Milenio

Illicium verum

Por Javier Armentia - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

preguntaba hace una semana si estamos tontos o qué, al hilo de que hay creencias estúpidas e insustanciadas que se mantienen y hasta se propagan con ayuda pública, el colmo de lo que no se debe hacer en una institución. Era una pregunta retórica: por supuesto que estamos tontos. La casualidad de andar ordenando papeles antiguos en una mudanza me ha traído un recorte de prensa de octubre de 2001, cuando se retiraron de las farmacias unos envases de badiana o anís estrellado, por haber producido vómitos en varias decenas de bebés. Lo que pasa es que aún se vende y se encuentran recomendaciones para dar el anís a tu bebé sin avisar de los efectos secundarios.

La costumbre “natural” de usar infusiones de los frutos de esta planta para mitigar los gases de los lactantes estaba muy asentada y era “de venta en farmacias”. Pero a veces con la badiana,Illicium verum, hay semillas de I. anisatum, el anís estrellado japonés, que contiene anisatina, un neurotóxico que provoca vómitos, alteraciones renales, convulsiones y hasta parálisis respiratoria llegando a la muerte. Ambas especies son bastante parecidas y por muy ecológico que sea el producto nunca hay la seguridad de que la planta que estamos usando no tenga algún compañero indeseado. Los medicamentos elaborados a partir de las sustancias de las plantas, que son casi dos terceras partes de los que consumimos, por el contrario, contienen la dosis adecuada de la molécula precisa para tener los efectos beneficiosos pero no los secundarios. Es lo que ha permitido la farmacología y la medicina usando el método científico. Pero también podemos creernos que todo es un montaje de empresas que nos engañan e incluso que siembran de venenos el aire con las trazas de los aviones. Y podemos envenenar la mente con tonterías, a veces subvencionadas por un ayuntamiento. O tomar anís. Estrellados.