Natalidad

Isabel Coma Canella Catedrática de Cardiología Universidad de Navarra - Martes, 13 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Los políticos se afanan por contentar a todos los que protestan para no perder su voto en las próximas elecciones. Ahora los que sacan más pancartas son los jubilados: los mismos que hicieron huelgas cuanto estaban en la universidad hace 50 años. Como son muchos, conseguirán algún aumento en su paga, aunque el Gobierno insiste en que todo depende de la creación de empleo.

Lo que no quieren solucionar los que gobiernan es el auténtico problema de España: el envejecimiento de la población. Si nacen cada vez menos niños y aumenta la esperanza de vida, en poco tiempo habrá más jubilados que trabajadores. Según datos oficiales de la Fundación del Renacimiento Demográfico, 2016 ha sido el año de menor número de bebés de madre nacida en España desde hace varios siglos. En 2017, aun faltando datos definitivos, solo han nacido 290.000, un número no visto en España desde la segunda mitad del siglo XVII, cuando había 8 millones de habitantes.

Hay varias formas de solucionar este problema. La más fácil es subir la edad de jubilación: un remiendo temporal de mala calidad que pronto caduca. Una solución mejor es premiar la natalidad con ayudas económicas y derechos laborales, como ya se viene haciendo en otros países de Europa desde hace años.

Hay otra forma de aumentar la natalidad, que consiste en proteger el derecho a la vida de los ya concebidos: un derecho que está muy por encima de la libertad de su madre para deshacerse de ellos. Teniendo en cuenta que en 2016 hubo cerca de 100.000 abortos declarados en nuestro país, subiría la natalidad un 25% si se protegiese a los seres humanos antes de nacer. El problema es que esto resulta políticamente incorrecto, igual que la decisión de eliminar la esclavitud a finales del siglo XIX. Los gobernantes perderían votos si no permitiesen el aborto.