“Can tenía en 2002 problemas en su cuenta de resultados”

Goñi critica con dureza la gestión de Riezu, que comparece el próximo viernes

“No se aumentó el porcentaje que se destinaba a obra social, pero subió el beneficio”

Sábado, 14 de Abril de 2018 - Actualizado a las 09:51h.

pamplona - Representan dos estilos de gestión muy diferentes, llamados a chocar. Lo hicieron en su momento en Caja Navarra, donde Enrique Goñi sustituyó a Lorenzo Riezu el 2 de enero de 2002, siguieron posteriormente a través de informes y artículos de prensa y lo vuelven a hacer ahora, en sede parlamentaria. Ayer, Enrique Goñi reabrió un fuego que seguramente tenga respuesta el viernes, cuando Riezu acuda a la comisión para hablar sobre la desaparición de la entidad que dirigió entre 1993 y 2001.

“Parece que yo heredé una caja con una gestión excelente... Lorenzo Riezu tuvo su oportunidad, estuvo ocho años al frente de Caja Navarra, luego estuvo callado y posteriormente le dio por hablar”, explicó ayer Goñi quien se encontró con la colaboración de UPN para criticar en numerosas ocasiones la gestión del anterior equipo directivo, al que apenas reconoció ningún acierto y del que recordó las valoraciones que de él hacía el Banco de España tras la fusión de 1999. Según estos informes, Caja Navarra tenía entonces carencias “en la toma de decisiones y en el control de los riesgos” y mostraba “una trayectoria gris”.

No fue, ni mucho menos, lo único que Goñi dijo de Lorenzo Riezu y de su gestión. Preguntado por Koldo Martínez admitió a regañadientes que Caja Navarra era en 2001 una de las entidades más solventes del sistema financiero español, pero “también una de las que tenía más problemas en su cuenta de resultados”. A su juicio, el coeficiente de solvencia, con tener su importancia, también puede “indicar que se te ha parado el reloj”. “Había un antiguo director que decía que había que Caja Navarra había que abrirla el 1 de enero y cerrarla el 2 de enero hasta final de año. Así tienes una caja solvente”.

Goñi rechazó también otro de los argumentos que Lorenzo Riezu plasmó en su informe, remitido en su momento a Yolanda Barcina, entonces presidenta del Gobierno de Navarra y perceptora de la dobles y triples dietas con las que, en plena agonía, Can engordaba las cuentas corrientes de los altos cargos de UPN. “En Caja Navarra no había en 2002 unas plusvalías latentes de 500 millones de euros”, dijo Goñi respondiendo así a las críticas de Riezu por la venta de empresas instumentales, como las de seguros. “Nosotros vendimos planes de negocio”, dijo tras recordar que las empresas más rentables de la corporación procedían de los años 80, antes de la llegada de Riezu a la dirección general.

Es más, Goñi describió el estado en que se había encontrado la entidad, con un envidiable 13,7% de core capital, pero sin “un proyecto” claro y “partida”, después de una fusión que no había llegado a “unificar los servicios centrales”. “Una parte seguía en Carlos III, con 400 personas y la otra en la avenida del Ejército, con otras 70”. Y tampoco es cierto, dijo, que aumentase en exceso el porcentaje de lo que se destinaba a obra social. “Sucedió que Caja Navarra ganó más dinero y que la obra social se pagó con los beneficios de la corporación. Pero eme encontré con un centro Isterria que se caía”.