Altsasu, entre la justicia y la esperanza

Por Pedro Mª Eceolaza y J.J. Huarte - Sábado, 14 de Abril de 2018 - Actualizado a las 09:51h.

para el pueblo de Altsasu y para toda Euskal Herria, el 15 de octubre del año 2016 se ha convertido ya en una fecha señalada. En ese día de ferias, -mejor, al alba-, en el bar Koxka, que se encuentra en el centro del pueblo, se originó una pelea entre un grupo de jóvenes, y dos guardias civiles que estaban con sus parejas e iban vestidos de calle. Como consecuencia del enfrentamiento, rechazable por ambas partes, uno de los guardias resultó con el tobillo lesionado y varios de los jóvenes fueron encarcelados. El proceso de judicialización seguido ha revestido cambios sustanciales en su decurso, en primer lugar al ser deslocalizado de las instancias navarras y trasladado a las estatales de Madrid y en segundo lugar al ser elevada su tipificación de reyerta a la de terrorismo. A todo ello hay que añadir la petición de penas desmesuradas, llegando en varios casos a los 50 años.

La conmoción social que han provocado estas medidas en Altsasu, en la zona y en toda Euskal Herria se han traducido en el posicionamiento del Ayuntamiento de la localidad, el de todos los ayuntamientos del valle, el del Parlamento y del propio Gobierno de Navarra que se han posicionado en contra del traslado de sede y contra la calificación de los hechos como terrorismo. Estos posicionamientos han sido corroborados por multitud de organizaciones políticas, sociales y culturales, en documentos y manifestaciones que se han ido desarrollando sin cesar y cuyo hito mayor va a ser la próxima manifestación que se va a celebrar en Iruñea-Pamplona hoy sábado, día 14, con salida a las cinco de la tarde desde los cines Golem.

Desde Navarra, en nuestra condición de hijos de esta Amalurra y como sacerdotes y seguidores de Jesús de Nazaret en las responsabilidades pastorales de la Iglesia en Navarra y en toda Euskal Herria, asumimos como nuestros y secundamos los análisis y los compromisos formulados por las mencionadas organizaciones locales. Nos sentimos solidarios con todos los que sufren por causa de estos hechos y la situación creada en pueblos, familias e individuos. Queremos comunicar a todos nuestra convicción irreductible de que todo y solo así se puede construir algo sobre la verdad, la justicia y los derechos humanos en un juicio con todas las garantías procesales que corresponden a un Estado de Derecho. Queremos a los jóvenes juzgados pronto en sus casas, en sus pueblos, y en sus centros de formación. No se trata de destruir, -menos sus jóvenes vidas-, se trata de construir una nueva sociedad, convirtiendo todo germen de violencia en semilla de justicia y de bondad. Para eso, unimos nuestras voces a las de aquellos que cantan esperanzados: “Ator ator, mutil etxera”.

Los autores son miembros de la Coordinadora de Sacerdotes de Euskal Herria