Pandericos de casa ajena

J.E. - Martes, 13 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Vienen de Casadios de la Frontera y nosotros, que somos muy buenos, generosos y humanistas, los acogemos, les damos algún dinero para que se vayan apañando y les proporcionamos piso y comida. La caridad empieza por uno mismo. A esos ciudadanos jubilados con 600 euros de pensión ya se les aumenta con un 0,25%. Muchos de ellos vivieron las posguerras española y mundial, la pobretería nacional y el racionamiento. Mientras la arruinada Europa renacía de su destrucción, la Españasalvaguarda espiritual de Occidente sin industria, sin relaciones internacionales, pasaba hambre y algunos ni cotizaban para el hoy de su vejez. Pero es que, como dijo algún idiota, muchos tienen piso propio, cosa diferente son los venidos de Casadios de la Frontera. La caridad ya no empieza por uno mismo sino por los ajenos.