Armando San Salvador, el acuarelista de la luz, en Ormolú

La galería pamplonesa expone hasta el 28 de abril el trabajo más reciente del artista afincado en Ujué

Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

pamplona - La luz es el elemento vivo, que nos habla desde las acuarelas de Armando J. San Salvador, nutriéndonos de la belleza de los diferentes momentos del día, de las distintas estaciones del año, y, en cualquier caso, llenando de vitalidad los paisajes y las estampas que el artista inmortaliza en la técnica de la que es maestro: la acuarela.

De esta energía y esta luz se empapará el visitante que acuda a la Galería Ormolú (Paulino Caballero, 42), donde el artista nacido en Guinea Ecuatorial pero afincado desde hace ya más de veinte años en Ujué comparte con el público su trabajo más reciente, creado en los últimos dos años, desde su anterior exposición individual, también en Ormolú, en 2016. Bajo el título Luz líquida se muestra hasta el 28 de abril un conjunto de 35 acuarelas pertenecientes a los últimos viajes del autor, y a lugares con los que tiene un estrecho vínculo. Además de Ujué y otros sitios de la Zona Media de Navarra, Donostia está muy presente. “Allí tengo un taller donde doy clases todas las semanas, así que es un destino habitual para mí”, cuenta Armando San Salvador, autodidacta y formado como pintor en Catalunya, donde comenzó a desarrollar su actividad antes de recalar en la CAV y luego en Navarra. Estampas de la provincia de Cáceres y de pueblos de Francia como San Juan de Luz, Biarritz o Sarlat (Dordogne), protagonizan otras de las obras, además de Venecia, Madrid, Comillas, Zumaia, Hondarribia, San Juan de Gaztelugatxe, y sensaciones gratificantes como la de sobrevolar las playas, que otorgan al visitante estampas aéreas de bellos lugares naturales. “Normalmente siempre viajo para pintar”, cuenta el artista, quien se apoya en fotografías y en bocetos de pequeño formato que realiza, y que luego, en su trabajo en el estudio, traslada a otros formatos o elabora “con más tranquilidad y comodidad”. Entre tanto paisaje, también hay algo de figura en la exposición, en concreto en dos de las acuarelas: son Quijote y Sancho, personajes en los que Armando San Salvador trabaja actualmente y que reflejan el cambio más visible en su obra desde su anterior exposición a ésta. “Estoy experimentando con una serie de personajes con armaduras, saliéndome un poquito del tema del paisaje”, dice.

Con la acuarela lleva “unos cuantos años”, aunque matiza que ha hecho “el proceso inverso” al habitual en los pintores. “Empecé con óleos, acrílicos, y buscando técnicas que me permitieran mayor rapidez y fluidez, llegué a la acuarela, que se adapta muy bien a la manera de trabajar que me gusta. Una vez que alcanzas cierto dominio técnico, gracias a sus pigmentos transparentes, te permite que sea el blanco del papel el que ilumine los diferentes motivos de la obra, y eso da una intensidad difícil de lograr con otras técnicas más opacas. Es lo que se llama la luz de la acuarela”. De esta técnica resalta que “es la más antigua y yo creo que la más exigente desde el punto de vista de la pintura. La dificultad reside, más que en que no se pueda rectificar, en mantener esa característica principal que tiene la acuarela, de transparencia y luminosidad, a lo largo del proceso de ejecución, sin caer en superposición de capas y pigmentos porque se vuelve opaca... No es fácil mantener esa frescura”, reconoce al hilo de esta exposición colorista que demuestra que, para este artista, “cuanta más variedad de luces haya en un paisaje, mejor”. - P.E.C.