'renovación' en la ultraderecha francesa

Marine Le Pen ‘elimina’ a su padre y cambia el nombre del partido

La ultraderecha francesa pasa a llamarse Agrupación Nacional para tratar de romper su techo electoral

Enrique Rubio - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Lille - Consciente de haber topado con su techo electoral, la ultraderecha francesa lanzó ayer una publicitada operación de cambio de nombre y de eliminación del puesto de su patriarca, Jean-Marie Le Pen, para tratar de llegar al gran número de ciudadanos que nunca la ha votado. Adiós al Frente, término considerado demasiado belicoso, y bienvenida a la Agrupación, nueva denominación del partido que dirige Marine Le Pen y que conserva el adjetivo Nacional como seña de identidad irrenunciable. Los afiliados refrendarán ahora -lo contrario sería difícil de imaginar- en una consulta interna el nuevo nombre de Agrupación Nacional propuesto por Le Pen en el XVI Congreso de su partido, que giró en torno a la redenominación de una formación que, sin embargo, ideológicamente no se ha movido un ápice. La mejor prueba de que las constantes de la fuerza política permanecen inalteradas la dio el discurso de clausura de Le Pen, en el que recurrió a sus argumentos habituales: inmigración, islam, seguridad y proteccionismo. Durante hora y media, Le Pen incidió en el nuevo eje que, a su juicio, vertebra hoy la política.

Por un lado, los “globalizadores”, encarnados por el presidente francés, Emmanuel Macron, y caracterizados por el “nomadismo” y el desapego que sienten hacia su nación y hacia las cosas duraderas. Por el otro, los nacionales, como ella, que defienden una civilización amenazada por las olas migratorias y por el avance del islamismo.

Guardó para el final el secreto mejor guardado, la nueva denominación del partido, que fue recibida con cierta frialdad por una audiencia poco convencida.

En un partido como el Frente Nacional, los cambios no se reciben con los brazos abiertos. Y si éstos se perciben como una forma de negación de su propio pasado, el proceso puede ser doloroso, aunque muchos lo vean necesario y reconozcan que el antiguo Frente Nacional ya había chocado contra su techo de cristal. “Desde el punto de vista electoral, si queremos unir, era conveniente (el cambio). Pero personalmente, por lealtad, yo voté en contra”, señaló el antiguo militar Thierry Llouberes, dirigente regional del partido en el departamento de Puy de Dôme. Por si quedaban dudas, aclaró que la “refundación” proclamada por Le Pen sólo significará “afinar algo la línea política, para evitar que nos caricaturicen”. Al cambio de nombre se le unió la ruptura definitiva con el patriarca de los Le Pen, Jean-Marie, privado de su cargo como presidente de honor del partido después de que ya hubiese sido excluido como militante.