El TS ratifica 9,5 años de cárcel por quemar la casa de su ex en Cascante

El acusado, de 49 años, echó gasolina y tiró un soplete al suelo si bien la mujer pudo salir ilesa

Enrique Conde - Martes, 10 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

pamplona - La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha desestimado por unanimidad el recurso presentado por José Ignacio A.P., de 49 años de edad, contra la sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra, con lo que se confirma la condena que le impuso este tribunal a 9 años y 6 meses de prisión por haber incendiado la vivienda en la que residía su exmujer en Cascante el 24 de abril de 2013.

El acusado recurrió ante el Supremo la resolución que le condenó a un año de prisión por un delito de maltrato habitual, 6 meses por el delito de quebrantamiento de medida cautelar y 8 años por el delito de incendio con riesgo para la vida e integridad de las personas y le estimó en todos ellos la concurrencia de la atenuante simple de alteración psíquica. Además de ratificarse en los mismos términos condenatorios por inadmitirse el recurso, el procesado deberá indemnizar a la víctima con 7.000 euros por el daño moral sufrido, así como con 242.064,81 euros por los perjuicios ocasionados en la vivienda. El fallo prueba que mientras estaban casados (desde 1990) el hombre “con ánimo de menospreciarla, de forma persistente y continua agredía verbalmente” a la mujer, que rompió definitivamente el matrimonio en marzo de 2013. Este continuó merodeando la vivienda, generando situaciones tensas y haciendo temer por la integridad de la mujer, que sufrió un cuadro ansioso-depresivo. De hecho fue condenado por cinco faltas de injurias en 2013 y, en marzo de 2015, por una falta de vejaciones injustas por hechos sucedidos en 2013.

gasolina y soplete El 24 de abril de 2013, el hombre acudió al domicilio familiar, donde permaneció brevemente, para retornar quince minutos después, tras haber llamado por teléfono insistentemente a su exmujer “dándole a entender que se iba a quedar sin casa”. La mujer, temiendo que su hijo menor estuviera en la vivienda, fue a su casa, momento en el que el hombre “echó gasolina al suelo, tiró un soplete y prendió fuego a todo ello”, si bien ella pudo salir corriendo, por lo que no sufrió daños cuando se produjo la deflagración. En el momento de los hechos, el procesado padecía Trastorno de déficit de Atención e Hiperactividad en el adulto, síndrome de dependencia de cocaína y cannabis en remisión;síndrome de dependencia de otros estimulantes y ludopatía en remisión, que afectaba moderadamente a su capacidad de control.

PRUEBA DE CARGO SUFICIENTE El acusado recurrió porque según sostenía su intención “no era quemar la casa ni hacer daño a nadie, solo pretendía dañarla y ennegrecerla un poco”, pero el Supremo no entra a juzgar de nuevo la valoración “racional” que ya hizo el tribunal de instancia, es decir, la Sección Segunda de la Audiencia, porque “ha existido prueba de cargo suficiente contra el recurrente”. La declaración de los testigos -la víctima fundamentalmente- con las periciales que acreditan la entidad del incendio y el peligro que se generó para el patrimonio, la vida y la integridad física de las personas, ha sido prueba suficiente y hábil para destruir la presunción de inocencia”. Otro de los motivos de su recurso buscaba que se le aplicara la atenuante de confesión para rebajarle la condena, pero ello no ocurre porque “la confesión fue parcial, no aportó datos novedosos y se produjo 48 horas después, cuando ya se había establecido por la Guardia Civil, con bastante rigor, la secuencia de los hechos”.

El procesado también recurrió por entender que también se le debería rebajar la pena en aplicación de la atenuante de dilaciones indebidas, al considerar que ha existido un retraso en la tramiación de la causa. Pero el Supremo concluye que “dada la entidad de los hechos y la necesidad de recabar las periciales pertinentes, se puede observar que se ha producido una prosecución del procedimiento sin paralizaciones relevantes, que no han sido puestas de manifiesto por el recurrente”.