Altsasu-Iruña-Madrid

Con las pilas cargadas después de la manifestación de Pamplona, los padres y madres de los jóvenes viajaron ayer a Madrid para acompañarles en el juicio

Nerea Mazkiaran - Lunes, 16 de Abril de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

altsasu - “Estamos abrumados, esa es la palabra que mejor define lo que vivimos el sábado”, afirmaba ayer Igone Goikoetxea, madre de unos de los ocho jóvenes de Altsasu que a partir de hoy serán juzgados en la Audiencia Nacional. Y es que fue una tarde de muchas emociones, una inyección de energía para afrontar dos semanas de juicio, el inicio de una nueva fase. “Hemos quemado una etapa que ha durado demasiado. Tenía que llegar este día”, observó. Ayer por la mañana tocaba ponerse en la carretera destino Madrid, a la cárcel de Estremera en el caso de los padres de Jokin Unamuno, para realizar la visita semanal, cerca de 1.000 kilómetros para hablar con su hijo durante 40 minutos a través de un cristal.

Era la segunda vez esta semana que cogían el coche rumbo a esta prisión, después de que el jueves también estuvieron en un vis a vis familiar. Pero el viaje de ayer fue diferente. En esta ocasión no iban a emprender enseguida el viaje de vuelta sino que se quedaron en Madrid, cerca de San Fernando de Henares, donde hoy a las 10.00 horas comenzará el juicio. Y es que los padres y madres acompañarán a sus hijos durante estas dos próximas semanas, claves para el futuro de estos jóvenes. Por ello, han pedido vacaciones o días de empleo y sueldo.

Los familiares de Adur Ramirez de Alda, encarcelado en Aranjuez, también salieron ayer temprano hacia esta prisión. La visita era a las 15.30 horas y era mejor salir con tiempo. A su madre, Bel Pozueta, también le costaba poner palabras a los sentimientos experimentados el día anterior y para agradecer el apoyo recibido “Fue algo increíble, el cariño de la gente, los abrazos, como aplaudían cuando pasábamos”, recordaba ayer mientras colocaba en el maletero de mochilas, bolsas y el paquete para su hijo, esta vez aún más lleno de solidaridad.

Lo cierto es que a los padres y madres de Altsasu Gurasoak les llegaron muy dentro las muestras de apoyo ayer recibidas de miles de personas que salieron a la calle para pedir justicia y decir que lo que pasó aquella madrugada de ferias no es terrorismo. “Fue una manifestación muy cercana, con lágrima y aplausos que nos dio mucha fuerza. Todavía estamos sin reponernos de las emociones que supuso la manifestación. Para nosotros era el último paso para pedir justicia, no impunidad”, indica Gotzon Urrizola, padre de Aratz, otro de los jóvenes que se sentará hoy en el banquillo de los acusados. Él y otros cuatro tuvieron más suerte y han podido vivir esta larga y tensa espera desde sus casas. Pero tanta incertidumbre les ha pasado factura. “No están centrados. Algunos han dejado estudios o trabajos”, apunta este padre.

Ha sido un año y medio de vértigo en el que no han estado solos, con el apoyo de su pueblo, Altsasu, y también de Sakana, Navarra entera, País Vasco y otros lugares del Estado como Madrid o Catalunya, de dónde acudieron autobuses ayer. “Recuerdo ver ayer a mucha gente llorando, sobre todo chavales. Me entró congoja pero poco a poco fui recuperándome”, comentaba Bel Pozueta, una de las portavoces de Altsasu Gurasoak. El sábado también habló por ellos para agradecer esa nueva y gran muestra de solidaridad. “Cuando estás delante de tanta gente en vez de bloquearte te subes arriba. Te da una energía terrible”, aseguró.

PERSPECTIVAS PARA EL JUICIO Estos tres padres no se muestran esperanzados. “Hasta ahora no hemos atisbado ningún indicio de justicia. Pedimos que haya proporcionalidad, que se aclare lo que pasó. Sólo se ha oído la versión de una de las partes”, señaló Urrizola, al tiempo que recordaba que no se han admitido testigos ni pruebas de la defensa. Tampoco la recusación de la presidenta del tribunal, Concepción Espejel, casada con un alto mando de la Guardia Civil y condecorada por el este cuerpo.

“Vamos a un tribunal excepcional. Nos gustaría encontrar justicia, proporcionalidad y sentido común. Querría la sala diga desde el principio que no es terrorismo y situar los hechos como una pelea de bar y situar también que hay tres chavales que llevan más de 500 días en la cárcel pagando por esto”, indicó Bel Pozueta. “Afrontamos el juicio con miedo y preocupación por la calificación de terrorismo y las penas que se piden, 375 años en total, pero también con esperanza, ahí está Europa”, confesó Gotzon Urrizola.

Los encausados y sus familiares tendrán que oír de todo durante dos semanas.” Nos han avisado que este tipo de juicios son muy duros, tenemos que hacer de tripas corazón, guardar silencio y permanecer en silencio”, apuntó Bel Pozueta. “Más que a escuchar vamos a transmitirles a nuestros hijos e hijas nuestro apoyo y cariño, que sepan que todos días nos van a ver y que estamos con ellos”.

Con un aforo de 30 personas en la sala, algunos familiares se deberán quedar fuera. También muchos altsasuarras que saldrán esta madrugada en autobús para acudir a San Fernando de Henares. “No sabemos cómo será el juicio, si les meterán en cabinas o no. Sabemos que vamos a tragar porque habrá cosas que nos van a sentar fatal”, observó Igone Goikoetxea.

‘SALVADOS’ A través de las redes sociales y grupos de WhatsApp ayer se puso en marcha una nueva iniciativa de apoyo a los jóvenes de Altsasu entrando en la página de La Sexta en el programa Salvados para proponer a Jordi Évole que realice un programa sobre este caso. Mientras dure el juicio, todos los días habrá asambleas informativas a las 20.00 horas frente al ayuntamiento de Altsasu.