Adversario, grande o pequeño

Por Mikel Iriarte - Jueves, 8 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Nuestros votos electorales, los recibidos por Libertad navarra-Libertate nafarra hace dos años y medio -resulta necesario recordárselo a la ciudadanía y a los partidos- contribuyeron al cambio de Gobierno y a que Ciudadanos no llegara al necesario límite con el que obtener un parlamentario en Navarra con arreglo a las reglas del juego impuestas por el sistema electoral vigente. Por contra, la ausencia de nuestra candidatura hubiera supuesto la reducción del número de votos imprescindibles para alcanzar el límite de obtención de un escaño, así indirectamente la presencia electoral de Ln hizo perder la mayoría del bloque que había estado dominando hasta entonces en el Parlamento de Navarra. A la vista del descenso de la abstención y los votos en blanco respecto a los anteriores comicios, los votos obtenidos por Libertate nafarra coadyuvaron para que Ciudadanos no llegara por una mínima diferencia al porcentaje necesario para entrar en el Parlamento, que hubiera supuesto la mayoría del bloque continuista. Este impagable servicio, con movilización del voto para el cambio en el Gobierno de Navarra, no ha sido reconocido ni por los partidos que salieron beneficiados ni por los perjudicados, lo que es una muestra de la falta general de saber estar político. Asimismo, deja en evidencia la clásica reflexión de que no hay enemigo pequeño. De nuevo la participación electoral de Ln queda justificada por la ineludible necesidad de que haya el más amplio conocimiento y la presencia de nuestra alternativa en la sociedad navarra, así como para poder seguir con lo ya hecho.

Los motivos que nos decidieron, más bien obligados por el cierre de otras vías de divulgación, a intervenir en la confrontación electoral persisten, pues todos los derechos y libertades de las navarras y navarros hoy están del todo condicionados por la situación de conquista continuada que padecemos, como individuos libres y sociedad política independiente. La conquista es un hecho continuado -contrario a la libertad personal y colectiva- que en la práctica es ejercido en buena parte por individuos y grupos de poder en su exclusivo beneficio y en perjuicio permanente de los conquistados y por tanto subordinados. Sus efectos son la negación de la conquista continuada y de la sociedad subordinada, la suplantación del derecho y legalidad del sistema jurídico propio, la minorización jurídica, el laminado del ejercicio de los derechos civiles y políticos, el expolio económico y fiscal, la pérdida de las oportunidades de la soberanía para toda planificación pública, la sustitución lingüística, el saqueo y destrucción del patrimonio cultural, la imposibilidad del ejercicio de derechos, libertades e igualdad, la subordinación permanente y la fractura territorial de la sociedad navarra mediante límites impuestos. Las válvulas de escape de la tensión sufrida por las sociedades subordinadas queda plasmada en manifestaciones como la literatura improvisada oral, de confrontaciones que pueden ser en verso donde se critica veladamente a los poderes subordinadores. La creación de Euzkadi en 1895 en la práctica ha tenido como efecto impedir, desde dentro, el ejercicio de la libertad interna, y en su momento la externa, de toda Navarra, precisamente tras el inicio de las movilizaciones generales en defensa de la soberanía nacional navarra de 1893-1894 con motivo de la Gamazada. La génesis de aquel invento muestra la prueba determinante de este fraude, que en todo este tiempo no ha evitado la conquista continuada.

El objetivo de Ln es que la ciudadanía de la República navarra pueda ejercer, con la plena recuperación de su Constitución, la restitución del ejercicio constitucional de Navarra. Las Cortes de Navarra ejercerán y completarán la legalidad de la Constitución navarra a tenor de la redacción de 1839 de su confinado síndico Ángel Sagaseta de Ilurdoz -último asesor del Derecho constitucional navarro en las Cortes de Navarra-, suplantada unilateralmente en 1841, sin intervención de las citadas Cortes ni de la sociedad navarra, y la someterán, en el plazo que se establezca desde la constitución de la cámara legislativa, previa la actualización y puesta al día político de la misma, a referéndum de la ciudadanía navarra. La III República española no puede suponer la negación de la realidad del ejercicio de su propia independencia, soberanía, derechos y libertades, por la sociedad navarra.

La paz en Europa y en el mundo exige el fin de las situaciones anómalas, tanto de las sociedades subordinadas por las conquistas como las de las dominadoras, frutos de insostenibles conquistas continuadas. Europa debería comenzar por erradicar de su suelo las limitaciones de derechos y libertades a las sociedades europeas que las padecen, pues es la única forma de que pueda ejercer un liderazgo libertador y democrático, que posibilite la igualdad, paz y libertad de toda la humanidad. La lógica política, en las sociedades afectadas por la conquista continuada, es muy diferente a la de las sociedades plenamente libres.

La anomalía no se produce por la propia e intrínseca libertad de las diferentes sociedades hoy dominadas, sino porque grupos sociales minoritarios conquistadores monopolicen el poder en sociedades conquistadas. Los tableros europeos -como el escandinavo, báltico, centroeuropeo, insular británico, balcánico...- son el futuro donde se pueden ejercer las libertades y derechos de las distintas ciudadanías europeas, a la vez y al tiempo que por una sola ciudadanía y sociedad política, plural y unida, de toda Europa. Este año 2018 es el del centenario de la unánime revindicación de impulso municipalista de la reinstauración foral plena, que se hizo en Navarra desde el año 1918 tras haber sido erigido el monumento a los Fueros y libertades el año 1903, para la restitución de la Legalidad y la Constitución propias de Navarra, frente a la agresión del artículo 155 que, en el caso de Navarra, es la unilateral Ley española de 1841.

El autor es presidente de Libertad navarra-Libertate nafarra

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