Osasuna sólo suma un punto ante diez

Sin goles | Los rojillos completan otro partido gris y sin pegada y empatan en el campo del Albacete, que jugó medio encuentro con un futbolista menos

Javier Saldise - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Albacete - Osasuna despachó con un empate soso el partido con morbo contra el Albacete, el equipo que entrena Martín y que provoca una tremenda curiosidad, porque inevitablemente conduce a la comparativa, a cotejar las andanzas de uno con las del otro. Osasuna completó una actuación discreta, timorata y pobre para un conjunto que persevera en sus opciones para el ascenso, pero que ayer, ante un contrincante con un hombre menos durante cuarenta y cinco minutos, fue incapaz de dar un paso al frente y teñir de ambición su puesta en escena.

Con un hombre menos, el Albacete desnudó a un Osasuna que no supo interpretar el partido a partir del nuevo rumbo que le exigía la contienda. Al conjunto de Diego Martínez le tocaba llevar el mando y quizá buscar el triunfo con ímpetu redoblado, pero ninguna de las dos cosas se vieron en un encuentro que vuelve a crear dudas sobre la capacidad de este grupo cuando llegue la fase definitiva de la temporada. El consuelo de que los rivales directos también atraviesan su particular valle de lágrimas es de lo poco que reivindica un punto como el de ayer.

Los equipos de Martín, el extécnico rojillo, no ofrecen dudas. Son combativos, competitivos, prácticos y con un nivel de tensión apreciable, porque es lo que se desprende desde el propio banquillo. Así fue el Albacete mientras le aguantó su puesta en marcha presionante y tenaz ante un Osasuna que tampoco ofreció dudas. Los rojillos, otro encuentro más, salieron a no perder y se mostraron tan cautos y precavidos como en otras tardes, siguiendo la norma de este devenir discreto y efectivo en el torneo. Cada uno a lo suyo, sin embargo, al conjunto navarro estuvo a punto de liquidarle el Albacete a los cinco minutos, en un disparo altísimo de Bíttolo, solo ante Sergio Herrera, tras una internada de Bela.

No hubo muchas noticias de Osasuna en el primer tiempo. El primer centro al área tras jugada fue a los veinte minutos y, un poco más tarde, Rober Ibáñez acertó a firmar el único disparo hacia puerta de la primera parte, pero que ni siquiera fue entre los palos. La disparatada actuación arbitral, un molinillo de tarjetas en la primera parte en un encuentro sin tanto fuego que contener, culminó en los minutos finales con la expulsión de Saveljich. Autoconvencido en el papel de secundario, la inferioridad numérica le obligaba a Osasuna a dar un paso adelante todavía más claro en el segundo tiempo.

Esta vez obligado por las lesiones, fundamentalmente, Diego Martínez organizó un equipo con varias novedades, lo que llevó al once inicial a jugadores con poca presencia en los planes habituales del técnico. Un problema añadido a estas alturas del campeonato cuando los equipos ya están ensamblados y los jugadores rodados. Los futbolistas influyen en el perfil y Osasuna jugó con un flanco derecho impensable hace unos días, con Tano en el lateral y Rober Ibáñez completando el ala. Arzura en el eje, más destructor que elaborador, aún perfiló más este Osasuna más conservador que valiente.

El primer relevo de Osasuna tras la reanudación insistió en la entrada de segundos actores. Javi Flaño pasó a la acción en lugar de Tano. Osasuna no cambiaba pese a estar uno más en el campo y prosiguió en su tono discreto y recatado. El primer disparo entre los tres palos, que obligó a una parada del portero local, lo ejecutó Lucas Torró, uno de los entonados de Osasuna, pasado el primer cuarto de hora de la reanudación. Fue un disparo lejano, no fruto de la elaboración de un equipo al que le correspondía el mando, pero que no se veía con argumentos y poderío para ejercerlo.

Alguna apariencia más atrevida adquirió Osasuna cuando a Roberto Torres le tocó comparecer en lugar de Arzura. No terminaron los rojillos por cogerle la marcha al partido porque el Albacete continuó ofreciendo un partido áspero y combativo, con un buen orden defensivo ante un conjunto navarro que no sabía qué hacer con el balón pese a que Martín y los suyos no tenían reparos en concedérselo. Sabedor de este guión, el Albacete se empleó a las contras y a las salidas rápidas. En una de ellas, Oier casi marca en propia puerta al cortar un centro raso desde la banda derecha.

Ni Osasuna acababa de mandar, ni el Albacete terminaba de rendirse. En un partido sin definir, con bajísima producción ofensiva por parte de los dos, estuvieron a punto de llevarse los puntos los rojillos en los instantes finales, cuando el rebote en un córner se transformó en un remate a puerta que sembró el mayor susto de la tarde en los graderíos. Fue lo más peligroso que firmó Osasuna en un partido de perfil bajo. A la espera de que le salga la cuenta con los puntos del Zaragoza. Entre dudas y cábalas se despliega el futuro de Osasuna.