La comparación con las cajas de los territorios vecinos, el peor momento

Goñi trató de defender que el 1% de Caja Navarra en CaixaBank hace a la entidad catalana poco menos que un banco de aquí

A. Irisarri Javier Bergasa - Sábado, 14 de Abril de 2018 - Actualizado a las 09:51h.

pamplona - El filibusterismo político de UPN acaparó más de seis horas de jornada y dejó sólo un rato para el resto de grupos. Teniendo en cuenta que el orden de intervención es de mayor a menor, la única voz distinta a la de los regionalistas fue la de Koldo Martínez, portavoz parlamentario de Geroa Bai, quien dispuso al menos de una hora y media para formularle preguntas al ex director general, antes de que la comisión decretara la suspensión de la comparecencia hasta el miércoles.

Pero durante el breve cuestionario que pudo formular Martínez (en comparación con el de Zarraluqui) vivió Goñi los momentos más incómodos, dentro de que es un tipo inteligente, tranquilo y con bastante mano para sortear políticos. Fueron aquellos en los que su versión perdió fuelle, bien por no encontrar las palabras adecuadas bien porque el portavoz de Geroa Bai enfrentó al exdirectivo quizá contra la evidencia más palmaria de todo este caso: que la Caja Navarra, tal y como se ha conocido siempre (es decir, con su autonomía financiera) ya no existe por sí misma sino prácticamente diluída en un megabanco como es CaixaBank, al contrario que ha sucedido con territorios vecinos (como Aragón o la CAV) en los que sus cajas, con todas las modificaciones obligadas por la crisis, han mantenido más fielmente su esencia fundacional. “Ibercaja o la BBK son cajones, no podemos aspirar a compararnos con cajas que multiplican por tres nuestro volumen. Que me parece fantástico, pero no pueden parecernos muy bien esas cajas y las que nos multiplican por 25 (en referencia a CaixaBank) no”, terció Goñi. “¿No le llama la atención que mientras las cajas de esos territorios se han adaptado a la actual normativa y mantienen su actividad de forma indirecta, nosotros no tenemos ya cuerpo financiero propio y ya no disfrutamos de ese alma fundacional al servicio del desarrollo social y económico de Navarra?”, cuestionó Martínez.

Entonces fue cuando más flojeó el discurso de Goñi, porque optó por defender que, en cierto modo, CaixaBank es poco menos que un banco navarro. No lo dijo pensando, obviamente, en que Caja Navarra represente hoy en día alrededor de un 1% del banco catalán. Lo dijo pensando en los trabajadores navarros que siguen en la entidad y la obra social que sigue invirtiéndose aquí. Un argumento que pierde consistencia si se compara con todo lo que suponía la entidad en Navarra hasta 2011. “La Caixa no es que sea nuestra porque sea un gran banco y nosotros tengamos una pequeña participación. La Caixa es nuestra porque invierte 13,5 millones de euros en esta tierra, y antes de la fusión eran 2. La Caixa es nuestra porque miles de navarros tienen ahí sus cuentas, y no han notado una discontinuidad. La Caixa es nuestra a pesar de la marca, porque esto no va de marcas”, consoló el ex director general, quien además devolvió la pelota a Martínez con una maniobra defensiva: “¿Qué pasa, que los 900 navarros que trabajan en CaixaBank son de segunda categoría? ¿Los que trabajamos en el grupo no... (contamos), los consejeros tampoco…? ¿Los trabajadores navarros tienen un label menos?”. Sólo al final Goñi reconoció que “ahora la industria (en referencia la actividad financiera) se hace de forma indirecta porque las condiciones así lo han marcado, hemos salvado los intereses y hemos reforzado la obra social”, concluyó.