La otra crónica

Misterios sin resolver

Por Javier Leoné - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Si se siguiera emitiendo Misterios sin resolver, programa de televisión estadounidense que entre finales de los 80 y principios del siglo XXI ofrecía la posibilidad a los espectadores de presentar sus propios enigmas e investigarlos, los aficionados de Osasuna podrían recurrir a él para analizar el partido que ayer completó el conjunto rojillo. Les serviría como consulta -o terapia- para acercarse lo más posible al porqué de algunas de las situaciones que llevaron al cuadro navarro a empatar sin goles ante un rival que jugó más de medio partido con uno menos y que apenas sufrió ante un Osasuna al que se le presupone candidato al ascenso -lo decían sus dirigentes antes de iniciar el curso, aunque en público han rebajado el discurso-.

Si bien es cierto que a los rojillos la fortuna les fue esquiva en la previa del choque por las bajas por lesión de Carlos Clerc, el jugador de campo más utilizado por su entrenador, Diego Martínez, durante lo que va de curso, y Fran Mérida, con seis goles uno de los tres pichichis ligueros del equipo -otro de ellos, Xisco, lleva unos cuantos partidos fuera de concurso por problemas musculares-, el factor externo del arbitraje le favoreció cuando en el árbitro del partido, el sevillano Jorge Figueroa Vázquez, expulso a Saveljich. Le mostró la primera tarjeta amarilla en el minuto 39 por derribar a Rober Ibáñez;y la segunda, cuatro después por protestar airadamente una decisión del colegiado. Quedaba poco más de medio partido por delante y a Osasuna se le abría la posibilidad de buscar el triunfo contra un equipo en inferioridad numérica. Pero ni por esas.

A los rojillos, como reconoció el propio Diego Martínez, les faltó precisión en ataque. Y los cambios por los que apostó el técnico no variaron demasiado la postura de un equipo, el navarro, que no demostró más que su adversario. En el hipotético episodio de Misterios sin resolver dedicado a Osasuna, los seguidores rojillos preguntarían por las razones que hicieron que, contra un rival encerrado en su campo, la apuesta por el desequilibrante Kike Barja se redujera a escasamente ocho minutos de juego, que De las Cuevas no tuviera una oportunidad para intentar desatascar el poblado entramado defensivo del Albacete y que un hombre de banda como Sebas Coris se quedara fuera de la convocatoria pese a viajar hasta tierras manchegas. Misterios sin resolver de un partido en el que Osasuna apenas generó peligro. Algo tendrá que cambiar contra el Zaragoza. Casi todo, menos la fortaleza defensiva rojilla.