"nunca he percibido machismo aquí"

Beatriz Izquierdo Redín, una policía en un mundo de hombres

La pamplonesa Beatriz Izquierdo, junto a uno de los coches patrullas de la Policía Foral. (Patxi Cascante Echandi)

Lleva 19 años siendo policía foral, los 9 últimos en el Área de Seguridad Ciudadana. “En la calle marco distancias”, admite

“Las mujeres tenemos unas limitaciones físicas, pero podemos usar otras estrategias como el diálogo”

Un reportaje de Jesús M. Santos. Fotografía Patxi C. Echandi - Jueves, 8 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Desde muy joven le atrajo el mundo policial, el servicio al ciudadano... Aunque se licenció en Psicología, decidió que quería ser policía. La pamplonesa Beatriz Izquierdo Redín, de 45 años, es una de las 87 mujeres que integran actualmente la plantilla de la Policía Foral y, además, es una de las 9 cabos féminas del Cuerpo autónomico. Por encima de ellas, tan sólo dos subinspectoras y, a pesar de la nula presencia de mujeres en puestos de alta responsabilidad y de haber una mayoría masculina aplastante en la plantilla (961 varones), asevera que “nunca ha percibido machismo en la Policía Foral. Me siento una policía más”, una percepción que difiere cuando habla de su trabajo en la calle. “Ahí marco distancias”, reconoce.

Beatriz ingresó en la Policía Foral en 1999, una decisión que no chocó excesivamente en su entorno más cercano, conocedor de su personalidad atrevida. “Había gente dentro de la Policía Foral que me decía que sí, que yo encajaba, que valdría”, recuerda al repasar su trayectoria: durante sus primeros años trabajó en la unidad de protección de edificios y tras ascender a cabo, en la comisaría de Tafalla durante tres años. Además, estuvo destinada dos años más en el Área de Investigación Criminal, en la Brigada Asistencial, encargada de atender los casos de violencia de género, y desde hace 9 años está encuadrada en el Área de Seguridad Ciudadana, en la División de Atención Ciudadana y Prevención, que tiene entre sus funciones la custodia de detenidos, la búsqueda de personas reclamadas por los juzgados, y patrullar por las calles y carreteras de Navarra para atender a víctimas y apresar a malhechores.

El perfil de Beatriz es tan especial en la Policía Foral que de los 132 agentes que forman la unidad sólo siete son mujeres. De hecho, ella es la única fémina de los 22 efectivos que forma su grupo, que temporalmente ha dirigido como subinspectora interina. “Siempre he sido una persona de acción, de tener actividad... Sin desmerecer otras áreas de trabajo policial, me gusta poco estar en la oficina, entre cuatro paredes. A mí siempre me ha gustado más trabajar en la calle, estar en contacto con los ciudadanos, acudir a llamadas, etc.”, explica.

DISCRIMINACIÓN POSITIVA Deportista empedernida y disconforme con ser tratada de modo diferente por su sexo, Beatriz antepone la capacidad por encima del género e incluso cuestiona la discriminación positiva que se produce en las pruebas físicas para el acceso a las plazas de cualquier cuerpo policial. “Yo siempre digo que no puedo decirle a los delincuentes que corran menos porque yo sea mujer”, señala, y aunque admite que “las mujeres tenemos unas limitaciones físicas en comparación con los hombres, por ejemplo de fuerza, también podemos usar otras estrategias para resolver ciertas situaciones, como puede ser el diálogo. Si veo a una persona que está causando problemas de 1,90, no voy a tirarme al suelo con él inmediatamente, sino que intentaré retrasarlo lo máximo posible, aunque al final acabe tirándome al suelo si hace falta”.

Beatriz no ha encontrado especiales dificultades para ser mujer policía, incluso como jefa interina temporal, y considera que la organización policial de la que forma parte “no es machista”, aunque siempre hay excepciones. “Con mis compañeros nunca he tenido problemas, al contrario, he sido una más. En la calle la cosa cambia porque sigue habiendo un poso cultural machista. Te encuentras con gente que te dice ay, qué mona y yo siempre marco las distancias con determinadas personas. Tiendo a ser correcta y distante para que no se piensen que soy el sexo débil, para que no se piensen que por ser mujer soy menos policía, porque hay determinadas personas que intentan aparentar que están por encima de ti. En estos casos, marco más las distancias y me pongo más en mi sitio”.

La policía foral considera que las mujeres tienen “mucho que aportar a una organización policial, no solo en atención de delitos de violencia de género, sino también en otras áreas. No obstante, no quiero tampoco estereotipar ni generalizar, porque tengo compañeros hombres que pueden ser muy cercanos. Cada uno tiene su rol, si bien es cierto que alguna vez ha venido un compañero y me ha dicho que si no llego a estar yo presente, habrían acabado tirados en el suelo con un detenido”.

MAYOR AUTOEXIGENCIA El miedo no está entre las sensaciones que Beatriz ha experimentado en sus 19 años como profesional de la seguridad pública. “En muchas situaciones sientes un subidón de adrenalina, pero no creo que haya sentido miedo. Cuando estás trabajando tienes que actuar e intentar olvidarte de otros condicionantes” y, aunque es consciente de las menores capacidades físicas en comparación con los policías varones, afirma no arrugarse ante las situaciones en las que hay que emplear la fuerza. “A veces más vale maña, que maño”, bromea, y resalta que “por el hecho de ser mujer en un colectivo de hombres, las mujeres tenemos la sensación de que debemos demostrar más que nuestros compañeros, de que tenemos que estar siempre dando la talla. No sé si es una exigencia real o es algo que nos autoimponemos nosotras mismas”.

Aunque no tiene hijos, muchas compañeras de Beatriz “sí los tienen y la familia puede condicionar de cierta forma el trabajo de policía. Como dice una amiga, no puedo volar con mi marido porque si nos pasa algo, ¿quién cuidará de nuestros hijos? Cuando se tienen más responsabilidades fuera del trabajo, que te exige coordinar horarios, etc, es normal intentar buscar puestos más relajados que estar en la calle. Porque si eres policía estás asumiendo unos riesgos y si eres policía en Seguridad Ciudadana, esos riesgos son mayores. Lo mismo les ocurre a los compañeros de Tráfico”.

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