y como puedan. Todos los gestos a favor de la movilización valen, desde dejar de trabajar, de cuidar a todo el mundo y de consumir, hasta llevar un brazalete o simplemente hablar sobre el tema. Me parece una forma empática, positiva y conciliadora que hará que cada vez más personas sientan el feminismo como lo que es, una propuesta para la igualdad entre hombres y mujeres sin imposiciones de unos ni de otras.

Lo cierto es que la convocatoria ha creado una gran expectación. Hemos visto, por ejemplo, cómo el obispo Munilla detecta la presencia del diablo en todo esto, cómo la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, prefiere hacer una huelga a la japonesa, cómo los parlamentarios de UPN apoyarán ciertas movilizaciones sindicales, pero sin entrar de lleno en el tema o cómo Ana Beltrán, siempre ojo avizor, se ha dado cuenta de que esta huelga la ha convocado gente de izquierdas.

Hasta se ha dicho que la reina Letizia había vaciado su agenda para este día, aunque no se ha podido saber si realmente la vaciado o es que no tenía nada previsto, al igual que los días 5, 7, 10, 11… O igual es que quiere protestar por la brecha salarial porque ella sólo cobra 10.950 euros al mes frente a los 20.000 de su marido. A saber.

Pero no todo el mundo ha querido hacer un gesto de empatía hacia la lucha de las mujeres en este día tan especial: esta tarde hay anunciada una charla de un teniente general en el Nuevo Casino Principal sobre la ruta de los soldados de los Tercios españoles en el s. XVII. Qué poco tacto, qué despiste o qué ganas de fastidiar.

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